Policiales

Despiertan a una anciana a punta de cuchillo para saquearle la vivienda

Tres jóvenes ladrones sorprendieron a una mujer de 82 años y le exigieron "dólares y oro". Se llevaron 15 mil pesos, un celular y otros objetos de valor.

Lunes 14 de Octubre de 2019

Un robo sin más consecuencias que el susto y la sustracción de dinero sufrió la madrugada del domingo María L. La mujer de 82 años se despertó con un cuchillo en el cuello y un desconocido diciéndole al oído que se quedara quieta. Tres muchachos "muy jóvenes", según describió, la abordaron en su dormitorio y se quedaron en su casa de Rodó al 500, en Fisherton, durante unas dos horas. Luego de revolver su casa, un chalet austero de dos dormitorios, se llevaron un celular Samsung L10 negro, 15 mil pesos en efectivo, monedas antiguas, medallas papales y bijouterie, además de valijas con prendas de hombre.

El atraco fue uno de los cuatro denunciados en la madrugada de ayer en la zona oeste de la ciudad. Muy cerca de la casa de María fue asaltado un taxista al que le robaron dinero y lo dejaron herido. En tanto, detrás del Mercado de Concentración de Fisherton hubo dos atracos calcados —uno fallido pero con un herido— contra motociclistas.

En voz baja

"Lo que menos parecían es ladrones", contó María sobre los tres jóvenes que alrededor de las 2 de la mañana de ayer ingresaron por el frente de la casa y, amparados en la lluvia de la madrugada que dificultaba que alguien los viera, colocaron un gato hidráulico en la reja de la ventana del comedor. Así abrieron la reja para que ingresara uno "muy flaquito" que luego le abrió la puerta de calle a los otros dos.

María describir pudo describir la ropa de los intrusos: "Uno vestido de azul; otro de pantalón corto floreado y campera gris con manchas de sangre y el tercero con ropa beige". Los ladrones dieron vuelta la casa de María mientras le preguntaban por "dólares y oro y pesos. Yo sólo tenía la plata de la jubilación para pagar remedios y unos recuerdos de unas cadenitas", contó la víctima.

Ayer la ventana mostraba la abertura realizada con el gato hidráulico, una circunferencia de unos 30 centímetros de diámetro que a simple vista no parece que alguien pueda atravesarla. A Sergio, un hijo de María, le llamó la atención que "uno de ellos nunca mostró la cara y cuando la amenazaron lo hicieron con un cuchillo de cocina que estaba en la alacena. No traían ni revólveres ni estaban inicialmente armados. Sabían que mi madre vive sola, lo que no sabían es que al robarle el dinero y lo que atesoraba ya no hay nada de valor en la casa. No tiene ni ahorros ni dólares ni nada".

"Me decían en voz baja —agregó la mujer— que no me moviera y me quedara en la cama, porque si no me iba a asfixiar. Prendieron todas las luces y empezaron a tirar los cajones de los muebles. Uno de mis hijos es sacerdote y me robaron unas medalitas que le dio el Papa. Pero eso tiene valor afectivo nomás".

Los ladrones se fueron de la casa unas dos horas después de haber entrado. María no sabe si se movían en "auto o en moto, yo no escuché nada de motores". Al retirarse arrancaron el teléfono de línea y lo dejaron en el retiro de jardín del chalet. Antes le habían dicho a la víctima que no se moviera "por una hora". Sin embargo ella se levantó y fue hasta la puerta. En el jardín vio el teléfono roto; lo agarró y lo acondicionó. "Le junté dos cablecitos y no sé cómo pude llamar a la policía y a mi hijo".

Pareja violenta

A una cuadra y media de la casa de María un taxista de 40 años fue víctima de otro de los cuatro hechos denunciados en la zona oeste durante la madrugada de ayer. Alrededor de las 2.30 Ariel Francisco S. circulaba en un taxi Chevrolet Aveo por Eva Perón y Tarragona cuando un hombre y una mujer le hicieron señas para que se detuviera.

Según relató el chofer los pasajeros le pidieron que los llevara a Santa Fe y Rodó. Al llegar a destino el hombre le exhibió un cuchillo de cocina tipo tramontina mientras le exigía "de manera violenta" que les entregara el dinero de la recaudación. Sin embargo el taxista intentó defenderse del atraco y así comenzó un forcejeo en el que resultó herido.

El chofer sufrió un corte a la altura de la muñeca derecha mientras los ladrones se retiraron con dinero en efectivo —fuentes policiales refirieron 13 mil pesos, suma que no fue confirmada al consultar a voceros de Fiscalía— y un teléfono celular marca Samsung J7.

Con un gran dolor en el hombro, el taxista fue escoltado por personal policial hasta José Ingenieros al 8200 donde le entregó el taxi a su titular. Luego fue trasladado a un sanatorio privado donde lo asistieron y quedó internado con una luxación en el hombro derecho.

Las actuaciones fueron giradas a la fiscal en turno de Flagrancia, Raquel Almada, quien comisionó a personal de la Policía de Investigaciones (PDI) para la toma de testimonios, relevamientos de cámara en la zona.

Emboscadas

Los otros dos asaltos violentos reportados en la madrugada de ayer en la zona oeste de la ciudad tuvieron lugar en el cruce de Calasanz y Nochetto, en inmediaciones del Mercado de Concentración de Fisherton. En ambos casos, según fuentes policiales, coincidieron los relatos de las víctimas tanto la modalidad de los atracos como en las descripciones de los ladrones.

El primero de los atracos, contra un empleado de seguridad de un country de Funes que se dirigía a su trabajo en moto, no se pudo concretar aunque la víctima sufrió lesiones. Según denunció Ricardo Francisco S., de 59 años, alrededor de las 5.30 de ayer transitaba en su Honda Titan negra de 150 centímetros cúbicos por la avenida Calasanz cuando al llegar al cruce con Nochetto vio a cinco personas que aparecieron corriendo hacia la calle y se le abalanzaron.

Según relató, el motociclista logró esquivar a los asaltantes pero en la maniobra alcanzó a sentir un fuerte pinchazo en el brazo izquierdo y un golpe en la cabeza. Sin embargo, a pesar de las agresiones logró mantener la estabilidad y seguir su camino. Y recién cuando llegó a su trabajo como empleado de seguridad del Country Aguada en Funes notó que tenía todo el brazo ensangrentado por lo que sus compañeros llamaron a una ambulancia.

Ricardo S. fue trasladado a un sanatorio privado donde le realizaron cuatro puntos de sutura en su herida. Al describir a los asaltantes en función de lo que alcanzó a ver sostuvo que medían aproximadamente 1,70 metro de altura, vestían ropa deportiva y estaban con capuchas.

Una descripción similar aportó Ariel Gustavo G., otro motociclista asaltado minutos después en el mismo lugar. El hombre de 32 años denunció que eran cerca de las 6 cuando circulaba en su Keller negra por Calasanz y al llegar a Nochetto se le abalanzaron cuatro jóvenes que lograron que se detuviera.

Los asaltantes comenzaron a amenazarlo de muerte mientras dos de ellos hacían ademanes para darle a entender que llevaban armas de fuego bajo sus ropas. Así le sustrajeron la moto a bordo de la cual huyeron dos de los ladrones por Calasanz hacia el oeste y luego doblaron por una calle hacia el norte. En tanto, los otros dos se metieron en el barrio que está frente al lugar del asalto, al sur de la avenida.

Ariel G., que no resultó lesionado, también describió a los asaltantes como de 1,70 metro de altura y de vestimentas similares a los ladrones que actuaron en el robo denunciado media hora antes.

fisherton. María L. fue sorprendida por tres jóvenes que cortaron una reja para entrar a su casa de Rodó al 500.

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