Sábado 25 de Noviembre de 2023
A Eduardo Luciano Maldonado en la calle se lo reconoce como “Lalo”. Pero en una investigación se le sumó el alias “Tranquilo”. Esta semana el Tribunal Oral Federal 2 le homologó a Lalo un proceso abreviado en el que terminó condenado a una pena única de ocho años de prisión acusado de ser organizador del delito de comercio de estupefacientes agravado por la intervención organizada de tres o más personas.
En abril de 2021 otras 20 personas fueron condenadas por el mismo tribunal, aunque con otra conformación, con penas de hasta 13 años acusadas de pertenecer a cinco bandas dedicadas a la comercialización de drogas. Una de ellas, plenamente familiar, encabezada por Lalo Maldonado que funcionó al menos desde el mes de abril de 2016 hasta el 30 de noviembre de 2017. Maldonado cumple sentencia en el penal de la cárcel de Coronda.
Algunos viejos pesquisas recordaron este sábado que Lalo Maldonado fue uno de tres que el 26 de septiembre del 2003 cayeron detenidos en una estación de servicios de Roldán acusados de haber intentado robar un camión de combustible. Otro de los integrantes de este trío fue el célebre Jorge Halford, uno de los comercializadores de droga más reconocidos de la historia de la región por sus historias en la década del 90, quien falleció en 2016 no sin antes repetir hasta el hartazgo que “en Rosario nadie vende drogas sin permiso de la policía”. Finalmente en esa causa todos fueron desvinculados.
La investigación que terminó con el encarcelamiento de veinte personas de cinco bandas diferentes comenzó con una escucha telefónica por parte de la División Antidrogas de la Policía Federal Argentina (PFA). En esa escucha surgió que un hombre proveía droga a una persona investigada en otro expediente. Así una catarata de teléfonos fueron intervenidos y terminaron exponiendo a un grupo de personas que tenían su mismo modus operandi y dependían de un proveedor identificado como Eduardo Luciano Maldonado, que lideraba una organización con varias personas a cargo.
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También aparecieron los nombres de Claudio Benítez, Maximiliano Monachesi, Arnaldo Duré Flores y Carlos Monzón. Según la pesquisa surgió que Duré Flores abastecía a Monzón con grandes cargamentos de droga que trasladaba desde Buenos Aires a Rosario. Previamente ese lugar era ocupado por Arnaldo Andrés “Junior” Vivas, transero de peso desde Villa Banana. Y Monzón, a su vez, comercializaba la sustancia a Maldonado, Benítez y Monachesi. Una especie de cadenas de favores, pero con la transacción de droga en el medio. Cada banda pertenecía a una misma organización troncal, aunque cada punto de venta funcionaban bajo la exclusiva decisión del líder de cada gavilla.
Los 100 kilos
Las tareas de inteligencia permitieron advertir el día, horario y lugar en el que Duré Flores y otras dos personas llevarían a Rosario un cargamento de 104 ladrillos de marihuana que fueron recibido por Jonatan Savan, por lo que se llevó a cabo un operativo y una serie de allanamientos que concluyeron con el secuestro del material y la detención de las personas imputadas. Fueron requisados domicilios en Cullen al 3000, donde se encontraron los 104 ladrillos de marihuana que tuvieron un peso de 100 kilos; Estado de Israel al 3000; Felipe Moré al 3900; Viamonte al 7200; y Camilo Aldao al 2300.
En el juicio, donde Lalo Maldonado estaba prófugo, el fiscal general Fernando Arrigo identificó una estructura criminal integrada hacia adentro por cinco organizaciones liderada cada una por una persona distinta (Maldonado, Monachesi, Benítez, Monzón y Flores), cuyas tareas se emparentaban con la provisión de cantidades abultadas de droga y con el diseño de la seguridad para alcanzar un mayor desarrollo del mercado.
Entre los integrantes de cada banda existía una relación de conocimiento previo que brindó una pauta suficiente para considerar que pertenecían a una misma organización troncal, aún cuando los puntos de venta funcionaban bajo la exclusiva decisión de cada líder.
Para la acusación Lalo era el encargado de dirigir a una serie de personas a las que lideraba, entre las que se encontraban su hijo Elías, su pareja, María Barreto (se encargaba del fraccionamiento, aprovisionamiento y cobro de la droga); su madre, Elcira Escobar (encargada de acopiar y administrar el dinero de las ganancias); su hermano, Iván Maldonado (negociaba la compra de droga, su acopio y distribución); Tamara y Nadia Moreyra, Daiana Martínez, Antonella Trovato y Pablo Aponte (eran vendedores). El TOF 2 _integrado por Osvaldo Facciano, Germán Sutter Schneider y Ricardo Moisés Vázquez_ a buena parte de los imputados como coautores del delito de comercialización de estupefacientes agravado por la intervención de tres o más personas.
En el abreviado, homologado por el juez federal Eduardo Daniel Rodrigues da Cruz como tribunal unipersonal del TOF 2, el fiscal general Arrigo consideró que Maldonado “cumplía un papel preponderante en la organización investigada” y que fue “suficientemente acreditado que Eduardo Luciano Maldonado integró una organización dedicada al tráfico ilícito de estupefacientes, que funcionaba al menos desde el mes de abril de 2016 hasta el 30 de noviembre de 2017”. Maldonado hizo uso del derecho que le asiste para negarse a declarar en todo el proceso judicial.