Sábado 10 de Octubre de 2009
Un grupo no determinado de delincuentes, integrado por entre tres y seis individuos, copó ayer la comisaría 12ª de la localidad de Zenón Pereyra, comuna de 2 mil habitantes en el departamento Castellanos, en el oeste de la provincia. Los maleantes dominaron ayer a las 5.30 a dos efectivos policiales que estaban en la dependencia. Los delincuentes requirieron datos sobre la sucursal del banco Macro y cuando pasó por la seccional el tesorero de la entidad también lo redujeron. Sin embargo no irrumpieron en la sucursal bancaria. "La finalidad era robar allí, pero algo se les complicó y terminaron huyendo en un móvil policial", indicó una fuente allegada a la pesquisa.
De la comisaría los maleantes se llevaron dos pistolas ametralladoras FMK3; una escopeta; dos pistolas calibre 9 milímetros; tres chalecos antibala; algunas indumentarias policiales y el patrullero del pueblo: un Chevrolet Corsa Wagon. Menos las dos pistolas reglamentarias de los policías, todo lo demás apareció abandonado en un camino rural que une el pueblo con Colonia Eustolia, unos 7 kilómetros al este de Zenón. Un camino que muere en la ruta provincial 13. "Se está investigando cuál fue el motivo que les hizo abortar el golpe que iban a dar. Se realizó un operativo cerrojo para hallarlos en las rutas del departamento, pero dio resultado negativo", indicó ayer el jefe de la Unidad Regional V, comisario Carlos Rene Amable.
El pueblo. Zenón Pereyra está a unos 220 kilómetros de Rosario casi sobre el límite con la provincia de Córdoba, sobre la ruta provincial 20. Según contaron vecinos del lugar en esta comuna hay una sucursal del banco Macro —en lo que fuera el Banco Cooperativo Carlos Pellegrini—; una oficina del Banco de Santa Fe, que depende de la localidad de Frontera; una cooperativa de teléfono; una empresa de insumos agropecuarios; un consignatario de cereal; una planta de silos en construcción y un par de fábricas.
El pueblo tiene una comisaría, la 12ª, que responde a la Unidad Regional V, con sede en Rafaela. En esa seccional de Morello 612, la noche del jueves al viernes había un sólo efectivo de guardia. Según se pudo reconstruir, a las 5.20 llegaron a esa dependencia cuatro hombres quienes afirmaron haber sufrido un accidente en la ruta y querer denunciarlo. Cuando el uniformado abrió la puerta de la comisaría, lo controlaron, lo llevaron al calabozo y allí lo dejaron. "No te hagas el héroe porque no es con vos", le dijeron. Unos minutos más tarde llegó a la comisaría otro policía, que debía cumplir con el adicional en el Macro de San Martín 703. Lo sometieron de la misma manera.
En acción. Pasadas las 6.30 por la 12ª pasó el tesorero de la agencia y también fue reducido. Ahí comienza una seguidilla de sucesos que son sobre los que trabajan los investigadores. Una versión extraoficial, no confirmada por la policía, indicó que los maleantes retiraron de la seccional una llave para abrir el banco, pero se abrían equivocado.
Viajando en patrulla. "Los redujeron y esperaron la llegada del cajero del banco Macro que diariamente retira las llaves de la entidad bancaria de la seccional. La finalidad era robar el banco, pero algo se les complicó y estos delincuentes terminaron huyendo en un móvil policial que luego abandonaron a unos siete kilómetros del pueblo", comentó una fuente.
"No hay nada que acredite que hayan ido a robar al banco", indicó el comisario Amable. De la comisaria 12ª los maleantes se llevaron dos pistolas ametralladoras FMK3; una escopeta; dos pistolas calibre 9 milímetros; tres chalecos antibala; algunas indumentarias policiales y el patrullero Corsa Wagon. También utilizaron "una camioneta color roja, en la que se estima fugaron".
El móvil policial apareció abandonado en un camino rural, 7 kilómetros al este de Zenón, que desemboca en la ruta 13, por la que se puede llegar a Sastre o San Jorge, hacia el sur, y Sunchales al norte.
En su interior estaba todo lo robado, excepto las dos armas de puño reglamentarias de los policías reducidos en la 12ª. Inmediatamente conocido el copamiento, uno de los vigilantes pudo liberarse y dar el alerta, el jefe de la policía de provincia, Juan Hek, dispuso un operativo cerrojo que no logró dar con los maleantes. Investiga el hecho el juez de Instrucción Eladio García y efectivos de la Unidad Regional V.