Confirman condenas para quienes mataron a una nena
La Cámara Penal ratificó las sentencias para "Quico" Martínez y "Cagón" Mansilla, aunque rebajó para el primero la pena de 46 a 37 años.

Lunes 11 de Diciembre de 2017

La Cámara Penal confirmó las condenas para "Quico" y "Cagón", dos hombres de 38 años sentenciados en marzo a 23 años de cárcel por el crimen de Melani Desiré Navarro, la nena de 5 años asesinada en enero de 2014 en medio de un tiroteo entre bandas. Los camaristas Carina Lurati, Alfredo Ivaldi Artacho y Javier Beltramone consideraron probada su participación tanto en ese crimen como en un ataque previo a un vecino al que balearon horas antes, en un violento contexto barrial.

No obstante, el fallo de la jueza de Sentencia Marisol Usandizaga no fue ratificado en pleno ya que los camaristas admitieron que la pena para Quico, unificada con otras en 46 años, había sido mal calculada. Así, la Cámara dictaminó que Claudio Daniel "Quico" Martínez deberá pasar 37 años preso y ratificaron los 28 años y ocho meses ya fijados para Germán "Cagón" Mansilla.

Calor

La madrugada del miércoles 22 de enero Melani jugaba con nueve chicos frente a su casa de Flammarión al 4900. Hacía mucho calor, pero no era sólo cuestión de temperatura. Horas antes, cerca de las 20 del martes, Dionisio Alberto Gauto había sido baleado en las piernas desde una moto negra en la que iban Quico y Cagón. El ataque contra el hombre de 49 años tuvo un rebote inmediato en Juan Canals y Pueyrredón, con un pibe de 15 años herido a balazos.

La réplica siguiente fue a las 0.20 del miércoles cuando la banda de Quico y Cagón volvió a buscar al hijo de Gauto, "Jony". Los vecinos que ocupaban la calle para zafar del calor acumulado en sus casas corrieron a guarecerse de los tiros que surcaban la cuadra. Una bala alcanzó en la cabeza a Melani, que murió en el hospital Vilela.

La principal testigo que sindicó a Quico y Cagón fue Sandra Ledesma, esposa de Alberto Gauto. Contó que ambos habían baleado a su marido horas antes porque su cuñada había denunciado a Martínez por el crimen de su hermano Oscar Ledesma, cuatro meses antes. "Martínez, con otros sujetos, estaban tirando mientras bajaban de un auto que estacionaron cerca de la vía", recordó.

En función de ese testimonio, coincidente con otras pruebas, Martínez y Mansilla fueron sentenciados a 23 años por lesiones graves a Gauto y por matar a Melani. Para el primero la pena se unificó a 46 años con otra como homicida de Mauro Joel Martínez, de 17 años y asesinado un mes y medio después de la niña. Para Cagón, en tanto, se fijó en 28 años y ocho meses que incluye otra condena por robo.

Cuestionamientos

Si bien admitió haber ido con Masilla a buscar a Jony y dispararle al padre de éste, Martínez negó haber estado donde mataron a Melani. La defensora de los acusados, Florencia Chaumet, apeló la sentencia. Cuestionó por "contradictorios, inverosímiles y mendaces" los testimonios que ubicaron a Quico en el lugar.

Para Chaumet, los únicos que situaron a Martínez allí fueron Ledesma y Jony, quienes tenían problemas personales con el acusado. También objetó las pericias balísticas, sobre todo porque las vainas fueron todas aportadas por Ledesma.

Además insistió en una coartada que ubicaba a Quico en casa de su suegro, tras recibir mensajes de texto de un tal "Tipi" que lo invitaba a balear a Gauto, propuesta que el acusado dijo haber rechazado.

Sobre Mansilla, Chaumet se quejó de que haya sido condenado por las lesiones a Gauto pese a que no lo habían siquiera imputado en la indagatoria. Por otra parte, cuestionó la calificación legal por el crimen de la niña, a su criterio un hecho culposo, ya que no había voluntad de matar a Melani.

Por su parte, tanto el fiscal de Cámaras Guillermo Corbella como la querella representada por Adrián Ruiz pidieron confirmar el fallo.

Tras analizar los planteos, la camarista Lurati adelantó que las condenas debían confirmarse. En principio advirtió que la imputación a Mansilla por las lesiones a Gauto había sido bien formulada.

Testimonio veraz

Sobre el crimen de Melani, Lurati rescató los testimonios de Ledesma quien "sin duda alguna estuvo allí". Ante el argumento de la defensa de que la mujer mentía porque en sucesivas declaraciones había cambiado sus versiones, la jueza sostuvo que "Ledesma desde el primer momento señaló como los autores del hecho a los mismos sujetos que a la tarde atacaron a su marido".

Además de notar que los dichos de Ledesma están corroborados por declaraciones de otros testigos, Lurati calificó su testimonio como veraz. Y valoró las vainas servidas que la mujer fue aportando a los investigadores, muchas de ellas levantadas del frente de su casa. "Ledesma no mintió al declarar que Martínez y Mansilla dispararon a su esposo y luego contra su casa el 29 de enero. ¿Por qué entonces, apenas sucedido el hecho, mentiría al identificar a quienes dispararon cuando murió Melani?", se preguntó la jueza, y afirmó: "No hay dudas de que dijo la verdad. La pericia lo confirma. En dos de los hechos intervino la misma arma. En uno están confesos Martínez y Mansilla, en el otro Ledesma dice que disparó Martínez y en el que Melani murió también afirma que estuvieron Mansilla y Martínez. No se advierte razón para considerar que mentiría esta segunda vez cuando el resto de la prueba la coloca como una testigo veraz".

Sin coartada

Además de dar crédito a la testigo cuestionada por la defensa, Lurati también desestimó la coartada de Quico y los mensajes de texto con los cuales quiso demostrar que no había estado en la escena del crimen. Es que la información de su teléfono analizada no fue interpretada en ese sentido por la jueza, que destacó que las líneas usadas en esas comunicaciones no son ni de Martínez ni de quien éste invocó como interlocutor.

Así, además dar por acreditada la autoría, la camarista ratificó el dolo en la conducta de los acusados. "No hay dudas de que quien dispara en una calle angosta poblada de casas precarias y ventanas abiertas por el calor, y lo hace hasta vaciar su cargador, sabe que eventualmente quien esté en la calle o en una vivienda muy probablemente morirá. Podrá dirigir su accionar directamente a una persona, quizás a Ledesma o a su hijo, pero no fue un disparo o dos. Fueron muchos, todos en una dirección. En su finalidad estaba el resultado muerte de quien estuviera en ese amplio radio. No buscaron la luz del día para lograr el fin pretendido sin posibilidad de error, sino la oscuridad de la noche para no ser identificados. Y allí estaba Melani jugando. Porque se había cortado la luz y el calor obligó a su madre a llevar a los niños a jugar donde estuviera más fresco, precisamente por la precariedad de su casa, y en la pobreza encontró, jugando, la muerte", reseñó Lurati en el fallo en el que pidió confirmar las condenas.

Sin embargo, sobre la pena impuesta, acordó con la defensora que remarcó un error de la jueza al unificar penas en vez de condenas. Por ello hizo el cómputo nuevamente y disminuyó de 46 a 37 años la pena de cárcel para Quico. Sus pares estuvieron de acuerdo en todo con ella.

reclamos. El asesinato de Melani originó movilizaciones de sus vecinos y allegados frente a Tribunales.