Debaten si son enjuiciables quienes mataron a un nene hace 17 años
La prolongada historia de misterio y dolor que involucra a Alejandro Flores entrega un nuevo capítulo. Ale, tal como lo llamaban, tenía 5 años cuando desapareció en marzo de 1991. Desde entonces, sus familiares y algunos testigos dijeron que había muerto atropellado por un patrullero del Comando Radioeléctrico de Río Cuarto...

Lunes 22 de Septiembre de 2008

La prolongada historia de misterio y dolor que involucra a Alejandro Flores entrega un nuevo capítulo. Ale, tal como lo llamaban, tenía 5 años cuando desapareció en marzo de 1991. Desde entonces, sus familiares y algunos testigos dijeron que había muerto atropellado por un patrullero del Comando Radioeléctrico de Río Cuarto. Pero no se supo de su destino hasta hace cinco días, cuando una pericia de ADN confirmó que eran suyos los restos óseos aparecidos en un descampado de esa ciudad. Ahora, tras la confirmación judicial de que el esqueleto hallado pertenece al nene, tanto la familia del chico como los investigadores se preguntan sí, a raíz del tiempo transcurrido, los responsables de su muerte podrán ser llevados a juicio en caso de ser indentificados.

  Un fuerte golpe en el tórax, registrado en la pericia forense, revela ser la traumática causa de muerte. En ese orden, uno de los abogados que intervienen en el caso sostuvo que el delito en el que estarían involucrados los implicados en el suceso puede no haber prescripto. Para soste ner su posición, Enrique Zabala —quien patrocina a la madre de Alejandro— mencionó que en la jurisprudencia penal estabalece una categoría conocida como delito permanente. "Es un encuadre que se aplica en los casos de privación ilegítima de la libertad, la ejecución del delito es continuada en el tiempo y determina que la persecución penal se prolonga en el tiempo", por lo que, en su enfoque, podría aplicarse a los autores de la muerte del menor.

 

Delitos que no cesan. Para graficar el caso, Zabala dijo que "si a una persona la secuestran y aparece ocho años después, el tiempo de la prescripción comenzará a correr a partir del momento en que cesó el cautiverio". A su vez, el abogado señaló que la causa por la desaparición de Ale podría caratularse como "retención y ocultamiento de menor seguido de muerte".

  Desde la otra vereda, Carlos Hairabedian (defensor de uno de los policías implicados en el episodio) dijo que "si hubiese existido el hecho tal cual lo denuncian los familiares del menor muerto, judicialmente ya estaría prescripto" y no se podrá enjuiciar a los supuestos autores.

  El análisis de ADN hecho al esqueleto hallado en el descampado riocuartense se hizo por expresa indicación del fiscal de Instrucción Javier Di Santo, el mismo que impulsa la investigación por el asesinato de Nora Dalmasso. El estudio confirmó que los huesos encontrados por un vecino en el barrio Calasanz de Río Cuarto pertenecen a Alejandro. La pericia la hizo el Ceprocor, el mismo laboratorio que examinó las muestras biológicas del cuerpo de Nora Dalmasso, asesinada en Río Cuarto el 25 de noviembre de 2006.

  Los padres del chico, Rosa Arias y Víctor Flores, sostuvieron a lo largo de su pesada agonía que la tragedia ocurrió durante una tormenta que se desató la tarde del 16 de marzo de 1991, cuando el nene jugaba en la calle, se asustó y corrió rumbo a su casa del barrio San Antonio de Padua. En esas circunstancias, dicen, fue embestido por un móvil policial cuyos ocupantes, al comprobar la muerte del niño, ocultaron su cuerpo en el predio donde finalmente fue hallado.

 

El obstáculo. Por su parte, el abogado que representa al padre del chico, Julián Oberti, aceptó que "la cuestión de la prescripción es algo que está rondando la causa, pero estamos evaluando si hay alguna posibilidad de saltear este obstáculo". Agregó que es una causa muy compleja, en la que "hay una cadena de complicidades ya que están involucrados efectivos del Comando Radioeléctrico, que es un grupo de elite en la fuerza policial".

  A su vez, Flores denunció que "los que lo atropellaron (a Alejandro) son los policías Mario Gaumet, Gustavo Funes y Jorge Avila". Y recordó que el mismo tuvo la oportunidad de hablar con cada uno de ellos: "Les dí miles de formas para que me dijeran dónde estaba el cuerpo, pero no pasó nada. Me gustaría que pidieran perdón, que dieran la cara, que digan que se equivocaron. Con eso me bastaría. Creo que tiene que haber una condena social y creo en la justicia de Dios".

  Ayer, en diálogo con La Capital, Flores se mostró convencido de la responsabilidad de los uniformados en la muerte de su hijo. "Al día siguiente que Alejandro desapareció nos enteramos de que lo habían matado los policías", aseguró. Y sostuvo que esa versión la brindó un uniformado en los tribunales de Río Cuarto.

  El hombre indicó que no desecha la posibilidad de denunciar al primer fiscal que intervino en el caso —Luis Cerioni— e indicó que está convencido de que hubo una cadena de complicidades y amenazas. Al respecto, sostuvo que quienes atropellaron al nene fueron encubiertos por más de 15 personas, entre los que mencionó al entonces jefe de la Departamental policial de Río Cuarto, José Tobares.

  Flores recordó el suceso en el que fue atropellado Alejandro. Dijo que los policías involucrados "habrían compartido un asado y al salir de la sede del Comando Radioeléctrico, en medio de una tormenta, embistieron al nene con el móvil Halcón 5, cuyos registros presentarían irregularidades". Y cuestionó que, por no admitir el accidente, esos policías lo privaron de la atención médica adecuada que podría haberle salvado la vida.