Policiales

Descarnado relato de una mujer imputada por el crimen de su pareja

La arrestaron el miércoles por el homicidio de Donato Méndez, ocurrido el 15 de diciembre. Por el hecho también fue apresado e imputado su hijo de 19 años.

Sábado 14 de Septiembre de 2019

Después de una relación de veinte años, cuando estuvo sentada frente a un juez por el crimen de su marido, Gabriela B. contó su trágica historia. En un relato descarnado y con todos los ingredientes de la violencia de género, la mujer de 40 años reveló que ella y sus hijos vivieron sometidos a golpes, insultos y tormentos por parte de su pareja, Donato Ramón Méndez, quien murió asesinado a golpes y puñaladas el año pasado. "Le pongo una mano en el corazón: yo jamás le di una puñalada a Donato. No se lo hice en toda la vida que él me estropeó, ¿y se lo voy a hacer ahora? Estuve aguantando a ese tipo por miedo. Porque no tenía adónde llevar a mis hijos. Por estar bajo un techo. ¿De qué me valió?", declaró la mujer entre pausas para llorar.

Graciela B. fue imputada ayer por el crimen de su marido en una audiencia que desnudó una situación familiar de violencia y desamparo. El acta con sus datos personales registró que no sabe leer, apenas cursó el primer grado de la escuela primaria y está desempleada. Por ese contexto y para que pueda cuidar a sus tres hijos más chicos de 1, 3 y 5 años, quedó en prisión domiciliaria, con pulsera electrónica y un permiso especial para llevarlos a la escuela.

El fiscal de Homicidios Adrián Spelta imputó a B. como autora de un homicidio calificado por el vínculo, un delito que prevé prisión perpetua. El sábado pasado había sido detenido el hijo mayor de la pareja, Nahuel B., de 19 años, por un disturbio en Amenábar y pasaje Sarandí. Entonces se detectó que tenía un pedido de captura por el crimen ocurrido el 15 de diciembre pasado en el barrio Triángulo. El lunes fue imputado y el mismo día los policías fueron a buscar a su madre y la detuvieron en su casa de Pasaje 1886 al 4400, la misma donde ella vivió los sinsabores de la relación y murió su pareja.

A los golpes

Según la teoría del fiscal, el día del crimen Donato cobró 2 mil pesos e invitó a un compañero de trabajo y a su jefe a comer pescado a la parrilla en su casa. Un cuñado de la víctima contó que pasaron el día comiendo, tomando vino y cerveza y consumiendo cocaína. Luego llegaron Nahuel y su novia. El muchacho declaró que cerca de la medianoche su padre le pegó a su hermanito menor con el mango de un cuchillo y al grito de "vos no te metas" golpeó en la cara a su madre cuanto ella intentó frenarlo.

Eso provocó la reacción de Nahuel, que vivía en situación de calle y estaba de visita. "No podía estar más con Donato porque él me discriminaba, no me quería", dijo. Según la acusación, el joven golpeó al padre con un inflador y luego su madre lo apuñaló. Esa noche la familia se fue de la casa y al hombre lo encontraron muerto el día siguiente. La autopsia determinó que murió a las 9 de la mañana por un traumatismo de cráneo, veinte golpes en distintas partes del cuerpo y trece puñaladas.

Versiones

Un hermano de Gabriela dijo que se enteró de la muerte por el noticiero y cuando fue a visitarla ella le confió que "los puntazos no le entraban porque tenía el cuero duro". Sin embargo la mujer lo niega: "Yo jamás le puse una puñalada a Donato. El que lo mató fue mi hijo. Yo sé que él lo golpeó, pero no vi si le dio una puñalada o qué. Lo que hice fue atender a mis chiquitos", dijo la mujer. Y reveló que tiempo antes, al encontrarla con un ojo morado, su hijo le había dicho a Donato que lo mataría si volvía a golpearla.

Gabriela declaró con la voz alta y con un ritmo acelerado que sólo cortó para largarse a llorar. "Donato a Ezequiel nunca lo quiso porque le dijeron que no era hijo de él. Ese día me recagó a palos", recordó, y reveló que en último embarazo debió guardar reposo por una golpiza. "A la nena me la verdugueaba también. La ponía boca abajo cuando lloraba. Y si seguía llorando prendía el calefón y la metía bajo el agua. ¿A usted le parece que golpee con una cuchilla a su propio hijo? ¿Y yo tengo que aguantar todo eso?"

Terror

"Tenía que aguantar por miedo (siguió su testimonio Gabriela B.) Yo dormía con los dos ojos abiertos por miedo a él. Toda la vida estuve aguantando a ese tipo porque no tendía adonde estar. El me decía que era una puta, que no valía como mujer, que no servía para nada, que no sabía leer, que fui violada por mi padre. Yo tenía que estar aguantando que él se drogue y nosotros no comíamos".

Tras el relato, la defensora pública María Laura Maenza cuestionó la imputación. Pero el juez Rodolfo Zvala le dio curso aunque aclaró que todo es "provisorio" y existen "elementos por aclarar". Al mismo tiempo consideró que "la situación de violencia doméstica preexistente al hecho en principio estaría acreditada. Es un contexto anterior. Lo que no quiere decir que no tenga influencia para evaluar atenuantes o la legítima defensa".

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