Policiales

Denuncian a un oficial de Villa Diego por extorsión

El dueño de una remisería denunció que personal de la comisaría 25ª de Villa Gobernador Gálvez (VGG) le incautó indebidamente equipos de comunicación con el argumento de que su origen, según la policía, era robado.

Viernes 18 de Enero de 2008

El dueño de una remisería denunció que personal de la comisaría 25ª de Villa Gobernador Gálvez (VGG) le incautó indebidamente equipos de comunicación con el argumento de que su origen, según la policía, era robado. El comerciante ayer presentó otra denuncia, esta contra un oficial responsable de esa seccional y por extorsión: lo acusó de haberle requerido dos mil pesos para reintegrarle esos equipos y evitar una clausura por no estar habilitado su comercio para funcionar.
  La situación fue planteada ayer en la Dirección de Asuntos Internos por Carlos Mattos, dueño de la remisería San Gabriel, en San Juan 1283 de Villa Diego.
  La secuencia se remonta al 24 de diciembre cuando se produjo el robo del reloj y el equipo de comunicación de un taxista por parte de un asaltante de apellido Capiaqui. Mattos afirma que a 15 minutos del robo Capiaqui abordó su auto y fue cercado a la policía. Asegura que el asaltante le rogó que dijera a los uniformados algo en su defensa a lo que el chofer, según dijo, se opuso para no verse él mismo involucrado en un encubrimiento.
  El 4 de enero, adujo Mattos, efectivos de la 25ª llegaron a su local y le decomisaron tres bases de transmisor, de marca Pertex, afirmando que una de ellas era la robada por Capiaqui al taxista días antes. “Aseguré que no era así. La norma de mis equipos era UHF y el robado al taxista, según su propia denuncia, era VHF. No me hicieron caso y se llevaron todo”, sostuvo Mattos. “Supe después que Capiaqui había dicho que yo le compré los equipos robados. Si lo hizo fue porque yo no salí a defenderlo”, añadió.
  Ante esto el remisero hizo la denuncia ante el juzgado de Instrucción Nº 3, Luis María Caterina. Según su relato un sumariante del juzgado, tras verificar que la base incautada no era la robada al taxista, le encomendó a Mattos que fuera a la comisaría a requerir la devolución de lo suyo.

El entredicho. “Así lo hice. Le presenté el comprobante de compra de esa base y cinco aparatos. Pero el jefe me dijo que no debía reclamar nada, porque mi remisería no estaba habilitada. Me terminó pidiendo dos mil pesos para poder recuperarlas cosas”, afirmó.
  Ayer Mattos relató toda esta secuencia en la Dirección de Asuntos Internos. “Todavía no sé por qué se llevaron mis equipos que no eran los robados. Y todavía no los recuperé”, sostuvo.

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