Condenan a un policía por itakazo a un hincha
La Cámara Penal confirmó la sentencia a un agente de la policía rosarina que había sido condenado a dos años de prisión en suspenso por haberle disparado una bala de goma con una Itaka a un muchacho de 28 años cuando salía de un partido de fútbol que se disputó, en abril del 2006, en el estadio de Newell’s...

Martes 09 de Septiembre de 2008

La Cámara Penal confirmó la sentencia a un agente de la policía rosarina que había sido condenado a dos años de prisión en suspenso por haberle disparado una bala de goma con una Itaka a un muchacho de 28 años cuando salía de un partido de fútbol que se disputó, en abril del 2006, en el estadio de Newell’s. Por la herida provocada por las postas de goma, el joven perdió el ojo derecho. El tribunal le impuso al uniformado la prohibición durante ese lapso de custodiar espectáculos deportivos.

  La decisión de la Sala IV de la Cámara Penal —integrada por Rubén Jukic, Antonio Paolicelli y Otto Crippa García— se conoció ayer. Ratificó en todos sus términos el fallo del juez de Sentencia Nº 2, Antonio Ramos. El policía condenado por lesiones gravísimas no irá a la cárcel por el monto bajo de la pena. Se llama Carlos Martín Carozzo y revistaba en el Cuerpo Guardia de Infantería cuando ocurrió el episodio. Para aplicar esta sanción, el tribunal se basó en la ley de espectáculos deportivos.

Hace dos años. El suceso en el que está involucrado el policía ocurrió el 22 de abril del 2006. Ese día, Andrés Víctor Incalcaterra, un técnico electricista de 28 años, acudió al Coloso del Parque para presenciar el partido que disputaron Newell’s Old Boys y San Lorenzo. Al salir junto a cinco amigos fue alcanzado en la cara por una perdigonada disparada por la escopeta que portaba Carozzo.

  Tras el suceso, las versiones sobre cómo se inició el hecho difirieron según quién la contó. La oficial consignó que arrancó cuando un sector de la parcialidad leprosa se retiraba por la puerta 3, frente al hipódromo. De acuerdo con el parte policial, allí había un vallado para que las dos hinchadas no se encontraran. "Un grupo de personas forzaron el vallado y avanzaron hacia la policía arrojando piedras, botellas y maderas", señaló la Unidad Regional II.

  En ese momento, según la policía, se escucharon 3 ó 4 disparos de escopeta. Y el único uniformado, según la fuente consultada, que portaba una Itaka era el policía condenado. Así fue como Incalcaterra recibió el impacto en el ojo.

  El relato del técnico electricista contradijo la versión oficial. El muchacho afirmó a La Capital que no hubo incidentes previos al balazo que recibió. "Salimos tranquilamente por la puerta 3. En un momento me separé de mis amigos, crucé por la valla que estaba abierta y, cuando quise quedarme al lado de un árbol para buscar a mis amigos, un cana me pegó un escopetazo en la cara", contó a los pocos días del episodio.