Policiales

Desde una moto matan a un joven en un sitio signado por la venta de drogas

Ricardo Meza tenía 24 años y dos tiros lo alcanzaron en la casa de Ayacucho 3975, en La Tablada. Los vecinos dicen que allí se venden estupefacientes. Hace tres meses allí mismo hubo otro asesinato.

Jueves 15 de Septiembre de 2011

Otra vez estruendos de balazos en Ayacucho al 3900, en barrio Tablada. Fue el martes pasadas las 22.30. Los vecinos relataron que desde una moto en movimiento el acompañante abrió fuego contra el frente de una casa de la cuadra. Contaron que la agresión fue repelida. Un muchacho de 24 años recibió dos plomos y fue hallado muerto en una vivienda ubicada al 3975 de la calle mencionada. Otro hombre, de 41 años y testigo circunstancial del tiroteo, sufrió el roce de un proyectil en su cabeza, que lo hirió levemente. La víctima no tenía antecedentes y vivía en Granadero Baigorria. Hace tres meses y medio, el 26 de mayo pasado, fue asesinado Miguel Angel Gamarra, quien vivía a dos casas de distancia de la nueva escena del crimen.

"Acá los tiroteos son diarios. El de anoche fue muy violento. Hubo dos o tres disparos y a los pocos segundos muchas más", explicó ayer una mujer que vive en la cuadra. "Hasta que del barrio no saquen esa porquería de la droga, esto va a seguir pasando. Van a seguir muriendo pibes", agregó la vecina. De la escena del crimen la policía secuestró una vaina servida calibre 9 milímetros y por lo menos dos ojivas de la misma munición. En la parte superior donde cayó asesinado a balazos Ricardo Javier Meza, en una especie de terraza amurallada, fueron halladas seis vainas servidas de calibre 357 Magnum. Esta munición se corresponde con la utilizada por un revólver. Lo que indica que el tirador recargó para seguir disparando.

Meza no tenía antecedentes. Según trascendió, el muchacho vivía en el barrio San Fernando, en Granadero Baigorria. Fuentes allegadas a la causa indicaron que los familiares del muchacho son gente trabajadora y que estaban convencidos que su hijo era empleado en el turno noche en una cerealera de General Lagos y tenía una novia en Tablada, de la que no sabían ni el nombre, según un vocero policial consultado.

La escena del crimen. Uno de los planteos preferidos del protagonista de la serie estadounidense "Dr. House" es que todos mienten. Tal cosa aflora al recorrer una zona conflictiva donde se mezcla el histórico conflicto de venta de drogas y muchachos que disparan armas poderosas ante la mínima disputa. En ese escenario las fuentes disponibles son vecinos muertos de miedos y condicionados por tener que continuar viviendo en el barrio, muchas veces al lado de sus vecinos narcos, y policías a los que, habitualmente, los residentes no les relatan nada. Mucho de eso se volvió a vivir ayer en Ayacucho entre Presidente Quintana y Dr. Riva. En esa cuadra en el último año la ex Drogas Peligrosas realizó al menos un allanamiento en un quiosco en el que secuestró dos kilos de cocaína y Miguel Angel Gamarra fue asesinado de un balazo en su casa ubicada a metros del lugar del crimen de Meza.

El martes por la noche Ricardo Javier Meza estaba en el comedor de la vivienda del 3975 cuya ventana da a la calle. La vereda de esa ventana y la de al lado, que tiene sus ventanas y su portón reforzados con enrejados, están recubiertas por una galería de madera iluminadas por un reflector. A la hora señalada, Rubén F., de 41 años, estaba recogiendo cartones por la cuadra junto a un compañero. Fue entonces que por el lugar pasó una moto con dos ocupantes y comenzaron los disparos.

Fuentes policiales indicaron que al 911 ingresaron al menos tres llamados alertando sobre la situación. Un móvil del Comando Radioeléctrico llegó al lugar y se topó con Rubén F. con un roce de proyectil en la cabeza. La casa del 3975 tenía su luz cortada. Con una linterna los efectivos vieron en el interior del comedor el cuerpo inmóvil de Meza.

La puerta de la casa, de chapón, estaba cerrada por dentro. Los investigadores tuvieron que utilizar una maza para violentar la cerradura. Tantos fueron los golpes que quedaron al desnudo un par de balazos calibre 11.25 de vieja data que estaban disimulados con masilla. Dentro de la vivienda no había nadie. Al lado del muerto había una Suzuki DR 650 azul a la que le faltaban alguna de sus cachas y una bolsa de 50 kilos de cemento. En la ventana que da a la calle quedaron rastros de sangre que sugieren que el muchacho recibió los dos impactos al asomarse por la abertura. Los pesquisas subieron por una escalera caracol de hierro que comunica el comedor con la terraza y ahí hallaron las seis vainas servidas calibre 357. Eso hace presumir que Meza no estaba sólo y refuerza la idea de que desde la vivienda repelieron el ataque de los motociclistas.

Los disparos desde la moto quedaron en las fachadas de al menos tres viviendas. Un conocedor del barrio no desestimó que la balacera fuera producto de un conflicto entre maleantes del barrio que trabajan ocasionalmente vendiendo protección a vendedores de droga. El caso es investigado por la jueza María Laura Sabatier.

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