Jueves 20 de Enero de 2011
El término estafa remite a películas como "Nueve Reinas", "The Prestige" (El gran truco) o la recordada "The Sing" (El golpe), donde los engaños resultan triunfantes. Pero sobre el terreno, muchas son descubiertas. El martes, por ejemplo, la ambición llevó a un estafador al fracaso. Por la mañana, y valiéndose de buena información, logró realizar una compra con un cheque robado en una empresa dedicada a la venta mayorista de equipos de computación. Ante lo exitoso de su jugada inicial intentó colocar por la tarde otro cheque en la misma condición, pero fue descubierto y puesto preso por la policía.
Para desarticular la operatoria fue vital la velocidad de reacción de uno de los vendedores de la empresa Airoldi, de San Nicolás al 1400, donde funciona la venta mayorista de equipos e insumos para computación. El estafador aprovechó un buen dato sobre la forma en que la firma realiza ventas a sus clientes. Y entonces invocó el número de cuenta de uno de esos clientes, con domicilio en Villa Gobernador Gálvez, para realizar la maniobra.
Concretó una compra por 6.700 pesos y la pagó con un cheque del banco Patagonia que había sido robado. Al darse cuenta de la jugada, la empresa se comunicó con la comisaría 6ª. Por la tarde, ante el resultado del primer golpe, con la misma mecánica realizó una compra telefónica por 11 mil pesos y envió a un remisero con un cheque del banco Credicoop a nombre del Automóvil Club Argentino. Cuando el conductor esperaba que le prepararan la mercadería, llegaron policías de la 6ª y lo demoraron.
A partir de ese momento los vigilantes dejaron que la historia se desarrollara. En autos particulares siguieron al remisero y su carga hasta el playón de ingreso al supermercado Libertad, en Oroño al 6000. Ahí debía hacer contacto con el estafador y un simple llamado a su celular sirvió para marcarlo. El hombre esperaba apoyado en una moto roja cuando fue detenido. Dentro de un volquete de residuos ubicado en inmediaciones de Alzugaray y Buenos Aires estaban escondidos los dos televisores LCD de 32 pulgadas comprados en Airoldi por la mañana con el cheque del Patagonia.
Entre pantallas. Oscar E., de 32 años, no es Ricardo Darín, Dustin Hoffman o Paul Newman. Ni siquiera se les parece. Pero con unos pocos datos buenos, dos cheques y par de sobres de un negocio de venta de computadoras de V. G. Gálvez estuvo a un paso de estafar a un peso pesado. "El problema con las tentativas de estafa con cheques es que cuando te la hicieron una vez, se endulzan y tratan de embocarte todas las veces que pueden. Y cuando endurecés las medidas de seguridad surgen tiranteces con los clientes. Pero no sucede sólo con los cheques, también las tenés con las tarjetas", explicó ayer Sergio Airoldi, socio de la empresa de referencia venta de equipos e insumos para computación que fue blanco una estafa y un posterior intento.
Además de los locales comerciales a minoristas que la empresa Airoldi tiene en pleno centro de Rosario, en San Nicolás al 1400 funciona una enorme boca de expendio para consumidores mayoristas y un centro de reparación de los equipos que venden. "El martes un hombre usando un número de cuenta de un cliente que habitualmente compra en nuestra empresa hizo una compra de dos televisores de LCD de 32 pulgadas y los pagó con un cheque de 6.700 pesos", indicó Airoldi.
Tras efectuar la operatoria y como se trataba de un cliente habitual, una firma ubicada en calle Pablo Iglesias de Villa Gobernador Gálvez, no hubo demoras en la entrega del material y el hombre se fue con los equipos. Pero cuando el vendedor pasó los datos del cheque recibido por un sistema de consulta de la firma Nosis sobre valores rechazados, se percató de que el bono figuraba como rechazado por falta de fondos o sustraído. "Se investiga ahora cómo lo consiguió", indicó un vocero allegado a la pesquisa. Entonces desde Airoldi advirtieron a la comisaría 6ª.
El reintento.Difícilmente Oscar E., el protagonista de esta crónica policial, hubiera sido apresado si la compra de dos LCD de 32 pulgadas lo hubiera conformado. Pero no. "Por la tarde se recibió una comunicación telefónica del mismo hombre invocando el mismo número de cuenta. Enumeró una serie de artículos varios, preguntó el precio y dijo que enviaba a un remisero a buscar las cosas. Y que el conductor nos traía un cheque en un sobre cerrado", recordó Sergio Airoldi.
Cuando el hombre llegó al local la policía fue alertada. El remisero le dio al vendedor un sobre con el logo y los datos de la empresa villagalvense. "El sobre era original de ese negocio", contó Airoldi. Y el chofer, identificado como Sergio S., de 35 años, esperó que le entregaran un pedido que nunca se concretó. La policía llegó cuando esperaba.
Cercado. A los pocos minutos estaba flanqueado por dos vigilantes de la 6ª. Entonces le ingresó una llamada al celular. Era Oscar E., que quería saber cómo venía la operación. Con los dos vigilantes mirándolo fijo a los ojos el conductor respondió que todo estaba bien y que iba en camino. Así comenzó la última parte de la historia. El remisero advirtió que él no tenía nada que ver y que debía contactarse con este hombre en el playón del supermercado Libertad. Y hacía allí partió, acompañado por dos policías escondidos en el asiento trasero.
A una distancia prudencial lo escoltaba otro auto con policías de civil y hasta el propio Airoldi, que iba en su vehiculo, fue convocado para reconocer su mercadería. El último llamado al celular del remisero lo dejó expuesto y Oscar E., quien esperaba apoyado en su moto roja, fue detenido. El hombre indicó que los dos LCD de 32 pulgadas que había comprado por la mañana estaban en un volquete de basura ubicado en la zona de Alzugaray y Buenos Aires. El pibe que custodiaba ese recipiente, al ver movimientos sospechosos se fue del lugar.
Oscar E. quedó detenido, acusado por una estafa consumada y otra en tentativa. Sergio S., el remisero, fue dejado en libertad aunque quedó afectado a la causa que investiga la jueza de Instrucción Alejandra Rodenas. Airoldi recuperó su mercadería y la policía ahora investiga de dónde consiguió el principal acusado de este hecho los dos cheques, los sobres de la casa de venta de computadoras de Villa Gobernador Gálvez y el número de cuenta de ese cliente.