Policiales

Desde una moto le gritaron su nombre y lo acribillaron a balazos

Lucas Radimak Manzur tenía 19 años y recibió al menos trece disparos. Tanto su padre como sus amigos reconocieron que tenía problemas en el barrio.

Miércoles 16 de Octubre de 2019

Un muchacho de 19 años fue acribillado a tiros después de las 21 del lunes en Ameghino y Patricias Argentinas, en el barrio Tablada. Lucas Alejandro Radimak Manzur caminaba por allí cuando desde una moto negra, y sin más que gritarle su nombre para comprobar su identidad, le descerrajaron al menos trece balazos. El joven vivía a cuatro cuadras de allí junto a su familia y según los vecinos "parecía un pibe bueno, que no vendía drogas ni nada".

El lugar es conocido como Cordón Ayacucho, con calles en reconstrucción a partir del "Plan Abre", que logró que varios pasillos sinuosos de los asentamientos lleven a la zona a convrtirse en un barrio con mensuras y calles asfaltadas.

No alcanzó

A las 21.15 del lunes entró al sistema 911 una llamada informando que había un muchacho baleado y tirado sobre un montículo de tierra en Ameghino y Patricias Argentinas. Al llegar al lugar agentes de la Policía de Acción Táctica vieron a Lucas tirado y con el cuerpo maltrecho. Lo rodeaban vecinos y uno de ellos le practicaba maniobras de resucitación cardiopulmonar. El mismo vecino dijo a este diario: "Yo sé hacer maniobras de RCP y cuando vi como estaba me pareció que vivía, todavía respiraba. Desde que empecé con las maniobras hasta que dejó de respirar pasaron siete minutos", aseguró.

Gregorio, el padre del muchacho, llegó demudado y tan asombrado por el ataque a su hijo como los vecinos que rodeaban el cuerpo. Mientras amigos y vecinos se acercaban a saludarlo, el hombre admitió que Lucas "tenía problemas con varias personas del barrio", aunque ante los efectivos de Homicidios de la Policía de Investigaciones (PDI) sostuvo "no saber quién pudo haberle disparado".

Otros vecinos aseguraron que "la cuadra estaba a oscuras, no se veía nada", y muchos reconocieron que escucharon los tiros "pero salimos cuando todo había terminado".

Cuando los forenses examinaron el cuerpo determinaron que Lucas presentaba heridas en la espalda, el tórax y el cráneo, en total unos quince orificios. Los policías constataron además que a Lucas le habían robado el teléfono celular y levantaron 13 vainas servidas calibre 9 milímetros de la vereda y la calle.

Lucas vivía junto a su familia a cuatro cuadras de donde lo mataron, del "otro lado de Uriburu", como comentaron algunos. Un amigo del chico sostuvo que "era de un carácter muy fuerte y cuando se agarraba a puñetes no lo paraba nadie, siempre ganaba".

Todo dividido

El mismo joven admitió que Lucas "fumaba porros pero no vendía. Hace un tiempo tuvo problemas con un tal Alan y también con unos pibes que eran de la banda de Rene Ungaro", condenado por el crimen de Roberto "Pimpi" Caminos, ex jefe de la barra brava de Newell's Old Boys.

Otro amigo del muchacho fue más gráfico. "En este barrio está todo divido: los que son de Ameghino no se juntan con los del Fonavi o los de la barra del Tanque. Lucas era amigo de todos, pero se ve que tuvo problemas con alguno", arriesgó.

Un profesor que lo tuvo como alumno colgó ayer en su red social: "Este pibe que ven en la foto se llama Luca. Lo conocí hace 3 años. Este año me puse contento porque retomó tercer año, pero volvió a quedar libre. Yo soy docente. Su docente. No pudimos. Se nos escapó. Era un pibe valioso. Adiós Luca. Te juro que te voy a extrañar."

Los barrios Municipal, Tablada y del Mercado son escenario de una sangrienta disputa de poder entre clanes que buscan adueñarse de calles y viviendas para manejar la droga. Los apellidos, como ayer, se repiten: Funes; Caminos, Ungaro. Sus diferencias nunca desaparecen aunque los jefes estén presos.

Un familiar de Lucas dijo que "había dejado de estudiar hacía un año, pero siempre tenía un poco de plata que le daba el padre. El lunes fue a comer un pollo al disco. Y no volvió"

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