Debate en voz bien alta por la revisión de una condena
La argumentación en voz alta se impuso ayer por sobre el peregrinar de papeles en los Tribunales provinciales. Fue durante la apelación al fallo emitido en el primer juicio oral del nuevo sistema penal santafesino. Es que en lugar de plantear sus quejas por escrito, la partes se expresaron en voz alta en una audiencia oral. Así, con una modalidad acorde al nuevo Código Procesal Penal, el defensor de una mujer condenada a 4 años de prisión...

Miércoles 05 de Agosto de 2009

La argumentación en voz alta se impuso ayer por sobre el peregrinar de papeles en los Tribunales provinciales. Fue durante la apelación al fallo emitido en el primer juicio oral del nuevo sistema penal santafesino. Es que en lugar de plantear sus quejas por escrito, la partes se expresaron en voz alta en una audiencia oral. Así, con una modalidad acorde al nuevo Código Procesal Penal, el defensor de una mujer condenada a 4 años de prisión por el crimen de su pareja solicitó que la absuelvan y, la fiscalía, que le aumenten la pena a 12 años.

Uno de los rasgos más significativos de esa controversia, además de la oralidad, es que fue pública. Los planteos fueron expresados en una audiencia a puertas abiertas, a diferencia de lo que ocurre en el trámite escrito que aún prevalece en la provincia, dominado por el secreto y la reserva. En una sala del segundo piso, para quien quisiera asomarse, las partes hicieron oír sus cuestionamientos al fallo que el 5 de mayo pasado condenó a Marta Agüero en un juicio oral. Toda una novedad en un fuero donde el carácter público de las resoluciones judiciales, archivadas en protocolos de difícil acceso, es más un enunciado que una realidad.

Legítima defensa. Agüero, de 34 años, fue condenada por los jueces Carina Lurati, Antonio Ramos y Julio García. Los jueces consideraron que mató con intención a su concubino Jorge Antonio Rivero, pero que lo hizo al excederse en un acto de legítima defensa y tras haber sido agredida previamente por él con el pico de una botella. La mujer, según se consideró acreditado en el juicio, le cortó la carótida con esa misma botella tras una discusión que tuvieron el 2 de febrero de 2008 en la casa que compartían, en Gálvez al 4200.

El tribunal tuvo en cuenta las condiciones de exclusión y pobreza en que vivía la mujer, madre de un nene de entonces 8 años, quien subsistía gracias al cirujeo y la prostitución desde los 14 años. Además, según allegados que declararon en el juicio, sufría malos tratos de parte de su pareja. A la pena que le impusieron se le sumó una anterior de 6 meses de prisión condicional por el delito de encubrimiento. Fue el primer juicio oral en el marco del nuevo Código Procesal Penal de la provincia, que comenzó a aplicarse en forma progresiva en la provincia.

Tras ese veredicto, la defensa y la fiscalía apelaron ante un tribunal de la Cámara Penal presidido por Ramón Ríos e integrado por Juvencio Mestres y Ernesto Pangia. El trámite de apelación también fue ajustado al nuevo procedimiento. Primero plantearon sus quejas por escrito y ayer, en la audiencia, el tribunal les dio la palabra para amplíen sus fundamentos.

Criterios. De pie ante los jueces, la fiscal Rubiolo planteó que no fue probada la legítima defensa y remarcó que el ataque ocurrió cuando la víctima llevaba a su sobrina en brazos. "No hay pruebas de que Rivero haya tenido el pico de botella en sus manos", señaló.

También subrayó que la mujer acusada cambió su declaración (primero admitió el ataque, luego dijo que fue un accidente). Pidió que sea condenada a 12 años por homicidio simple y, en caso de mantenerse la actual calificación, que le aumenten la pena a 5 años.

A su turno, sentado junto a la imputada, el defensor oficial Ceconi sostuvo que no se probó la mecánica del hecho y que por lo tanto debe respetarse la versión de Agüero. "A la legítima defensa sólo puede desvirtuarla una prueba contundente en contrario", evaluó. Solicitó la absolución o que le reduzcan la pena a 3 años. El jueves a las 10 el tribunal dará a conocer si mantiene o modifica el fallo, en una nueva audiencia a los ojos de todos.

María Laura Cicerchia

La Capital