Controversia al inicio de un juicio a policía acusado de matar a un joven en Empalme Graneros
La autopsia reveló que la bala mortal rebotó antes de ingresar en el cráneo de la víctima. Eso podría modificar el encuadre legal del caso

Martes 13 de Diciembre de 2016

Con una prueba que podría modificar el encuadre legal, ayer comenzó el juicio oral contra un policía acusado de matar en 2013 a un joven de 20 años en Empalme Graneros. La forense que hizo la autopsia declaró que la bala que extrajo a la víctima estaba deformado, indicio de que antes de entrar al cráneo "rebotó contra algo muy duro". La defensa recogió el guante y proclamó la inocencia del imputado, recalcar que no quiso matar y pidió su absolución.

"Entró así a la cabeza porque antes rebotó contra algo muy duro". Ese concepto sobre la bala que la forense Silvia Cavallini extrajo de la mandíbula de Gustavo Lares sorprendió al fiscal Luis Schiappa Pietra y hasta a la defensa de Raúl Anzoátegui, de 49 años, quien desde ayer es juzgado por homicidio calificado por el uso de arma de fuego agravado por su condición de policía en concurso real con falsificación de instrumento público. La fiscalía y la querella sostienen que fue un caso de gatillo fácil y violencia institucional.

En la nuca

El 6 de junio de 2013 Lares cayó muerto en el arroyo Ludueña con un disparo en la nuca. Ocurrió luego de que huyera de su casa de Olavarría 1224 bis donde personal de la comisaría 20ª llegó para un allanamiento. Buscaban a su hermano, una moto supuestamente robada y armas.

Al advertir que Lares huía lo siguieron dos patrulleros. En uno iba Anzoategui con el cabo Claudio R. El joven corrió, saltó un tapial, pasó por una casa, se peleó con los tíos de un niño que quiso tomar de rehén y se metió en el Ludueña. A la altura de calle Olivé un policía le dio alcance y se oyeron tres tiros; uno impactó en la nuca del joven que terminó muerto en el agua. Cerca de él se halló un revólver Bersa 22 largo que una pericia definió no apto para disparar y otra concluyó lo contrario.

El año pasado la jueza Patricia Bilotta procesó a Anzoategui como autor del crimen y por falsear actas policiales. Y si bien sobreseyó al cabo por el homicidio, lo procesó por falsedad ideológica y encubrimiento agravado. Y ayer se inició el juicio oral ante un tribunal integrado por los jueces Ismael Manfrín, Marisol Usandizaga y Edgardo Fertitta.

El fiscal pidió prisión perpetua para el imputado. Recordó las desprolijidades en la escena del hecho, puntualizó que el proyectil recuperado sobre la barranca del arroyo correspondía a la pistola del policía y descartó la hipótesis del enfrentamiento armado. "El acusado mató a Gustavo Lares", dijo Natalia Pagura, que junto a Cristian Ereñú representan como querellenates a la mamá de la víctima. Enmarcaron el hecho como de violencia institucional y también pidieron prisión perpetua.

Los defensores Cristian Andersen y Sergio Casas proclamaron la inocencia del policía y pidieron su absolución. "Hubo otro policía que disparó y no hay certeza de cuál de los dos mató a Lares", dijo Casas, con la idea de que el tribunal pose su mirada sobre el cabo que participó de la persecución. "Quedará probado que las declaraciones de R. han ido cambiando para salir aliviado en la causa", deslizaron.

Expusieron que los disparos fueron "intimidatorios" y apelaron a la figura de la "legítima defensa" ante la supuesta agresión de Lares. Además se basaron en que la única prueba científica es la bala deformada que se extrajo de la víctima y expresaron que no se puede realizar un cotejo "que arroje un resultado contundente respecto a qué arma policial gatilló el proyectil". Y adelantaron que lo van a demostrar en el debate con una pericia de Gendarmería.

Dichos

Luego de que el acusado se abstuviera de declarar, prestó testimonio el perito fotógrafo de la policía que trabajó al otro día del hecho. Luego declaró la mamá de Lares, Gabriela Lara, que recordó el momento en que una vecina le avisó que estaba la policía con la orden de allanamiento que derivó en la homicidio de su hijo, cuyo cuerpo vio cómo sacaban del arroyo.

La jornada se cerró con la testigo que podría hacer tambalear el encuadre legal del caso y la hipótesis fiscal: la médica forense, jubilada, Silvia Cavallini, que hizo la autopsia. Después de activar su memoria con fotos de la víctima y el legajo proyectados en pantalla gigante, abundó en detalles técnicos sobre el informe pericial.

Recordó que el proyectil quedó alojado en la boca, en la zona de la mejilla, y que esa lesión encefálica produjo la muerte. Consultada por el fiscal sobre la trayectoria de la bala, no arriesgó una conclusión "debido a múltiples factores", aunque pudo ser de arriba hacia abajo. Pero lo que sorprendió, sobre todo al fiscal, fye cuando aseguró que el plomo grande y deformado que extrajo del cuerpo de la víctima, aplanado como se vio en una foto exhibida en la sala, "entró en esas condiciones a la cabeza porque antes pegó o rebotó contra algo muy duro".

Y amplió que "generalmente las proyectiles de 9 milímetros cuando se disparan de un arma buena atraviesan todo el cráneo. Si este se quedó ahí es porque entró con poca fuerza. Eso es lo que mi experiencia me indica".

El debate proseguirá hoy, a las 9, con la declaración de testigos, pericias e informes.