Policiales

Denunció a un hombre por matar a su pareja y le balearon la casa de Empalme

Ocurrió en una vivienda de Génova al 6900. El supuesto homicida está preso desde el martes pero la mujer señaló que a pesar de eso los atentados en represalia no cesan.

Sábado 15 de Febrero de 2014

“Detuvieron al asesino de mi marido pero mi temor sigue porque tienen gente, mandan soldaditos, balean mi casa y yo temo por la vida de mis hijos”. Haydee es comerciante y vive en una casa de Génova al 6900 que se convirtió en blanco de balaceras y atentados desde que ella denunció al acusado de matar su ex pareja y padre de sus cuatro hijos, a quien ejecutaron a tiros frente a un búnker del barrio en octubre pasado. Ocurrió cuando el hombre fue en moto al parecer a comprar drogas y recibió tres impactos. El supuesto homicida está preso desde el martes pero la mujer señaló que los atentados en represalia no cesan.

   “Los ataques son siempre a la noche, pasan en moto, pegan adonde pegan y me tirotean la casa. Lo hicieron el mismo día que los denuncié. Hasta me quemaron la puerta y me tuve que ir con mis chicos. Por suerte mis vecinos apagaron el fuego”, es el relato descarnado de Haydee, quien vive desde hace 21 años en la casa de Génova 6954 donde atiende una granjita que es el sustento de su familia. Fue la esposa de José Luis Ojeda, un hombre asesinado el 4 de octubre pasado, de quien estaba separada y con quien tuvo cuatro chicos de 20, 18, 11 y 3 años.

   La historia de tiroteos y amenazas, según contó desesperada a este diario, comenzó antes del crimen de su ex pareja. Ojeda tenía 44 años y había cumplido una pena en prisión. “El había sido delincuente, pero había pagado todo, estaba libre y hacía mucho que no delinquía más”, contó Haydee. Al parecer, tenía diferencias con un muchacho que es amigo o soldadito de los dueños de un búnker ubicado a una cuadra y media de su casa, en Juan B. Justo al 7000 (a 30 metros de calle Bolivia y 70 de Colombia), en cuya puerta mataron a Ojeda.

   Antes del asesinato habían comenzado a balear la casa de la mujer cuando Ojeda iba a visitar a sus hijos. “Nunca hice una denuncia mientras él estuvo vivo porque él no quería. El trataba de no venir más”, contó Haydee. El 4 de octubre a Ojeda lo acribillaron frente al quiosco de drogas, donde quedaron diseminadas 12 vainas 9 milímetros.

Dos historias. La versión que dio la policía es que habría resistido el robo de su moto cuando llegó al lugar con una chica. Con temor, los vecinos de barrio Larrea contaron otra cosa: que a la medianoche la mujer ntró a comprar drogas y cuando salió se originó una pelea, Ojeda bajó de la moto para defenderla y fue recibido con una ráfaga de disparos. Lo alcanzaron tres impactos en el pecho, una pierna y un brazo y murió en el Heca.

   Haydee desmiente la versión del robo. Pudo reconstruir es que Ojeda, por un motivo que no se explica, fue a ese lugar con el que lo distanciaban viejos rencores a comprar drogas porque era consumidor. Según contó, esa noche la mujer que acompañaba a su ex marido fue a devolver la moto a la casa de la madre de Ojeda y le contó que lo había asesinado Guillermo P., de 22 años e hijo del dueño del búnker. La comerciante aportó esa información en el juzgado de Instrucción a cargo de Luis María Caterina. Ese mismo día balearon su casa, que registra marcas de impactos de grueso calibre en el frente, en la pared del living, en una ventana y en un televisor producto de varios ataques.

   Primero fue apresado el padre de P., a quien le dicen Cali, y fue liberado. “Lamentablemente la chica que vio todo no lo declara. A mí me tirotearon la casa y le pusieron un arma en la cabeza a mi hermano para que levante la denuncia”, contó la mujer, que a cuenta con custodia de la sección Seguridad Personal.

   El martes pasado, esa sección policial apresó a Guillermo P. “merodeando por Colombia y Juan B. Justo”, según un parte policial, y quedó imputado del crimen de Ojeda, por el que tenía pedido de captura.
  “La gente tiene temor y yo fui la única que los denuncié. En el barrio no tengo problemas con nadie pero no duermo tranquila. ¿Tienen que matarme para que me crean?”, dijo la mujer, que espera que la policía saque fotos de los disparos en su casa para poder reparar los agujeros y poner la casa en venta para irse del lugar.

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