Policiales

Condenan a un ex comisario por el faltante de una escopeta y un chaleco

La pena recayó en Horacio Scifo, quien estuvo al frente de las seccionales 16ª y 18ª. Le dieron tres años de prisión condicional.

Miércoles 09 de Octubre de 2019

El comisario Horacio Germán Scifo, quien fuera jefe de dos de las comisarías más calientes de la ciudad, fue condenado a 3 años de prisión condicional y 5 años de inhabilitación para ejercer cargos públicos por incumplimiento de los deberes de funcionario publico y encubrimiento por omisión de denuncia agravada, ambos en dos hechos. Le sentencia fue dictada ayer por la jueza de primera instancia Isabel Más Varela en el marco de un juicio oral y público.

El fiscal Fernando Dalmau, de la Unidad de Investigación y Juicio, le había imputado a Scifo haber incumplido sus deberes de funcionario cuando era jefe de la comisaría 18ª, en la zona suroeste de la ciudad, al omitir la faltante de una escopeta calibre 12.70, no realizar la denuncia pertinente y no llevar adelante los actos para su recuperación, ocultando de todo esto al comisario de dicha dependencia policial cuando lo reemplazó en su cargo.

En tanto, estando al frente de la seccional 16ª, lo acusaron de haber tenido la misma conducta con el faltante de un chaleco antibalas y pretender ocultar lo ocurrido sosteniendo que el pertrecho habría sido retirado por el jefe que lo antecedió en la comisaría de Ayacucho al 3300.

Entre 2013 y 2017, el policía acusado estuvo a cargo de la comisaría 18ª de avenida Francia al 3600 y la 16ª del barrio Tablada. Bajo su gestión, en las seccionales indicadas se comprobaron el faltante de una escopeta marca Magtech calibre 12.70, en la primera de las dependencias, y el chaleco balístico marca América Blindaje talle L de la otra seccional.

Estaban ahí

Ambos casos salieron a la luz por meros trámites administrativos que terminaron siendo judicializados. En marzo de 2014 Scifo se hizo cargo de la seccional 16ª y entre otros elementos su antecesor, el también caído en desgracia Carlos Schmidt, dejó constancia que el chaleco balístico Nº 153228 formaba parte del patrimonio de la dependencia.

En marzo de 2017 el ahora condenado policía fue reubicado. Y en el acto de traspaso de la comisaría, al informar sobre los elementos, dejó asentado de puño y letra sobre el chaleco de referencia: "Lo tiene a cargo el comisario Schmidt". Sin embargo cuando se ofició a éste para conocer el destino del objeto, respondió que no lo tenía y se remitió al acta de traspaso rubricada el 14 de marzo de ese año. Esa es una de las situaciones irregulares denunciadas en su momento contra Scifo.

Tras ello le surgió otra mancha de su paso por la comisaría 18ª. Allí, cuando por el mismo acto administrativo en 2014 cedió su cargo al comisario Gustavo Bella, en el acta enumeró dos armas de fuego marca Escort, un handy y tres chalecos balísticos. Pasaron pocos días hasta que el nuevo jefe advirtió que en el stock de armas faltaba una escopeta Magtech calibre 12/70 Nº 69836.

La referencia de otros empleados de la dependencia y el cotejo con los registros oficiales daban cuenta de ello. Es más, varios agentes escucharon decir a Scifo que le faltaba de su despacho. En agosto de 2013, la Dirección de Asuntos Internos de la fuerza habría realizado una inspección y la escopeta estaba en la comisaría.

Imputación previa

Tras ser imputado, en noviembre de 2018 se llevó adelante la audiencia preliminar ante el juez Carlos Leiva. En esa ocasión el fiscal Fernando Dalmau requirió 5 años y 5 meses de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos por los delitos de peculado e incumplimiento de los deberes de funcionario público.

La defensa de Scifo, que llevaron adelante el ex policía José Luis Giacometti y Selene Coronel, indicaron que el policía, a lo sumo, debió haber sido objeto de una sanción administrativa, pero no de persecución penal. Recalcaron que la Fiscalía no pudo probar los hechos. Y que además su cliente actuó "conforme lo ordenado por la autoridad policial", por lo que a lo sumo pudo incurrir en una falta administrativa grave, pero no en un delito.

Finalmente, la Justicia entendió que se trató de un delito repetido y la jueza Más Varela dictó la condena.

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