Policiales

Confirman procesamiento a una acusada de matar por 100 pesos

La Cámara Penal ratificó el fallo contra una mujer de 32 años imputada del crimen de Juan "Tuquín" García, ocurrido el septiembre de 2013.

Martes 09 de Septiembre de 2014

La Cámara Penal de Rosario confirmó el procesamiento de una mujer de 32 años que en septiembre de 2013 mató de dos disparos a una muchacho que se trasladaba en silla de ruedas. Le endilgan el delito de "homicidio calificado por alevosía agravado por el medio empleado y portación ilegítima de arma de guerra".

El crimen de Juan Ramón "Tuquín" García, un pibe de 18 años, no pasó desapercibido. Primero porque al momento de ser ejecutado de dos certeros disparos en el pecho estaba en silla de ruedas convaleciente de fracturas en ambas piernas que le quedaron como secuela de un enfrentamiento vecinal. Y segundo porque, según la reconstrucción que se hizo durante la investigación judicial, su homicida fue una mujer que no tuvo contemplaciones de su situación.

El hecho ocurrió el 3 de septiembre del año pasado en la zona de Cerrito al 5000, en una vivienda humilde ubicada a pocos metros de las vías paralelas a Felipe More. Hasta ese lugar llegó María Cristina Díaz en una moto negra 110 centímetros cúbicos.

Allí estaba Tuquín sentado sobre la silla de ruedas y a su lado un amigo. La mujer recriminó a viva voz una deuda de 100 pesos por la venta de un teléfono celular, y sin término medio, sacó un revólver calibre 32 y le disparó a Juan Ramón dos balazos en el pecho. El chico cayó al piso y murió en el acto.

Atrapada. Veinte días después, y con datos precisos aportados el amigo y la hermana de la víctima que había visto huir a la mujer, la policía detuvo a la mujer en una vivienda de Villa Gobernador Gálvez. En la casa incautaron la moto Guerrero 110 negra similar a la descripta por los testigos del crimen.

Con esos elementos, el juez Gustavo Pérez de Urrechu la indagó como presunta autora del asesinato. Y en abril pasado Díaz fue procesada como probable autora del delito de "homicidio calificado por alevosía agravado por el medio empleado y portación ilegítima de arma de guerra", instancia en la cual además se ordenó la prisión preventiva.

La defensa de María Cristina, encabezada por los abogados José Ferrara y Adrián Ruiz, apeló la resolución de primera instancia, además de la denegación de la libertad provisional, ya que la mujer tiene tres hijos menores a su cargo. Ello abrió la posibilidad de la revisión del caso en la Cámara Penal, trámite a cargo del juez Daniel Acosta.

Al correrse traslado a la fiscal de Cámaras, María Eugenia Iribarren, solicitó que se confirme el procesamiento, ya que toma como "preponderante" la declaración de los testigos. Asimismo, pidió que se mantuviera la medida cautelar de prisión preventiva.

Detonante. Ayer, en una audiencia breve desarrollada en Tribunales y en presencia de la imputada bajo estricta custodiada policial, el juez Acosta notificó a las partes su veredicto, donde convalidó la actuación del juez de primera instancia.

El magistrado recordó que "el encuentro (entre víctima y agresor) y el reproche formulado dan cuenta que tuvo su origen en la venta de un teléfono celular por parte de Tuquín García por cuenta y orden de la imputada, y el incumplimiento de la entrega del producto en dicha operación".

"Ello —prosigue el juez— tiene la virtualidad de constituirse en un detonante de episodios de mayor violencia, como el concretado sobre la víctima, dato que se orienta a sostener la hipótesis de la autoría en cabeza de la acusada", argumentó el juez.

Acosta convalidó el relato de los testigos del crimen. "Más allá de lo dicho por el testigo Juan R. O. y las razones que pudieron determinar su conducta (era el amigo de la víctima pero la defensa puso en duda el testimonio) cobra relevancia lo dicho por la hermana de la víctima. Afirma que al arribar al lugar y ver a su hermano caído en el piso y ensangrentado comenzó a insultar a la imputada, quien extrajo un arma de la cintura con la que le apuntó y le dijo: «A esta la voy a hacer parir antes de tiempo». Y se subió a la moto y se fue".

Así, la Cámara Penal confirmó el procesamiento de la mujer por homicidio calificado por alevosía agravado por el medio empleado y portación ilegítima de arma de guerra en concurso real. "Lo cierto es que la pena en expectativa amerita un encierro efectivo y de larga duración", consideró Acosta.

Y remarcó que más allá de que en baja instancia "no se ensayaron alternativas para sustituir o morigerar la prisión preventiva dispuesta, amerita un tratamiento más amplio en esa instancia", sugirió sobre el pedido de la defensa de que la acusada pueda acceder al beneficio de la prisión domiciliaria.

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