Despidieron con honores al policía asesinado en un supermercado
El jefe de la policía provincial, Osvaldo Toledo, y la cúpula de la Unidad Regional II, con todos los inspectores de zona incluidos, comparecieron en un acto en el que no faltaron los momentos fuertes. También dieron el presente varios policías de civil, ex compañeros de Mansilla en la seccional 17ª (su último puesto de trabajo) y de la Guardia Rural...

Sábado 17 de Abril de 2010

A las 5 y 10 de la tarde, el oficial a cargo de la guardia de honor conformada por doce efectivos del Cuerpo Guardia de Infantería, presididos por un abanderado, ordenó "vista derecha". En forma automática los policías, que lucían uniformes negros de combate y portaban armas largas, hicieron la venia y giraron sus rostros en busca del cortejo fúnebre que llegaba a paso lento pero firme hasta el panteón San Miguel del cementerio La Piedad. Así comenzaba la emotiva despedida del sargento Eliseo Ramón Mansilla, quien recibió las honras fúnebres correspondientes a un policía caído en cumplimiento del deber.

El jefe de la policía provincial, Osvaldo Toledo, y la cúpula de la Unidad Regional II, con todos los inspectores de zona incluidos, comparecieron en un acto en el que no faltaron los momentos fuertes. También dieron el presente varios policías de civil, ex compañeros de Mansilla en la seccional 17ª (su último puesto de trabajo) y de la Guardia Rural Los Pumas, por donde pasó hace unos años. En ese organismo además trabaja uno de sus hermanos menores.

La hora fatal. Mansilla cayó herido de muerte el miércoles a las 12.45 cuando se encontraba junto a su hija Micaela, de 10 años, de compras en el supermercado chino de Virasoro al 2100. En ese momento irrumpieron dos ladrones que habían llegado en moto. Uno de los hampones fue hacia la cajera y el otro avanzó hacia el interior del local. El policía, que no vestía uniforme porque se encontraba de licencia médica, escuchó desde la parte trasera donde se estaba que algo malo había ocurrido y al advertir que se trataba de un robo decidió identificarse como policía y intervenir. Como respuesta recibió un balazo que le dio en el ojo derecho y le atravesó el cráneo. Falleció al día siguiente en el Hospital Clemente Alvarez.

El cortejo fúnebre que trasladó los restos de Mansilla hasta el cementerio de zona oeste partió de la cochería Pocho Bernardo a las 16.30.

El féretro fue cubierto con la bandera argentina y sobre la tapa fue sujetada la gorra del uniforme de gala que pertenecía al sargento abatido. Cuarenta minutos después, la caravana de familiares y amigos que siguieron al coche fúnebre llegó a La Piedad, donde se unieron a los funcionarios policiales.

Un dato que llamó la atención fue un grupo de alrededor media docena de hombres y mujeres con rasgos orientales, propietarios y empleados del súper donde ocurrió el crimen, se acercó al lugar con ramos de flores para también rendirle el último adiós al policía.

Toque de silencio. Una vez que el vehículo que trasladaba al policía se detuvo frente al panteón, delante de la formación realizada especialmente por los efectivos de la Guardia de Infantería, la persona encargada de coordinar del servicio invitó a quien quisiera participar a retirar el ataúd para depositarlo sobre un soporte metálico ubicado justo frente a la puerta de acceso al lugar. Allí se realizó un breve acto de homenaje al sargento.

El único discurso estuvo a cargo del subcomisario Gustavo Godoy, subjefe de la seccional 17ª, el último destino en el que trabajó Mansilla. El funcionario no pudo disimular la emoción cuando contó el primer contacto que tuvo con el sargento. "La única y humilde condición que puso para trabajar fue que pudiera coordinar los horarios para poder estar con su hija. Esa hija que tango quería y a la que sin dudas quiso proteger del enemigo", dijo Godoy. Después agradeció a los padres del policía "por el hijo que tuvieron".

El clásico toque de silencio ejecutado con una trompeta sonó estremecedor en medio del cementerio. Después los comisarios Toledo y Marcelo Casajús, titular de la Unidad Regional II, entregaron a los familiares la bandera argentina.