POLICIALES

Deberá devolver 2 millones de pesos a víctimas de "cuentos del tío"

Diego Traico, de 29 años, aceptó tres años de prisión condicional y afrontar la reparación económica por integrar una banda que realizaba estafas telefónicas a ancianos.

Lunes 10 de Agosto de 2020

En el rol de quien simulaba ser un familiar secuestrado, uno de los detenidos a fines de junio días por integrar una banda que embaucaba a ancianos con estafas telefónicas fue condenado a 3 años de prisión condicional y a afrontar una reparación económica de 2 millones de pesos. Fue condenado en un juicio abreviado por siete hechos de estafa y por ser miembro de una asociación ilícita que de febrero a junio obtuvo cifras millonarias mediante una trama de engaños.

La condena fue dictada por el juez Román Lanzón al homologar un procedimiento abreviado en el que el acusado Diego Roberto Traico, de 29 años, aceptó los delitos y la pena. En total nueve personas de la comunidad gitana de Rosario y Córdoba fueron detenidas días atrás en un barrio abierto de Roldán, acusadas de embaucar a ancianos con el “cuento del tío” e imputadas por un total de 22 hechos delictivos en los que se alzaron con un botín cercano a los 25 millones de pesos. En el acuerdo, se le atribuye particularmente a Traico el rol de quien “se encerraba en un lugar determinado, vulgarmente llamado búnker”, y simulaba ser un familiar de la persona engañada al que supuestamente habían secuestrado, a fin de exigir un rescate por su falsa liberación.

El fiscal de Investigación y Juicio Mariano Ríos Artacho había imputado a Traico por pertenecer a una asociación con permanencia en el tiempo y destinada a cometer delitos de manera organizada. La investigación se llevó adelante a lo largo de abril, mayo y junio pasados, y consistió en el entrecruzamiento de datos de más de 42 hechos: 34 estafas con la modalidad de cuento del tío y 8 extorsiones con la modalidad de secuestro que ocurrieron entre el 28 de febrero y el 21 de junio pasado. En ese período, el teléfono 911 recibió 158 denuncias de estafas de ese tipo.

Roles

Según se determinó en la investigación, los miembros de la banda asumían roles intercambiables en materia de planificación, el suministro de logística y la provisión de implementos de comunicación, la búsqueda de lugares físicos para la realización de los llamados, la disposición de vehículos, la puesta en escena de los engaños y la recolección del botín.

La mayoría de los hechos se iniciaron con un llamado al teléfono fijo de la víctima obtenido al azar de páginas web como páginas amarillas. Las llamadas partían de un celular al que le colocaban un chip SIM con una línea prepaga de las firmas Movistar, Claro o Personal registrada con datos falsos. Entonces un hombre o mujer que se hacía pasar por un hijo, sobrino o familiar de la víctima le refería que se estaba por producir un cambio en los billetes en circulación, o bien le advertía la inminencia de un nuevo corralito.

Esto provocaba que la víctima le entregara su dinero a una tercera persona que se identificaba como un contador y se presentaba en inmediaciones de su domicilio para retirar el dinero, el cual se llevaba con la promesa de devolverlo una vez realizada la operación.

En otras ocasiones, con voz llorosa, alguno de los estafadores se hacía pasar por un ser querido en peligro. Entonces otra persona tomaba la conversación, exigía un supuesto rescate e indicaba en qué lugar precio de la vía pública debía dejarse el dinero, como un volquete, un árbol o un macetero.

El dinero se dejaba en una bolsa que era recogida inmediatamente por alguno de los imputados. Los hechos ocurrían entre la media mañana y las últimas horas de la tarde, con el fin de aprovecharse del horario de actividad de los bancos, además del flujo de gente en la ciudad “a fin de pasar desapercibidos al presentarse en el domicilio de la víctima”, indicaron desde la fiscalía.

Las víctimas eran sobre todo personas de avanzada edad. Como iniciaban la conversación mediante diálogos banales, en la mayoría de las oportunidades la propia víctima era quien revelaba el nombre del familiar. Con este dato contaban los supuestos “contadores” que luego retiraban el dinero por los domicilios.

Falso familiar

En el caso de Traico, su función dentro de la banda era el de simular ser un familiar de las víctimas. Le atribuyeron haber participado de varios hechos. El engaño a una mujer de 81 años que el 20 de junio a las 12.30 entregó 35 mil pesos y alhajas en 3 de Febrero al 500, de San Lorenzo.

El 6 de mayo, a las 15, en bulevar Oroño al 900 de Rosario, la víctima fue una mujer de 83 años que entregó 70 mil dólares. Entre el 13 y el 14 de mayo, una mujer de 83 años entregó 67 mil dólares y 23 mil pesos en España al 1100. Entre el 30 de mayo y el 1º de junio una mujer de 94 años de la misma cuadra fue estafada en 50 mil pesos. El 1º de junio al mediodía, en pasaje Alvarez al 1500, la víctima fue un hombre de 91 años que sufrió la pérdida de 100 mil dólares y 120 mil pesos. Por último el 4 de abril a las 11.30, en Paysandú al 600 de Rosario, un hombre de 83 años entregó 4 mil dólares.

La pena impuesta a Traico será de cumplimiento condicional y deberá seguir ciertas reglas de conducta, como la obligación de constituir domicilio, de someterse al Servicio de Control y Asistencia Pospenitenciario y la prohibición de acercarse o contactar a las víctimas.

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