Policiales

Confirman una condena a 24 años de prisión por una mortal venganza a balazos

Los nueve disparos que asesinaron a Walter Barrios y la premeditación de ese ataque fueron algunos de los motivos para confirmar la condena.

Viernes 21 de Junio de 2019

Los nueve disparos que asesinaron a Walter Barrios en agosto de 2016 y la premeditación de ese ataque cometido en Derqui y Donado, cuando la víctima y su hermano empujaban un auto, fueron algunos de los motivos que consideraron tres jueces penales al confirmar la condena impuesta al acusado: 24 años de cárcel. Se trata de una pena única por el homicidio y cuatro causas previas que el detenido acumuló en sus 29 años de vida. El fallo, además, lo declaró reincidente, lo que le impedirá acceder a salidas anticipadas de prisión.

La pena fue confirmada por los camaristas José Luis Mascali, Javier Beltramone y Bibiana Alonso, quienes avalaron la pena dictada hace cuatro meses a Emanuel David Villanueva por varios delitos: el crimen de Barrios, un robo calificado en un complejo de canchas de fútbol y algunas condenas previas.

En febrero pasado los jueces Rafael Coria, Silvia Castelli y Paula Alvarez unificaron todos esos delitos en una pena única de 24 años de cárcel que fue apelada por la defensora pública María Eugenia Carbone. La letrada cuestionó el alto monto de la pena, apenas un año por debajo de los 25 que había reclamado en el juicio la fiscal Georgina Pairola. Ésta, a su vez, también apeló para pedir que el acusado sea declarado reincidente, dadas sus cuatro condenas previas por robo y encubrimiento.

Viejos rencores

El homicidio fue el 6 de agosto de 2016 en inmediaciones de Derqui al 7500. Walter Barrios, de 40 años, no vivía allí sino en Cabín 9, pero estaba en la puerta de la casa de su hermano mecánico. Habían pasado la tarde arreglando un Fiat Uno blanco en la plaza del centro de manzana. Unos minutos después de medianoche comenzaron a empujar el auto para acomodarlo contra una pared cuando apareció un hombre con quien Walter había tenido viejos rencores barriales..

Sin decir nada, el recién llegado disparó. Nueve tiros alcanzaron a "Chelo" Barrios. Sus familiares lo trasladaron al Policlínico San Martín pero no sobrevivió. La autopsia detectó catorce orificios de bala causados por siete plomos 9 milímetros.

Los testigos contaron entonces que el autor de los disparos había sido "Ema" Villanueva, un muchacho con problemas de adicción e hijo de un pastor a quien habían detenido el 26 de abril de ese año en un operativo poco claro junto a un menor de 17 años, cuando circulaban por Carranza al 800 en un Volkswagen Voyage robado dos días antes. Tenía además un pedido de captura por evadirse de una comisaría.

Dos meses más tarde, el 15 de octubre, llegó alrededor de las 20 a un predio de canchas de fútbol de alquiler ubicado muy cerca de donde había matado a Barrios. Con un revólver calibre 38 redujo al policía que estaba de custodio, amenazó a un grupo de personas y les robó dinero, un celular y la pistola, el chaleco y el handy al policía. Cuando escapaba fue detenido por el Comando Radioeléctrico.

En la apelación la defensa planteó que no se tuvieron en cuenta los motivos que adujo Villanueva al reconocer su responsabilidad en el crimen. Entonces explicó que seis meses antes había tenido una fuerte discusión con la víctima que fue presenciada por su pareja, entonces embarazada. Por su firme fe religiosa, cree que a causa de ese disgusto su hijo nació con problemas de salud.

Según los jueces, ningún examen médico acreditó los dichos del imputado respecto de las complicaciones de salud de su hijo. "Sus creencias religiosas en ningún caso pueden justificar el accionar delictivo", dijeron. Si bien el imputado sostuvo que no quería matar a Barrios sino herirlo, un mensaje de texto enviado por él a un conocido revela lo contrario: "Le pegué siete tiros a uno, le pegué en la «orta», tosió".

Atenuantes

Los camaristas reconocieron como atenuantes que haya admitido el hecho y su pedido de disculpas a la familia de la víctima. Pero confirmaron la pena debido a la gravedad del ataque y la cantidad de disparos (nueve en total, de los cuales cuatro afectaron zonas vitales). "Se trata de un homicidio con una violencia inusitada. Los últimos disparos los recibió la víctima en un domicilio donde había menores de edad", dice el fallo.

Así, tras consignar la indefensión de las víctimas y la premeditación de la venganza, confirmaron la pena y lo declararon reincidente.

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