Policiales

Detenido por amenazar a su mujer fue imputado de homicidio

Al ser arrestado por la denuncia de su pareja se estableció que tenía pedido de captura por el asesinato de Gabriel Esquivel, en barrio Alvear, en junio pasado.

Miércoles 13 de Enero de 2016

Un cuidador de caballos que vivía en el hipódromo de Rosario y fue detenido el domingo por amenazar a su mujer quedó acusado de ser uno de los autores del salvaje asesinato a puñaladas y golpes de un vecino en barrio Alvear. El hecho ocurrió en junio de 2015 y desde ese momento era requerido por la Fiscalía de Homicidios. Respecto de la relación entre el acusado y el hombre asesinado, los familiares de la víctima dijeron indignados que al imputado, que quedó en prisión preventiva imputado de amenazas y homicidio simple, solían darle de "comer y una cama para descansar cuando era joven y llegaba drogado" (ver aparte).

Un día antes de cumplir 32 años, Luis Alberto P. fue detenido por amenazar en la vía pública a su pareja, también madre de una pequeña hija de ambos. Le dijo que se dejara de joder porque la iba a matar. Tras la denuncia que radicó la mujer, él fue apresado el domingo a las 23. Pero cuando la policía revisó sus antecedentes y confirmó la identidad, comprobó que hacía seis meses que el hombre tenía pedido de captura por un homicidio.

"Pastorcito". Luis Alberto P. figuraba en los apuntes de la investigación del fiscal de Homicidios Florentino Malaponte como uno de los sospechosos de matar a Gabriel Osvaldo Esquivel, de 36 años y asesinado salvajemente a puñaladas y golpes el 6 de junio de 2015 al ser interceptado por dos hombres a metros de su casa de Iriondo al 3900.

"Pastorcito", como reconoció ante el juez Luis María Caterina que lo apodan, llegó ayer esposado a Tribunales donde en una audiencia imputativa el fiscal Rafael Coria (en reemplazo de Malaponte) lo endilgó la autoría de los dos delitos. Primero le imputó haber amenazado en la vía pública el domingo pasado a su pareja Yésica K. a quien le habría dicho que cuando la encontrara "la iba a matar".

Según los testimonios recogidos por la fiscalía, no era la primera vez que la mujer sufría hostigamiento del cuidador de caballos. Para Coria esa conducta quedó calificada con el delito de amenazas simples.

Discusión. Luego el fiscal le atribuyó el crimen de Esquivel. En presencia de dos hermanas de la víctima en la sala, el fiscal recordó que el 6 de junio pasado entre las cuatro y las seis de mañana, Pastorcito fue visto por al menos tres personas junto a un amigo. Y que tras una fuerte discusión con la víctima, a quien apodaban "Patiti", ambos le aplicaron al menos cuatro puñaladas y golpes mientras ya estaba desvanecida contra un árbol

El fiscal repasó el testimonio aportado por una pareja de vecinos que identificó a Pastorcito con "camisa a cuadros" y a su cómplice con una camiseta de fútbol "de Barcelona o San Lorenzo" y que ambos salieron corriendo por Iriondo con una cuchilla de gran tamaño.

"Vos en el penal corrías. El choro es choro y el gil es gil, y yo soy choro", recordó Coria que le vociferó el cómplice del acusado, y se le abalanzó para agredirlo con un cuchillo. Según el fiscal, Luis Alberto P. se plegó al ataque cuando la víctima ya estaba en el piso, y tras recibir el arma de su compañero le asestó al menos un puntazo más.

Pruebas. La mecánica del homicidio fue ratificada por vecinos que vieron como peleaban "dos con una cuchilla contra uno" en Iriondo y Presidente Quintana, que la víctima logró escapar pero cayó cerca de un árbol casi en la puerta de su casa en Iriondo al 3900, donde lo remataron en el piso de cuatro puñaladas y golpes.

El fiscal enumeró las evidencias, como actas policiales, señalamientos de testigos, pericias forenses, y aclaró que hay medidas pendientes para reforzar su acusación, que encuadró como coautor del delito de homicidio simple. Por la gravedad de la pena, que todavía hay un prófugo y la cercanía del imputado con los familiares de la víctima, el fiscal solicitó la prisión preventiva del empleado del hipódromo.

El defensor César Baroni se opuso. Remarcó que ninguno de los testimonios identifican a su cliente como el autor material y que se tuvo que ir a vivir a un stud porque "recibió amenazas en el barrio". Pidió la libertad o prisión domiciliaria con fianza.

Pero el juez Caterina priorizó los elementos exhibidos por el fiscal y ordenó la prisión preventiva por el plazo máximo.

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