Policiales

Detenidos por un robo se despegaron del hecho

Fue en una audiencia realizada ayer. En el hecho, tras el robo a una carnicería, la policía mató a un ladrón y también apresó a un menor.

Viernes 07 de Agosto de 2015

"Estábamos comiendo un guiso, escuchamos una explosión, salimos y los gendarmes nos empezaron a pegar". Los dos detenidos por el robo a una pollería de Tarragona al 1000 que derivó en una cinematográfica persecución policial y la muerte de un joven de 22 años en el otro extremo de la ciudad, se despegaron así de la acusación de haber integrado el grupo de asaltantes. Los dos fueron detenidos por Gendarmería Nacional en la casa de uno de ellos, frente a la cual se estrelló el auto de los maleantes, que quedó con las puertas abiertas y dos armas debajo de los asientos. Más allá de su descargo, corroborado por los vecinos del barrio que hablaron ayer con este diario, quedaron imputados en el hecho aunque se postergó la discusión de la prisión preventiva a la espera del resultado de ruedas de reconocimiento. En la audiencia de ayer, uno de los acusados presentaba lesiones evidentes en el rostro y, junto a su compañero, denunciaron haber sido golpeados durante el arresto. Por eso la Justicia dispuso que los revisara un médico forense.

La audiencia de ayer abordó la situación de Juan Fernando V., de 42 años, y Juan Enrique V., de 34, detenidos el martes a la noche frente a una casa de bulevar Seguí al 400 bis, en la Villa Del Tanque. Ambos fueron acusados de robo calificado por el uso de arma de fuego, portación de arma de uso civil, resistencia a la autoridad y encubrimiento.

Ayer la fiscal de Flagrancia Andrea Vega pidió prorrogar el plazo de la prisión preventiva para reunir más evidencia en un caso complejo, a lo que accedió la jueza Mónica Lamperti. Y a pedido del defensor público Darío Pangrazi, dispuso que los implicados sean revisados por un forense y que la fiscal tome nota de las denuncias de apremios.

En tanto, el fiscal Florentino Malaponte investiga la muerte de Facundo Alberto Rivas, de 22 años, quien vivía frente al lugar donde cayó fulminado por un disparo policial. Y a disposición de la jueza de Menores Dolores Aguirre Guarrochena quedó David J., de 17 años y detenido tras esconderse en otra vivienda de la zona.

Todo confuso. Según la exposición de la fiscal Vega todo comenzó el martes a las 20 en una carnicería que situó como figura en el acta policial en Colombres 1055 bis cuando cuatro hombres armados irrumpieron en el negocio donde estaban el carnicero y su esposa, el verdulero con su madre y su hijo y una pareja de clientes jóvenes.

La banda llegó en un Toyota Corolla gris robado. Tras amenazar a las víctimas se llevaron seis celulares, una cortadora de fiambre, dos cuchillas y unos de 2 mil pesos.

Según las víctimas, los ladrones "eran muy agresivos", tenían entre 20 y 25 años y los describieron por su aspecto y vestimenta. Delgados, de entre 1,65 y 1,80 metro de estatura, de cabello bien corto o rapado, uno de ellos de tez blanca y ojos claros. Una descripción que contrastó totalmente con la ropa y el aspecto de los dos acusados: robustos, morochos, mayores y uno de ellos semicalvo.

Los testigos alcanzaron a ver que el auto se iba hacia el sur y tomaron nota de la patente: LSM329. A las 20.30, en la zona oeste, un móvil del Comando Radioeléctrico vio al auto circulando hacia por Presidente Perón y Las Palmeras y dio el alerta radial con una corrección: la patente era la misma pero terminada en 8. Allí comenzó la persecución hacia el este. El patrullero fue atacado con disparos y al llegar a la Circunvalación se sumó otro móvil. Hubo otros dos disparos efectuados desde la ventanilla del acompañante.

A la altura de Ovidio Lagos lo perdieron de vista hasta que un móvil volvió a ver el vehículo en avenida Belgrano y 27 de Febrero. Al llegar a Pellegrini el patrullero perdió el control y chocó contra un auto particular. Entonces el Corolla giró en la rotonda y retomó hacia el sur, seguido por un móvil de Gendarmería y otra dotación del Comando.

El auto en fuga siguió por Circunvalación hacia el sur. Hubo más disparos desde el Corolla y a la altura de Ayolas el auto bajó a la colectora y se internó en bulevar Seguí hacia el este hasta estrellarse contra precarias viviendas linderas a un puente. Allí quedó con las puertas abiertas. Bajo el asiento del conductor se halló un revólver calibre 22 largo y en el del acompañante un 32 largo. En el baúl estaba lo robado en la carnicería. A unos metros de allí se produjo el tiroteo en el que murió Rivas (ver aparte) y en el patio de una casilla fueron detenidos los dos acusados ayer.

"Estábamos comiendo un guiso y sentimos la explosión y un tiroteo. Salimos y vimos un auto donde no había nadie. La Gendarmería nos tiró al suelo y nos empezó a pegar", dijo Juan Fernando V., que trabaja como paquetero. "Escuchamos una explosión, salimos y estaban los gendarmes. Nos dicen «abajo, abajo». Me patean en las costillas. Me duele todo el cuerpo", dijo con dificultades de expresión Juan Enrique V., un estibador iletrado.

El defensor reclamó cerrar ayer mismo el debate sobre la medida cautelar, a pedido de los acusados, pero la fiscal pidió extender el plazo "para contar con más evidencia" a la hora de definir los pasos a seguir.

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