Policiales

Confirman 17 años de cárcel para un femicida

Franco Sebastián Aguirre fue hallado culpable de matar a Lorena Vanesa Giménez, quien estuvo 33 días con el 40% de su cuerpo quemado.

Miércoles 07 de Octubre de 2015

Lorena Vanesa Giménez murió tras agonizar 33 días con el 40 por ciento del cuerpo quemado. Nunca acusó a su pareja: habló de un accidente, esquivó la mirada o guardó silencio. Pese a ello, tras una investigación que atendió a las dudas de sus familiares en un caso de difícil prueba, su concubino fue condenado en marzo a 17 años de prisión como autor de las quemaduras letales. La Cámara Penal ahora confirmó esa sentencia teniendo en cuenta la violencia de género que padeció la chica y la mecánica de la agresión, que jamás pudo ser provocada por ella misma en un intento suicida como alegó el imputado en una de sus cambiantes declaraciones.
  Esos elementos enumeraron los jueces Daniel Acosta, Adolfo Prunotto Laborde y Georgina Depetris al confirmar la condena a 17 años de prisión que pesa sobre Franco Sebastián Aguirre, de 25 años. El fallo había sido emitido por el juez de Sentencia Gustavo Salvador, quien lo condenó como autor de un homicidio simple, figura penal que prevé un mínimo de 8 años. Cuando ocurrió el ataque aún no regía el agravante por violencia de género, que prevé sanciones de prisión perpetua para esos casos.
  La cuestión de la pena fue un aspecto discutido en el fallo de Cámara. Los defensores Mariano Scaglia y Hernán Tasada, plantearon en un primer plano que no existían pruebas de la autoría homicida pero también señalaron que la pena era “desmedida”. En ese punto el juez Acosta evaluó que debía rebajarse a 14 años la pena porque el acusado no tiene antecedentes. Pero sus pares se inclinaron por la confirmación por la “magnitud del hecho”, el “daño causado” y la “crueldad en la forma comisiva”. Se impuso el criterio de la mayoría.

Final tortuoso. Los últimos meses en la vida de Lorena Vanesa Giménez fueron tortuosos. En el invierno de 2010 había roto un noviazgo de cuatro años y casi de inmediato comenzó una relación con Aguirre, con quien terminó conviviendo en pasaje Villegas al 6000. En diciembre de ese año perdió un embarazo. Para sus allegados fue fruto de la violencia a la que era sometida, que en ese momento nadie denunció. El 27 de enero de 2011 fue internada en grave estado, con el 40 por ciento de su cuerpo quemado a partir de un supuesto accidente doméstico.
  Fue Aguirre quien la llevó hasta el hospital y desde entonces los dos dijeron que se había quemado cuando quiso apagar la cocina donde calentaba la pava para tomar mates. Una versión que, en el caso de ella, los jueces atribuyeron al temor propio de las víctimas de violencia. Tras su muerte sus padres presentaron una denuncia en el juzgado de Javier Beltramone planteando sus sospechas de que la chica había sido quemada por su concubino.
  Los jueces pusieron el acento en las versiones cambiantes de Aguirre. Primero dijo que se trató de un accidente. Pero tras una reconstrucción del hecho el jefe de pericias de Bomberos de la Unidad Regional II planteó que no tuvo la apariencia de una deflagración y se orientó por la hipótesis de una quemadura directa por exposición al fuego. En un allanamiento a la casa se advirtió que la cocina no tenía desperfectos ni había sido reparada.

Pericias clave. “La ausencia de un escape de gas es lo que llevó a Aguirre a cambiar su declaración”, evaluaron los jueces. Entonces dijo que la chica se había untado alcohol en gel en la ropa y luego se prendió fuego en un intento de suicidio, supuestamente angustiada porque temía que él la dejara por la pérdida del embarazo. El admitió haber sufrido quemaduras en el pómulo izquierdo y el dorso de la mano derecha, heridas que para los jueces son más propias de la producción del fuego que de una acción de auxilio. También dijo que la socorrió con una frazada, pero la manta no tenía restos orgánicos ni de combustión.
  Se descartó que la chica se haya lesionado a sí misma porque ejerció maniobras de protección de su rostro (tenía las palmas quemadas). La zona afectada fue el abdomen, los brazos y antebrazos, lo que “luce incompatible” con una autoagresión. A esto se sumaron “datos inquietantes” sobre la relación: la chica se había alejado de sus familiares, una amiga presenció una golpiza de Aguirre hacia la chica a la salida de un boliche y ella les había transmitido a sus padres que quería volver a vivir con ellos.

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