Coparon una comisaría para robar armas y asaltar un garito
Fue un golpe cinematográfico, rico en detalles, lleno de osadía. Ocurrió ayer a la madrugada en la comuna de Fuentes, ubicada en el departamento San Lorenzo, 60 kilómetros al sudoeste de Rosario. Testigos dijeron que actuaron al menos cinco delincuentes a cara descubierta.

Domingo 17 de Agosto de 2008

Fue un golpe cinematográfico, rico en detalles, lleno de osadía. Ocurrió ayer a la madrugada en la comuna de Fuentes, ubicada en el departamento San Lorenzo, 60 kilómetros al sudoeste de Rosario. Testigos dijeron que actuaron al menos cinco delincuentes a cara descubierta. Llegaron al pueblo en un remís de la ciudad de Santa Fe, de color verde manzana. Coparon la comisaría y despojaron de sus armas a cinco efectivos, a quienes dejaron encerrados en un calabozo. También sustrajeron dos armas largas: una ametralladora y escopeta calibre 12.70. Luego fueron hasta un bar, a 250 metros de la seccional, y desplumaron a unos veinte clientes que jugaban en su mayoría a las cartas y a los dados. Luego subieron al auto y huyeron.

La fuga también tuvo ingredientes dignos de un film. Los maleantes salieron del pueblo en el remís y avanzaron por la ruta 17-S hasta la A-O12. Por esta última transitaron más de 30 kilómetros hasta que en el cruce con la ruta nacional 34 un retén policial intentó detenerlos. Pero exhibiendo las armas largas robadas en la seccional, los ladrones se abrieron paso y siguieron con rumbo hacia San Lorenzo. Seis kilómetros más adelante, a la altura de la localidad de Ricardone, a los hampones en fuga le salió al cruce el jefe de la Patrulla de Caminos en su auto particular, quien los persiguió hasta el Fonavi Este de la ciudad de San Lorenzo. Allí hubo un intercambio de disparos y los ladrones se perdieron en el Fonavi. En el auto abandonaron dos revólveres, la escopeta, la ametralladora, un chaleco antibalas y tres teléfonoes celulares.

El pueblo. Fuentes es una pequeña localidad de unos 2.500 habitantes ubicada a 70 kilómetros de San Lorenzo, a 60 de Rosario y a poco más de 10 de Casilda. Hasta este pueblo se llega transitando la ruta provincial 17-S, que finaliza allí, tras unir los 24 kilómetros que la separan de la A-O12. Ayer sobre el mediodía en el pueblo había un fuerte viento cruzado, algunos perros callejeros al sol y contados vecinos haciendo compras de rutina. "¿Vienen por lo del robo al bar del alemán? Estamos todos sorprendidos. En este pueblo nunca se vio nada así. Yo por las dudas llegué al trabajo a las 6 y cerré la puerta con llave", comentó una empleada de la estación de servicios de Fuentes.

La versión oficial indica que aproximadamente la 1.20 de ayer a la comisaría de Iriondo al 300, a 50 metros de la plaza del pueblo, llegaron cinco hombres, quienes ingresaron fingiendo intenciones de hacer una denuncia. Una vez adentro empuñaron sus armas para reducir a tres empleados policiales. Los maleantes actuaron a cara descubierta y a sus víctimas los despojaron de sus correajes —los cinturones donde los empleados llevan la cartuchera, las municiones y las esposas— y sus armas reglamentarias. También se llevaron una ametralladora FMK3, una escopeta calibre 12.70 y un chaleco antibalas.

Cuando estaban por marcharse llegaron dos uniformados más, quienes volvían de un servicio adicional. Fueron reducidos y metidos al calabozo con sus otros camaradas. Los ladrones cortaron los cables del teléfono y de la radio.

La frustración. En la comisaría ayer había uniformados con cara de pocos amigos. "No se puede hablar porque hay secreto de sumario. Por información de prensa hay que ir a San Lorenzo", dijo un vigilante antes de mostrarle la salida al cronista. Siempre según fuentes allegadas a la causa, tras dejar la comisaría los ladrones hicieron 250 metros hasta el bar que todos conocen como "del alemán", ubicado en bulevar Independencia entre Freyre y Oroño, a 100 metros del banco Macro.

"Todo fue muy rápido. Eran tres o cuatro tipos los que entraron. Gritaron: «todos al piso». Y a los que no escucharon les dieron algunos culatazos", rememoró Ernesto, quien desde hace siete años regentea el bar "más viejo del pueblo", según comentó.

El bar funciona en un viejo almacén de ramos generales. Se parece mucho al bar de un club. Tiene varias mesas, un televisor, un pool y el mostrador al fondo. "La gente se viene después de comer a tomar un trago y a jugar a la cartas. ¿Garito? Acá se juega mucho a las cartas. Si la gente juega por plata o por porotos no es algo que yo pueda controlar", dijo Ernesto, el alemán.

"Todo fue muy rápido. A mi me pareció que estuvieron menos de dos minutos, pero otros dicen que fueron cinco. A mi no me robaron nada de la caja. Agarraron a un par de clientes, pero no sé cuánto les robaron", dijo el hombre.

La policía dijo que tal cosa no se estableció: ningún cliente del bar hizo la denuncia.

A menos de 50 metros del bar, un vecino que volvía de comprar el pan dijo: "¿Vienen del bar del Alemán? Les dieron duro a unos cuántos ahí. Ese lugar no tiene paz. Juegan de lunes a lunes y sobre todo a los dados. Viene mucha gente. Incluso de Rosario". Un poco más allá la dueña de un comercio invitaba a no exagerar: "Que en el bar se juega no es novedad. Puede venir gente de los otros pueblos, pero esto no es Las Vegas. Es un hábito de cualquier pueblo".

La huida. Los ladrones tomaron la 17-S. Al llegar a la A-012 doblaron a la izquierda y se orientaron a San Lorenzo.

Mientras esto sucedía, un vecino llamó primero a la comisaría y luego a la Jefatura de San Lorenzo. Así se puso en marcha un cerrojo policial.

 

Mostrar los fierros. En el cruce de la A-O12 y la ruta 34, un retén policial intentó detenerlos. El remís verde manzana se detuvo y cuando los uniformados se acercaron vieron como por las ventanillas se asomaron los caños de la escopeta y de la ametralladora. Los ladrones pusieron primera y siguieron su camino. Pero el robo en Fuentes ya era un hit que se escuchaba en la radio policial. Desde San Lorenzo, en sentido inverso, el jefe de la Patrulla de Caminos, Ernesto Andreozzi, y su segundo, salieron a cortarles el paso. Los cruzaron en Ricardone.

  Fueron ocho kilómetros donde los conductores de ambos vehículos se sacaron chispas. No hubo disparos. "Los ladrones amagaron a bajar en el peaje, pero siguieron hasta el ingreso a San Lorenzo sur. Después agarraron por el puente nuevo, luego fueron por avenida Cittadini, Sargento Cabral, Catamarca (al 2200) en contramano hacia el río y se metieron en un callejón sin salida en el Fonavi", indicó un vocero consultado.

  "Ahí se produjo un intercambio de disparos. El auto del policía recibió dos impactos de 9 milímetros que le perforó el radiador y el parabrisas. El remís —un Volkswagen Polo, dominio FCM 676, de la empresa Remises Arena de Santa Fe— recibió dos balas en la puerta del acompañante", explicó. El vehículo de alquiler quedó con el motor en marcha y sus cuatro puertas abiertas.

  En el interior del Polo verde los hampones dejaron tirados unas pocas monedas, dos revólveres calibre 32, tres celulares, guantes de cirugía, dos gorros de lana, los correajes de los vigilantes y la FMK 3, que estaba montada. Es decir, lista para disparar.

  Los delincuentes se perdieron por los pasillos del Fonavi. Efectivos del Comando Radioeléctrico de esa ciudad hallaron tirada en un palier la escopeta 12.70. No se produjeron detenciones.