Viernes 14 de Agosto de 2009
La investigación del crimen de Severo Santiago Tomatis, un jubilado de 76 años que apareció ahorcado en su departamento de bulevar Oroño al 1100, reveló la existencia de un plan urdido por cuatro mujeres que ya fueron detenidas. Una de ellas, que tiene 28 años y admitió haber estrangulado a la víctima, fue la que se encargó de entablar una relación amistosa con el hombre con el objeto de ganarse su confianza y así poder entrar a su vivienda. Otra de la misma edad la acompañó y la ayudó a llevarse los electrodomésticos. Las otras dos estaban al tanto de todo el complot y hasta habrían dado indicios a los investigadores para ubicar los objetos sustraídos.
Ninguna de las mujeres acusadas tiene antecedentes penales. Las detenciones se produjeron en forma simultánea el miércoles a última hora de la tarde. A la presunta autora material del crimen, los efectivos de la seccional 2ª la detuvieron cuando salía su trabajo: cuida a un anciano en un edificio del Paseo del Siglo. Otras dos fueron detectadas en una pensión de San Luis al 1000 y la tercera fue interceptada cuando se retiraba de una mutual de zona norte donde se desempeñaba como cobradora.
Caso resuelto. “El caso salió redondo. Faltan realizar dos allanamientos en busca de los objetos sustraídos”, confió un vocero de los pesquisas. Esos sitios habrían sido señalados por las propias detenidas tras la virtual confesión que hicieron en sede policial.
La pista que apunta hacia esas mujeres surgió después de entrecruzamientos de llamadas y escuchas telefónicas que se extendieron por casi 25 días. Fuentes vinculadas a la investigación del crimen indicaron que la información que puso a la policía en esa dirección apareció del rastreo de llamadas entrantes y salientes que se hizo sobre el teléfono de Tomatis. “Se tomaron las comunicaciones que pudieron hacerse desde las 22 del 4 de julio y las 5 de la madrugada siguiente”, describió la fuente. En ese registro aparecieron cinco números de celulares, que se repetían y que fueron intervenidos por orden del juzgado de Instrucción Nº5, a cargo de María Luisa Pérez Vara.
“Fueron escuchas telefónicas que duraron casi 25 días. Durante ese tiempo se fue reuniendo la información necesaria para lograr la detención de las mujeres. Parece que las sospechosas se cuidaron con empeño porque durante todo este tiempo no pronunciaron una palabra al respecto. Pero en un momento dado se pisaron e hicieron una mención relacionada directamente con el hecho”, consignó un vocero ligado al caso, que prefirió no develar el dato exacto, por el secreto de sumario.
Presunta autora. La que aparece por el momento como la más implicada es Valeria S., de 28 años. Los investigadores determinaron que la muchacha se contactó con Tomatis a través del chat. Gracias a las bondades de la web, la mujer comenzó a tejer una relación que en poco tiempo la ubicó en el interior del departamento de la víctima. “El plan fue ganarse la confianza de la víctima y hasta darle clases de computación para después robarle. Esa fue la intención inicial, que finalmente se les fue de las manos”, comentó a este diario uno de los pesquisas.
El sábado 4 de julio, Valeria llegó al edificio de bulevar Oroño 1120 acompañada por Paola H, también de 28 años. La intención era compartir un rato con Tomatis, pero también, según declararon ayer, robarle. “Quisieron hacerlo entrar en algún juego con la intención de asaltarlo. Pero el hombre ofreció resistencia y Valeria lo estranguló con sus manos. La idea era robarle y dejarlo atado, pero se les fue la mano. Paola no habría participado de la agresión, pero estuvo en el lugar y ayudó a la otra chica a juntar cosas de la víctima, como algo de dinero y electrodomésticos”, contó uno de los investigadores.
La fuga. Después de matar al jubilado, las muchachas salieron a la calle y subieron a un taxi que las llevó hasta una pensión ubicada en San Luis al 1100. Paola vive allí y, según la investigación, en ese lugar depositaron temporariamente los objetos robados. Las otras mujeres implicadas en el caso son Marcela O., de 43 años, y Mónica R., de 31. Las dos son parejas de las primeras. El cruce de llamadas telefónicas reveló que entre ambas hubo comunicaciones telefónicas cruzadas con Valeria y Paola a la hora en que se produjo el asesinato.
En base a las detenciones producidas el miércoles, ahora los investigadores podrán realizar pericias de laboratorio con elementos hallados en la escena del crimen como por ejemplo restos de cabellos. “Hay más indicios recolectados en el lugar que, con la detención de las sospechosas, pueden servir de mucho”.