Policiales

Cuatro condenas a prisión perpetua por el asesinato de Abel Beroiz

Fueron para el sicario, dos dirigentes camioneros de la provincia y un allegado a ese gremio. El móvil fue desplazar a la víctima de la conducción. Otras cuatro personas recibieron pena.

Sábado 18 de Junio de 2011

A tres años, seis meses y 21 días del asesinato del sindicalista Abel Beroiz ocho personas fueron condenadas por intervenir con distintos roles en la ejecución del crimen en una cochera subterránea de la plaza Montenegro. El sicario y los tres autores del plan criminal fueron sentenciados a prisión perpetua. Los que recibieron la pena máxima fueron Raúl Oscar "Coqui" Flores, confeso autor material del asesinato, Juan Carlos Dell Arciprette, Alejandro Lázaro y Julio César Gerez. Flores fue declarado culpable de los delitos de homicidio calificado por promesa remuneratoria, por el uso de arma de fuego y por la participación de un menor de edad. A su vez, Dell' Arciprette, Lázaro y Gerez, los tres del ámbito gremial, fueron acusados como partícipes necesarios de los mismos delitos.

Hugo Bustos, Leonardo Flores y Marisa Zingales -la mamá de Juan S., el chico que acompañó al matador- recibieron trece años de prisión como partícipes secundarios del homicidio. A su vez, Natalia del Percio fue condenada a cuatro años por encubrimiento agravado. Los abogados defensores de todos los condenados apelaron inmediatamente el fallo.

El juez de Sentencia Nº8 Carlos Carbone quedó convencido de que el crimen se desató por una discordia en la conducción provincial del sindicato de Camioneros, cuyo líder era Beroiz, y que los actores del plan criminal montaron un complot para quedarse con su cargo.

Beroiz tenía 71 años, fue asesinado el 27 de noviembre de 2007 tras ser emboscado por Flores y Juan S. en la cochera subterránea del ACA. Lo balearon en una mano, el pecho y el tórax y le asestaron varias puñaladas. Dejaron olvidada en el lugar una agenda con su foto y datos personales que orientaron la investigación hacia Flores.

Para dictar el fallo, el magistrado valoró como elemento clave la declaración de Coqui Flores, que incriminó a los otros acusados. El juez subrayó que no fue el único elemento de prueba. Sus dichos se corroboraron con situaciones físicas como el entrecruzamiento de las llamadas de los teléfonos celulares de los demás imputados en momentos culminantes, previos y posteriores al homicidio.

Flores brindó un relato pormenorizado de cómo perpetró el crimen con un adolescente llamado Juancito. También contó el encuentro tras el asesinato con Gerez y Dell' Arciprette y se refirió a los 20 mil pesos que recibió al día siguiente del hecho como pago para esa tarea. Abundó en detalles y dijo que un gestor a quien conocía de su trabajo como estibador portuario -Gerez- le ofreció 20 mil pesos a cambio de matar a Beroiz. Que el crimen fue "por el puesto" del dirigente y que de la propuesta participó el sindicalista Dell' Arciprete, a quien Beroiz había desplazado de la filial de Casilda tras detectar un manejo irregular de fondos.

El otro sindicalista con perpetua es Alejandro Lázaro, a quien el dirigente asesinado tenía previsto correr de la sucursal San Lorenzo tras advertir que derivaba juicios laborales a abogados fuera del gremio.

Con relación a los motivos del homicidio, el magistrado valoró los dichos de Daniel Ricardo Useglio, secretario gremial de Camioneros. Este dirigente aludió al desplazamiento de Dell' Arciprette por parte de Beroiz y la "tirantez de su relación" con Raúl Luna, ex número dos del gremio y aún en juicio. La discordia estaba sustentada, según Useglio, en la decisión de "mandar" a los abogados del gremio que trabajaban en Rosario a las delegaciones del sindicato de Casilda y San Lorenzo. Tras la muerte de Beroiz, Luna asumió fugazmente la conducción provincial del gremio.

También otro testigo explicó en sede judicial el fastidio que le provocó a Luna el desplazamiento de Dell 'Arciprette. Antonio T. sostuvo que al ex número dos del gremio le "molestó" la decisión del sindicalista asesinado porque era "un hombre de su confianza" al igual que Lázaro. A su vez, Héctor C. se refirió a la relación que mantenían Lázaro y Gerez. "Lázaro le había dado dos causas del gremio a Gerez y Beroiz quería saber qué estaba pasando en San Lorenzo. Entonces, según dijo, envió a los abogados Núñez y Gaia” a esa delegación.

Declaró que a mitad de 2006, al anunciar Beroiz que se presentaría de nuevo en las elecciones del 2008, le oyó decir a Dell’ Arciprette: “Lo tenemos que aguantar dos años más a este viejo hijo de puta”.

El trabajo. Otra voz incriminatoria fue la de Omar G. Recordó una conversación que mantuvo con Dell’ Arciprette en la pizzería La Morada, de Avellaneda y Mendoza. El sindicalista condenado le dijo: “El hijo de mil putas de Beroiz me echó a la mierda y ahora con Lázaro lo vamos a limpiar”. Explicó además que lo harían (el crimen) a través de una persona a la que le pagarían unos 50 mil pesos. “Al trabajo lo hablamos con Luna, pero él no quiere participar”. También aludió a la disputa por la conducción. “Dell’ Arciprette quería que Luna ocupara el cargo de Beroiz porque de esa manera todos recuperarían sus cargos”, comentó Omar G. Los dichos acerca del dinero que recibió Flores estarían avalados por el préstamo de 21 mil pesos del Nuevo Banco de Santa Fe que recibió Luna el 5 de octubre de 2007.

Otro testigo, Omar N. expresó que la destitución de Dell’ Arciprette provocó “mucho rencor”. Mencionó reuniones que llevaba adelante Luna porque planeaba ser el nuevo secretario general. “Entre Beroiz y Luna existían fuertes enfrentamientos y lo mismo ocurría con Lázaro, que fue trasladado de San Lorenzo a San Jorge. “A la semana siguiente de la muerte de Beroiz, Luna me dijo que lo de San Lorenzo estaba todo suspendido y que él era el nuevo secretario general”, sostuvo el testigo.

Los cruces de llamadas fueron gravitantes: el Nextel de Gerez, desactivado a los pocos días del crimen, registró un intercambio de mensajes con Flores y Dell’ Arciprete y “múltiples llamados de ambos en fecha próxima y el mismo día del hecho”. A su vez, el día del hecho se constataron llamados entre el sicario, Lázaro y Gerez. Los contactos fueron detectados por una antena situada en San Martín al 2300 en un radio de tres kilómetros.

Aparición inesperada. El arribo de Beroiz a Rosario, un día antes de que lo mataran, fue sorpresivo. Llegó el lunes 26 de noviembre de 2007 y no lo esperaba nadie en el gremio porque habitualmente lo hacía los jueves. Apareció a las 16 y se retiró a las 20 de la sede sindical. A partir de allí, los contactos entre los cuatro hombres condenados a perpetua fueron incesantes. “A las 19.59, Lázaro recibió un llamado de alguien del sindicato en el que le dice que Beroiz se fue. Entonces, a partir de ese momento se detectaron un cruce de llamados entre Lázaro, Gerez, Dell’ Arciprette y Flores. Además, a las 5 del día siguiente Gerez llamó a Flores para, al parecer, preparar el crimen”, sostiene Carbone.

Determinaron que el día del crimen Dell’ Arciprette estaba en Buenos Aires y el arribo de Beroiz a Rosario lo sorprendió. Se detectó que, al día siguiente del crimen, llamó a la pareja de Flores en el mismo momento en que el sicario le llevaba la recompensa recibida por el asesinato.

Las 33 llamadas. El magistrado dio por acreditadas 33 llamadas entre el móvil de Dell’ Archiprette y el del sicario. “Los contactos cesaron a las 22.30 del 27 de noviembre (del 2007), el mismo día del homicidio (de Beroiz). Lázaro y Dell’ Archiprette negaron en sede judicial conocer a Flores. Sin embargo, para Carbone, su versión quedó desacreditada por los contactos telefónicos que tuvieron con el sicario.

El otro hombre acusado de haber planeado el asesinato fue Gerez. En su indagatoria sostuvo que le había gestionado a Flores una indemnización por un accidente laboral que había sufrido mientras trabajaba en el puerto rosarino. “Como cobró una suma menor a la debida, (Flores) comenzó a molestarme porque consideraba que me había quedado con una parte”, señaló.

El gestor indicó que no estaba vinculado con el sindicato de camioneros, pero que conocía a Dell’ Arciprette por su amigo Lázaro. Y que Dell’ Arciprette “le mandaba trabajo por accidentes laborales sufridos por compañeros de trabajo”. Dijo que no conocía a Luna, a Juan S., el coautor del crimen, ni a Mario López, el chofer de Luna. Sin embargo, se detectaron cinco llamadas desde su teléfono al celular de Luna. Dos se registraron el 23 de junio del 2007, otra el 24, una nueva el 26 de junio y otra más el 2 de octubre del 2007.

Los otros contactos los mantuvo con Flores. Los cruces de llamadas se detectaron días antes y el mismo día del homicidio. A las 8.10 del 23 de noviembre del 2007, Flores llamó desde su celular al aparato de Gerez. Ese mismo día hubo otros llamados a las 9.43, a las 9.44 y a las 10.16. El 26 de noviembre, hubo contactos a las 19.16, a las 21.09, a las 21.11 y a las 21.33. Al día siguiente, los llamados se concretaron a las 5.12, a las 5.13, a las 5.41, a las 7.38, a las 7.44, a las 7.45 y a las 8.

El grave indicio. Carbone sostiene que “esta intensidad de llamadas en los días claves por parte (del sicario) a Gerez son un grave indicio de la responsabilidad penal (de Flores) en el hecho imputado, que no se compadece con el supuesto enojo de Flores por la insuficiencia de la indemnización cobrada (por el sicario) y autorizan a presumir que tal tráfico telefónico responde a los preparativos del crimen”.

El juez reproduce un mensaje de texto del 28 de noviembre del 2007, a las 22.11, que se le atribuye a Flores cuyo destinatario fue Gerez. “La concha de tu madre atendé y junten la plata”. A las 13.23 del día siguiente, hubo otro mensaje entre los mismos teléfonos. “Bueno, a ustedes les gusta jugar. A ver si ahora van a jugar ustedes, se la buscaron”. Para el magistrado, los contactos corroboran los dichos de Flores acerca de que le entregaron 20 mil pesos el día del hecho y que le debían dar los 60 mil pesos restantes. La demora en entregarle el dinero restante era, según le dijeron, porque Beroiz todavía no había fallecido.

En otro tramo, el juez sostuvo que “no caben dudas que Flores mató a Beroiz por una promesa remuneratoria efectuada por Gerez, Dell’ Arciprette y Lázaro. Un elemento ponderado fue la ampliación de la indagatoria de Flores. Sostuvo que antes del crimen tuvo encuentros con Lázaro, Gerez y Dell’ Arciprette encomendados por Luna.

“Con el Abuelo (por Dell’ Arciprette) nos reuníamos en el bar del Laguito”, reveló Flores. “Mientras estábamos allí, siempre llamaban por teléfono Luna y Lázaro y que éstos les daban las órdenes a Gerez y Dell’ Arciprette. A Lázaro lo vi dos veces en el bar del Laguito y arriba del auto el día del hecho”.

Torombolo

El testigo Hugo R. relató que, en julio del 2007, Guillermo Pérez, un muchacho ya fallecido y conocido como “Torombolo”, se reunió en una estación de servicios de la zona sur con Raúl Luna. Tras el cónclave, Pérez le comentó que “le habían hecho una oferta para limpiar a un sindicalista. Como pidió 80 mil pesos, no llegaron a un acuerdo”, dijo.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

script type="text/javascript"> window._taboola = window._taboola || []; _taboola.push({flush: true});