Martes 21 de Marzo de 2017
Los 52 segundos que duró la secuencia del crimen de Jonatan Herrera bajo balas policiales fueron desmenuzados ayer durante tres horas al exhibirse una recreación virtual del hecho en el juicio oral. En ese video constan las trayectorias de los tres disparos que recibió el joven de 22 años la tarde del 4 de enero de 2015 cuando lavaba el auto frente a su casa de barrio Tablada. El perito que lo realizó expuso sobre cómo compaginó datos de la autopsia, las vainas y armas secuestradas, las fotos y los planos policiales para dar lugar a esas imágenes digitales en 3D, que fueron realizadas a pedido de la Fiscalía y cuestionadas por las defensas.
La pericia reconstructiva de la muerte de Jonatan se exhibió ante los jueces Juan Carlos Curto, Rodolfo Zvala y Juan José Alarcón en el juicio que se les sigue a cuatro efectivos de la Policía de Acción Táctica (PAT) y una agente del Comando Radioeléctrico que gatillaron cuando perseguían a un ladrón tras el robo a una juguetería de zona sur y se toparon con Herrera, que estaba frente a su casa de Ayacucho y pasaje Villar y se convirtió en el blanco equivocado. La persecución fue realizada por efectivos del Comando a quienes se plegaron agentes novatos de la PAT que pasaban por la zona en un colectivo urbano, hicieron detener la marcha y sumaron sus armas.
Según la acusación, la agente del Comando Gladys Galindo disparó una bala mortal que hirió en la cabeza a Herrera mientras que el otro tiro letal se le atribuye a Ramiro Rosales, de la PAT, cuyo proyectil impactó en un muslo y lesionó la arteria hipogástrica del muchacho. Ambos están imputados de homicidio calificado por el abuso de su función policial, que prevé prisión perpetua. Un tercer disparo que sólo causó una lesión leve en la planta del pie derecho del joven es atribuido a Francisco Rodríguez, de la PAT, acusado de tentativa de homicidio al igual que Luis Sosa. En tanto que Jonatan Gálvez, de la misma repartición, llegó al juicio por el delito de abuso de armas.
Reconstrucción
En la jornada de ayer expuso sobre la dinámica de esos disparos el médico legista José Ricardo Esperanza, quien realizó la reconstrucción en computadora en el marco de una pericia de parte pedida por el fiscal Adrián Spelta. El especialista explicó que se desempeñó como médico cirujano durante 23 años y desde hace tres ejerce como legista, tras obtener diplomaturas en criminalística y rastros hemáticos.
Esperanza realizó la recreación tras integrar "datos objetivos" de la autopsia, las fotos, la planimetría legal, el informe de armería sobre todas las pistolas 9 milímetros incautadas, la estatura de los efectivos acusados y el video registrado por el domo municipal de Ayacucho y bulevar Seguí que captó parte de la secuencia.
El punto crítico sobre el que se centraron las defensas fue cómo se llegó a determinar la ubicación de los tiradores en la escena. El perito respondió que lo hizo en base a lugar donde fueron secuestradas las vainas disparadas por cada uno de ellos y el abanico de disparos que se abre desde la posición en que se encontraba la víctima.
Así reconstruyó cada uno de los disparos. El primero es el que sorprendió a Jonatan cuando estaba semiagachado a un costado del auto. La bala ingresó bajo el tobillo derecho, cerca del talón, y tras atravesar la planta del pie salió a la altura del metatarso. Rozó la vereda y quedó deformada a escasos metros. Ese proyectil fue disparado por el arma asignada a Rodríguez y, según el perito, se corresponde con una vaina hallada en la calle en esa línea de tiro e identificada con el número 4. A partir de estos datos dedujo su ubicación en el plano.
Herrera recibió los otros dos balazos cuando, ya herido en el pie, intentó refugiarse bajo un árbol, apenas inclinado y con el rostro de frente a los efectivos. La segunda bala entró sobre el muslo izquierdo, ingresó a la cavidad abdominal, lesionó la arteria hipogástrica y terminó alojada en el coxis del lado opuesto. Según la recreación, el proyectil trazó una trayectoria levemente ascendente y fue disparado a 1,45 metro de altura. La bala se peritó y correspondía al arma de Rosales, al igual que la vaina número 10, de la cual se dedujo su posición en la escena.
Por último, casi en la misma fracción de tiempo, el joven recibió un disparo que le atravesó la cabeza de frente y con una trayectoria oblicua hacia la derecha. El plomo ingresó por el cuero cabelludo y lesionó la calota craneana. Al salir impactó contra la pared de la casa de Jonatan a 1,35 metro de altura, donde no golpeó con la punta sino con el culote y dejó una hendidura. Se le asignó ese disparo a Galindo en base al proyectil hallado debajo y una vaina sindicada con el número 9.
Diestros
El experto indicó que "todos los tiradores eran diestros" y "todas las armas eran 9 milímetros con la ventana extractora de la vaina hacia la derecha". Por ese motivo situó a los policías a junto a las vainas disparadas por cada uno de ellos, lo que se corresponde con los ángulos de disparo. Esto motivó críticas de las defensas, que advirtieron sobre el paso de patrulleros por la calle antes de que se preservara la escena, lo que a su entender pudo modificar la ubicación de las vainas que sirvieron de base a la pericia.