Crímenes de motivaciones misteriosas aún sin aclarar

Jueves 15 de Mayo de 2008

La casona. Marisa González, una transexual de muy buen pasar económico, fue asesinada de 15 puñaladas en su mansión de Pellegrini al 300 el 28 de mayo de 2005. El caso nunca se aclaró. Sobre los investigadores imperó la misma sospecha: que todo estuvo en manos de personas allegadas al círculo íntimo de la víctima y que habría estado motivado por codicia. Ninguna otra hipótesis pudo profundizarse.

El farmacéutico. El 24 de septiembre de 2007 el farmacéutico Fabián Llinares, de 40 años, apareció estrangulado en el baúl de su auto en un galpón de 24 de septiembre al 3500. No le robaron nada. Se presumió que fue ejecutado por una deuda aunque nunca se confirmó la motivación ni hubo detenidos por el caso. Tres meses antes lo habían baleado en su farmacia de Alem y Garay y estuvo hospitalizado.

En la cama. Rubén González dormía con su esposa en su casa de Bravard al 4500, en la zona sudoeste, un pasaje a la altura de Uriburu al 2800. A las 3.30 de la mañana entraron dos hombres a la vivienda sin forzar la cerradura. Se dirigieron a la habitación, prendieron la luz y le dispararon al hombre en la cabeza. Se fueron sin sustraer nada. Nunca se aclaró el caso, ocurrido el 7 de octubre de 2007.

El contador. Luis Alberto de Isla cumplía 49 años el 18 de enero de 2007. Le había avisado a un amigo que se encerraría en su casa con una compañía femenina a festejar. Ocho días después, fue hallado muerto en su departamento de Mitre 1039 con diez puñaladas en su cuerpo. Se estimó que hubo un robo aunque no quedó acreditado. Jamás hubo un imputado por el asesinato que permanece impune.

Mutilado. El cadáver de Gao Shen Feng, un ciudadano chino de 28 años, apareció maniatado y mutilado el 19 de julio de 2006 en los pastizales del acceso Sur. Dos jóvenes chinos estuvieron presos 12 días por ese homicidio pero quedaron libres por falta de pruebas en su contra. Aunque se presume una venganza entre miembros de la comunidad china, no se estableció nunca móvil del crimen ni hay imputados.