VIOLENCIA FAMILIAR

Dejó malherido a su concubino al defenderse de una nueva agresión

Ocurrió la noche del jueves en barrio Bella Vista. Mariana y "Tatito" llevaban una relación tóxica y adictiva. En una nueva pelea ella se defendió con una botella.

Sábado 17 de Octubre de 2020

Los vecinos de Osella Muñoz al 4400 (Viamonte a la misma altura) presenciaron una nueva discusión entre Mariana y “Tatito”, ambos de 26 años. Peleas en público en las que la muerte siempre es una posibilidad. Una relación de pareja tóxica, entre dos personas con severos problemas de adicciones, que voló por los aires en el enésimo enfrentamiento ante los ojos del vecindario del barrio Bella Vista. La del jueves a la noche terminó cuando Mariana se defendió con una botella rota y le provocó múltiples lesiones a “Tatito”, quien debió ser internado en grave estado en el Hospital de Emergencias. Todo ocurrió delante de la hija de ambos, de un año, quien según contaron los vecinos quedó jugando al costado de la calle mientras ellos trataban de detener el espanto.

“Era una fija que esto iba a terminar así. «Tatito» es incorregible, adicto y soldadito. Desde que la madre murió, cuando tenía 9 años, corre todo el tiempo detrás de la muerte haciendo las cagadas que se te crucen en la cabeza. Esta fue una de las tantas peleas que empezaron a los manotazos y terminaron a las trompadas. Todo pasó delante de la beba de un año que tienen. La nena quedó jugando en medio de la calle mientras Mariana gritaba como loca y él, aun herido, la seguía bardeando”, explicó una vecina de esa cuadra de Bella Vista.

Osella Muñoz al 4400, entre Lima y Servando Bayo, a escasos 300 metros del Centro Municipal de Distrito Oeste Felipe Moré, tiene tiempos de una cuadra tranquila en barrio trabajador. Allí nacieron y se criaron Alejandro Miguel “Tatito” A. y su hermana. Ambos padecieron de pequeños el suicidio de su madre. Hecho que, según los vecinos, marcó de diferente manera a los hermanos. “Tatito” siguió siempre en esa cuadra. Primero con su padre y su abuela, quien murió hace un año, y luego en una casa contigua en la que convivió con otra pareja de la que se separó. Finalmente, hace dos años, comenzó su historia de amor con Mariana, con la que tuvieron a Brisa. Una historia que rápidamente fue degradando en tóxica entre dos personas adictas.

Una vecina en bata de cama acomodaba las bolsas de basura mientras a viva voz insultaba por la noche que había vivido. “Sabés lo que pasa. No somos dueños de hacer nada en esta cuadra porque si «Tatito» no anda a las trompas con Mariana es «Tatito» con su amigos haciendo juntada en su casa o porque a «Tatito» lo vinieron a buscar por una deuda de droga o porque le robó a alguien y lo encontraron, porque ganó Ñuls o porque perdió Ñuls... ¿Sabés cómo estamos los vecinos de «Tatito»? Lamentablemente y mal que les pese a todos, «Tatito» es un tipo que no sirve para nada. Y no me vengan que es así porque la madre se ahorcó. El padre a «Tatito» lo llevó decenas de veces a laburar con él (a una fábrica de galletitas) y trabajó dos días y no fue más. Un parásito violento y peligroso”, semblanteó, sin pelos en la lengua, la mujer de bata.

Ninguno de los vecinos consultados en la cuadra habló en buenos términos sobre “Tatito” aunque mostraron cierta empatía hacia Mariana y un marcado pesimismo sobre el futuro de la pequeña Brisa. “Todos los que vivimos alrededor de la casa de «Tatito» nunca tuvimos paz. Primero fueron los fines de semana, después se le sumaron más días y ahora es todo el tiempo. Era algo que se podía esperar porque eran una pareja que iba y venía todo el tiempo. Se agarraban a trompadas y al otro día estaban juntos otra vez. La hemos hablado a la piba (Mariana) y te decía todo que sí y después hacía todo lo contrario. Y los vecinos nos cansamos de hablarle. En pleno invierno se sentaban en la vereda a tomar cerveza con la beba en brazos. Hablamos con el papá, que es un tipo que se la pasa laburando, para que hiciera algo. Porque cuando «Tatito» se pasa de vueltas es muy violento”, comentó otro residente.

Si bien Mariana y “Tatito” no convivían, pasaban buena parte de su vida en la casa del muchacho. De acuerdo a los vecinos, el jueves la pareja cumplió con el ritual de la cerveza en la vereda a la tardecita. Luego ingresaron a la casa de “Tatito” y sobre la medianoche comenzaron los gritos. “Ella le reclamó los mil pesos que él le daba todas las semanas para la nena y su mochila. Después se escuchó como que rompían un par de botellas de vidrio. Se escuchó que ella le decía «no me toques». Lo que contó la chica es que él le pegó un cachetazo y que ella se defendió con una botella. Lo que vimos todos es que ella salió corriendo con la beba en brazos pidiendo ayuda y él bardeándola. En un primer momento nadie se dio cuenta que estaba herido. En un momento ella dejó a Brisa sentada en la calle jugando con un muñequito y unos nísperos que un vecino tiró como basura. Partía el alma la imagen de la pequeña”, contó una vecina.

Cuando a “Tatito” los policías lo subieron a una camioneta para llevarlo al Heca todos pensaron que otra vez estaba “dado vuelta”, explicó otra residente. Al muchacho lo trasladaron al Policlínico San Martín pero, debido a la gravedad de las heridas, fue derivado al Heca donde ingresó en estado crítico. “El joven llegó descompensado alrededor de las 4.30 trasladado por una ambulancia del Sies. Debido a la gravedad de las heridas entró directamente a quirófano. Allí se comprobó que había sufrido lesiones con compromiso en el hígado, el páncreas y el colon además de perder mucha sangre. Fue una operación de varias horas y recién salió del quirófano a las 10”, explicó a este diario Jorge Bitar, director del centro asistencial. Bitar dijo que el estado de “Tatito” era "estable" pero que su estado continuaba siendo grave.

Mariana quedó demorada en la comisaría 32ª a disposición de la fiscal de la Unidad de Flagrancia, Cecilia Cardinali. La suerte procesal de la mujer está atada a la evolución de “Tatito” y de las declaraciones que los vecinos y sus allegados realicen ante los efectivos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) para decodificar el contexto en el que se desarrolló la pelea.

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