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Condenaron a uno de los nueve presos que se fugaron de un móvil penitenciario

El espectacular hecho se dio el 8 de mayo de 2019 en la autopista a Santa Fe y todos los presos fueron recapturados. Le dieron 9 meses de prisión por el escape.

Jueves 07 de Mayo de 2020

Un joven de 21 años fue condenado a 9 meses de prisión por ser uno de los nueve presos que un año atrás se fugaron del minibús en el que eran trasladados a la cárcel de Coronda luego de recibir visitas en un penal rosarino. Se trata de Diego Alberto Alfonso, quien admitió la coautoría de la evasión agravada por el uso de arma de fuego mediante un procedimiento abreviado acordado entre la fiscal Karina Bartocci y la defensora pública María Laura Maenza.

El acuerdo fue homologado en una audiencia virtual en la cual el juez Gustavo Pérez de Urrechu, a pedido de la fiscal, también declaró reincidente al acusado. Alfonso, que había sido imputado de otros delitos posteriores a la evasión que no pudieron ser probados, recuperará la libertad en estos días ya que la pena impuesta se da por cumplida y la condena a 6 años y medio por robo calificado que estaba purgando en Coronda expiró en diciembre.

Alfonso es el primero de los evadidos condenado por la fuga del 8 de mayo de 2019 en la autopista Rosario-Santa Fe, por la cual los agentes del Servicio Penitencario que iban en el furgón fueron imputados de facilitamiento de evasión.

No obstante, en julio del año pasado ya hubo una condena referida a este caso: Wilfredo Josué Risso Patrón fue sentenciado en un juicio abreviado a dos años de prisión condicional por haber trasladado en su auto a tres de los evadidos desde Villa Gobernador Gálvez hasta una vivienda del partido bonaerense de Avellaneda donde fueron recapturados. Por ese hecho, este joven de 27 años admitió la autoría de encubrimiento doloso agravado por delito precedente especialmente grave y por ánimo de lucro y tenencia ilegítima de arma de fuego de uso civil.

Un cigarrillo

El 8 de mayo de 2019 un furgón penitenciario trasladaba al penal de Coronda a 13 reclusos que habían estado en la cárcel de Riccheri y Zeballos, en Rosario, para visitar a familiares que por distintas razonas no podían viajar. En el minibús además iban diez agentes penitenciarios a cargo de la custodia y separados de los reos por una reja. Cerca de las 12, a la altura del kilómetro 2 de la autopista, uno de los reclusos prendió un cigarrillo, al parecer de marihuana. Entonces uno de los agentes le dijo a otro que fuera a ver qué pasaba. Éste, luego de entregarle su arma, abrió la puerta del sector donde los presos iban supuestamente esposados.

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En ese momento nueve de los internos se abalanzaron contra el guardia y lo empujaron hacia la parte delantera del vehículo. Con el penitenciario como escudo humano, golpearon al resto de los agentes y les robaron cuatro pistolas hasta que obligaron al chofer a que detuviera el minibús. Así se escaparon Hugo Peralta, Alberto Quiroz, Diego Alfonso, Leandro Cabalie, Mariano Cardozo, Nahuel Arce, Carlos D'Angelo, Alfredo Rojas y Alejandro Candia. Otros cuatro internos, que luego declararían que estaban durmiendo, se quedaron en el furgón.

Antes de perderse en las adyacencias de la autopista algunos evadidos cubrieron el escape a tiros, hubo fuego cruzado y un penitenciario resultó herido. Ya en Granadero Baigorria, varios de los evadidos robaron un Fiat 147 estacionado con las llaves puestas para seguir la fuga. Momentos después dos se bajaron de ese auto y a punta de pistola le sustrajeron un Volkswagen Suran a una mujer que la estaba guardando en el garaje de su casa.

Cambios en la cúpula del Servicio Penitenciario tras la fuga en la autopista

Luego cada recluso siguió la evasión como pudo y fueron recapturados en distintas circunstancias, el último en octubre pasado. Por toda la secuencia, a los nueve se les imputó la evasión agravada por el uso de arma de fuego, el robo de las armas a los penitenciarios y de los autos. Sin embargo, en el caso de Alfonso, la investigación no pudo acreditar que haya cometido otro delito además de escapar.

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Alfonso fue uno de los tres primeros recapturados. Tres horas después del escape, un hombre dio cuenta a la policía de que había visto a un joven "corriendo exaltado", con un buzo rojo en los hombros. Era Alfonso, que se entregó al grito de "ya está jefe, perdí". Como ninguno de los penitenciarios lo mencionó entre quienes sustrajeron las armas, no se halló en su poder nada de interés para la investigación ni tampoco fue descripto por los dueños de los autos robados, no hubo evidencia de que hubiera cometido otro delito.

En virtud de eso la imputación se recalificó en el acuerdo como "evasión agravada por el uso de arma de fuego en carácter de coautor, ya que el tipo penal no requiere necesariamente que hay portado un arma, sino que se haya servido de ello". En ese sentido se propuso una pena de nueve meses de prisión que se dio por cumplida por el tiempo que pasó en prisión preventiva (para esta causa se computa desde el pasado 1º de agosto) teniendo en cuenta que de no haberse escapado su condena expiraba en diciembre pasado. Entre los fundamentos de la pena se indicó que fue recapturado el mismo día de la fuga, sin haber cometido otro delito más y sin ofrecer resistencia.

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