Policiales

Desnudan complicidad policial con una banda de narcomenudeo tras un crimen

Ayer imputaron a uno de los homicidas de Jonatan Jerez, un hecho ocurrido en barrio Ludueña el día de Navidad de 2018. Hay tres sospechosos prófugos

Viernes 22 de Marzo de 2019

La muerte de Jonatan Jerez, un joven de 20 años baleado la tarde de la última Navidad en una canchita de fútbol de barrio Ludueña, se investigaba como resultado de un enfrentamiento a tiros en el que otros dos jóvenes resultaron heridos. Pero con el paso de los meses esa versión cambió. El trabajo en el territorio realizado por un organismo judicial de investigaciones dio con testimonios de vecinos que contaron otra historia: dijeron que la víctima fatal iba a comprar una cerveza cuando lo atacaron integrantes de una banda de narcomenudeo que se había instalado en la zona y usurpaba viviendas desde hacía tres años. Con ese nuevo enfoque, uno de los heridos aquel día, Brian Facundo M., de 19 años, fue detenido y ayer quedó imputado como uno de los autores del crimen. Otros tres sospechosos tienen pedido de captura.

El giro en la investigación del crimen de Jerez fue explicado ayer por la fiscal Marisol Fabbro en la audiencia imputativa a Brian M., detenido como coautor de un homicidio agravado por el uso de arma de fuego y la portación de un arma. El juez Rafael Coria consideró que la teoría fiscal tiene elementos que la sustentan, si bien falta precisar algunos detalles como por ejemplo quién de los cuatro tiradores disparó el tiro letal. Y ante ello le dictó la prisión preventiva por el plazo de dos años.

El profe y los usurpadores

Jonatan Jerez tenía 28 años, era papá de dos chicos y trabaja como profesor de fútbol de la categoría 2005 en el club Montaldo, de Casilda y Teniente Agnetta. El 25 de diciembre pasado fue a pasar la tarde de Navidad a la casa de su madre en barrio Ludueña y a las 17.45 terminó gravemente herido con un disparo en el abdomen y otro en la pierna izquierda.

Fue en una canchita de fútbol de yuyos crecidos ubicada en Tupac Amaru entre Pedro Lino Funes y Teniente Agnetta.

En el mismo incidente dos jóvenes resultaron heridos en las piernas y fueron dados de alta al día siguiente del Hospital de Emergencias. Jerez fue trasladado al mismo hospital en estado crítico y falleció el 8 de enero.

Su muerte desató una suerte de pueblada, cuando vecinos hartos de la violencia se congregaron a presionar para que los apuntados como sus asesinos se fueran del barrio. Hubo una casa incendiada, se demolieron dos construcciones sindicadas como búnkers y los vecinos denunciaron que los agresores tenían protección policial.

La primera versión sobre el hecho, explicó ayer la fiscal, fue aportada por la comisaría 12ª en base a declaraciones de Brian M., el otro joven herido y sus allegados. Ese relato indicaba que Jerez esa tarde se presentó en la casa de Brian M. y tras una pelea lo hirió en una pierna, luego baleó en la pierna derecha a Rodrigo M. (actualmente prófugo) y al salir fue herido por sus propios hermanos, que supuestamente estaban detrás de él y participaban del ataque.

De víctima a victimario

Esa explicación motivó que en ese momento se ordenara la detención de Jerez como quien habría iniciado el ataque, de modo que agonizó y murió bajo custodia, mientras que los heridos eran considerados víctimas. Sobre aquella primera versión volvió ayer el acusado Brian M. al declarar frente al juez: "Yo estaba adentro de mi casa, entra Jonatan y le gatilla a la nena en la cabeza y no le sale. Yo estaba con mi compañero Rodrigo y él va, le gatilla a Rodrigo y le salió. Abre la cortina y me pega a mí. Cuando él salió tirando tiros, afuera estaban los hermanos. Se tiraron los tiros entre hermanos", sostuvo en la audiencia, asistido por la defensora pública Andrea Siragusa.

Sin embargo, según explicó la fiscal, ese enfoque inicial cambió a raíz de un informe del Organismo de Investigaciones, un área de apoyo al Ministerio Público de la Acusación que realizó una intervención en el barrio ante la conflictividad detectada en la zona. Allí se encontraron con que los vecinos culpaban de los últimos hechos con armas a una segunda generación de una familia de apellido G. que se había mudado al barrio tres años antes y a la que conocen como la banda de "Los tortita".

De acuerdo con esos testimonios, ese grupo familiar se instaló en la zona sur de barrio Ludueña, en la zona de Navarro, Pedro Lino Funes y Teniente Agnetta, donde levantaron viviendas alrededor de la canchita y "muchas de ellas funcionan como búnkers de venta de drogas". Esa banda, dice el informe, estaría liderada por un joven apodado "Cueri", quien también tiene pedido de captura por el crimen de Jerez ya que los testigos lo sindican como uno de los que disparó. A su vez la familia G. estaría enemistada con los Jerez y conectada con la banda de "La Doris", que se maneja en el asentamiento de calle Flammarión, donde residían antes de mudarse.

Ajeno a todo

Los vecinos contaron que Jonatan Jerez era ajeno a esos conflictos ya que había ido al barrio a visitar a su madre. Y que iba a comprar una cerveza a un quiosco cuando lo atacaron por atravesar una zona considerada prohibida: "Varios miembros de la banda de «Los Tortitas» le dispararon. El que lo hiere de muerte es Brian M. Y mientras Jonatan estaba malherido uno de los G. efectúa los disparos a las piernas de Brian y Rodrigo M. para aparentar un enfrentamiento".

Los testigos señalaron que la banda actuaba bajo el amparo de la comisaría 12ª. Revelaron que, tras la balacera, los policías rodearon la escena con patrulleros, levantaron las vainas servidas y se llevaron una bolsa de consorcio de una casa presumiblemente conteniendo las armas de fuego de los G. Por este motivo la Unidad de Violencia Institucional de la Fiscalía inició una investigación sobre el accionar policial en el trágico episodio.

"Estaban todos bailando, tomando cerveza, festejando la Navidad —contó la madre de la víctima sobre lo ocurrido esa tarde—. En un momento Jonatan salió a comprar bebida, preguntó si para el lado de la canchita había un quiosco. Le dije que no fuera por allí porque iban a estar los pibes de apellido G. El me contestó que no tenía problema con ellos y yo le dije que ellos agarraban a todos los que iban para allá". La casa de la mujer fue atacada a tiros el 20 de enero, luego de que su hija declarara en la Fiscalía.

Sobre la mecánica del hecho, en tanto, una testigo que también fue amenazada contó que Jonatan Jerez fue atacado por Brian M. y Rodrigo M. junto al supuesto líder Daniel "Cueri" G., mientras que un cuarto sospechoso tiraba desde arriba de una casa de dos pisos: "Todos estaban armados. Brian tenía una pistola grande. Luego de que le tiran a Jonatan empiezan a tirar tiros para todos lados" y en ese momento se habrían baleado a las piernas ellos mismos para simular un ataque.

Esos son los relatos y evidencias que mencionó la fiscal al acusar ayer a Brian M., además de señalar que tanto él como el herido Rodrigo M. dieron positivo en las pericias de dermotest practicadas tras la balacera, cuando sólo se los consideraba víctimas.


Amenaza

Entre las amenazas que sufrieron los testigos del crimen de Jonatan Gerez, una llegó a la cuenta de Facebook de la cuñada de una vecina que presenció el hecho: "Vos nada que ver lo que hiciste. Nunca te faltamos el respeto. Ahora, por zapatear por los del cruce, la van a pagar vos y tu familia. Tus hermanos van a ser los primeros que van a caer. Sabemos que siempre están regalados en la esquina", decía el mensaje en un lenguaje muy barrial.

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