Policiales

Condenan a Segovia a nueve años por tráfico de efedrina a México

Mario Roberto Segovia, el rosarino domiciliado en un chalé de Fisherton detenido en 2008, fue condenado ayer a nueve años de prisión acusado del contrabando a México de casi 300 kilos...

Viernes 30 de Marzo de 2012

Mario Roberto Segovia, el rosarino domiciliado en un chalé de Fisherton detenido en 2008, fue condenado ayer a nueve años de prisión acusado del contrabando a México de casi 300 kilos de ese precursor para elaborar drogas ilegales sintéticas disimulados en un cargamento de doce toneladas de azúcar.
  El fallo fue resuelto por el Tribunal Oral en lo Penal Económico 2, que lo halló responsable de “contrabando simple agravado por haber utilizado documentación aduanera falsa, por la intervención de tres o más personas y por ser perjudicial para la salud”.
  Segovia, de 38 años, ex comerciante y piloto de avión, también fue inhabilitado por 18 años para desempeñarse como funcionario o empleado público, a cinco para ejercer el comercio y a nueve para la administración de sus bienes y ejercer la patria potestad.
  Asimismo, el tribunal condenó al rosarino Rubén Alberto Galvarini, dueño del depósito fiscal del barrio de Barracas donde estaba la efedrina, a 7 años de prisión. Al comerciante Jorge Gómez a 6 años; al despachante de Aduanas, Damián Iñurrutegui a 3 años y a la socia gerente de la firma Euromac, Angela Colángelo, a 2 años y 8 meses de prisión.

Acusación e historia. En el fallo, los jueces Claudio Gutiérrez de la Cárcova, Luis Losada y César Lemos también condenaron a dos empresas involucradas en el contrabando, Euromac y South American Docks S.A (Sadocks), y ordenaron el retiro de su personería jurídica y la cancelación de su inscripción ante el Registro Público de Comercio. La última empresa estaba a nombre de Rubén Alberto Galvarini.
  En tanto, absolvieron a otros dos imputados, los empleados aduaneros Andrés Enricci y José Luis Sicardo.
  Segovia está acusado de ser, bajo el alias de Héctor Germán Benítez, el proveedor del precursor químico a ser contrabandeado. La causa fue iniciada por el juez en lo Penal Económico Marcelo Aguinsky en 2007 tras el envío de 294 kilos de efedrina ocultos en un cargamento de doce toneladas de azúcar marca M&K por parte de Iñu rrutegui, cuyo exportador fue la firma Euromac S.R.L., representada por Colángelo.
  El cargamento tenía como destino la firma Mercadeo y Logística Comercial Pegasso S.A., de Naucalpan, México, donde fue hallado.
  Luego, se detectó un cargamento de paquetes de azúcar de la misma marca en el depósito de la firma South American Docks S.A., situado en el barrio porteño de Barracas, cuyo destino también era México.
  Toda la investigación se inició y sustentó en base a informes reservados de la Secretaría de Inteligencia del Estado (Side).
  Para burlar el control aduanero, la efedrina y la pseudoefedrina habían sido acondicionadas en bolsas de nailon transparentes que simulaban contener azúcar y que fueron despachadas en pallets, camufladas entre otras que sí contenían endulzante.
  Si bien no se conoció el fallo completo, Segovia habría sido quien proveyó las sustancias a Gómez y a Galvarini, quienes compraron el azúcar y facilitaron el lugar físico (depósito fiscal) para acondicionarla.
  Galvarini se habría contactado con el despachante Iñurrutegui para ofrecerle el negocio y para que los acompañara una firma con Registro Nacional de Exportadores (necesaria para la exportación de azúcar), que resultó ser Euromac SRL.
  Enricci y Sicardo aparecían como quienes “brindaron a la maniobra el marco de legalidad necesario para asegurar la total impunidad de los involucrados”, pero durante el juicio oral esto no fue acreditado y resultaron absueltos.
  Durante la investigación que hoy terminó con las condenas, se recogieron múltiples indicios, entre ellos documentos hallados en poder de los imputados, así como intervenciones y escuchas telefónicas.
  Además, se estableció que la cantidad de efedrina adquirida por Segovia tenía como fin comercializarlas en un mercado diferente al nacional y por una ruta no legal.
  En el marco de esta causa, que comenzó en mayo de 2008, Segovia fue detenido en noviembre de ese año en el aeroparque metropolitano Jorge Newbery cuando intentaba salir del país.

Del juicio por desalojo a una fortuna en solo cinco años

En 2003 había afrontado en Rosario un juicio por desalojo de un departamento por no poder pagar el alquiler. Pero desde entonces logró un crecimiento vertiginoso que, en apariencia, solo frenó con su detención, en mayo de 2008.
  En sólo cinco años por medios que no figuran en actividades lícitas consignadas a la Afip, Mario Roberto Segovia había logrado escalar posiciones de manera asombrosa. Adquirió una casa en Alvarez Condarco 472 bis, de 350 mil dólares, en Fisherton. Allí tras su arresto encontraron un Rolls Royce Phantom valuado en 600 mil dólares, dos camionetas Hummer y una Land Rover. También dos lingotes de oro de un kilo cada uno, dos de medio kilo y otros dos de 100 gramos, 275 mil euros en billetes, 70 mil dólares, 3500 libras esterlinas y diez armas de fuego.
  Según dijo tras su detención el entonces ministro de Justicia de la Nación, Aníbal Fernández, los documentos de la Side señalaban que, entre 2006 y 2008, Segovia compró 8100 kilos de efedrina, cuyo valor según la cotización de entonces en el mercado ilegal mexicano reportó unos 30 millones de dólares.
  De acuerdo a las investigaciones judiciales lo hizo mediante una identidad adulterada: la de Héctor Germán Benítez, un recluso que estaba entonces detenido en la cárcel de Sierra Chica acusado de un robo calificado.
  “Simplemente soy un empresario que realiza distintos emprendimientos comerciales enmarcados en la ley y que trabaja con esfuerzo en esta Argentina que nos toca vivir. El «Rey», el «Fantasma», no tiene ni un gramo de efedrina. Sorprendente. Señora jueza: que no se entere la prensa”, ironizó Segovia en uno de sus descargos judiciales.
  Nunca precisó, sin embargo, cuáles eran esos emprendimientos comerciales. Respecto del Rolls Royce Phantom dijo en una entrevista que lo había querido comprar pero que era de un tercero que se lo había prestado, al que tampoco identificó.

Dos causas pendientes

En este momento Mario Roberto Segovia tiene otros dos juicios pendientes de sentencia. En el más importante está acusado de ser jefe de una organización ilícita como proveedor de efedrina a un laboratorio en una quinta de Ingeniero Maschwitz. Allí fueron detenidos nueve ciudadanos mexicanos. Es el caso que investigó el destituido juez Federico Faggionatto Marquez. Pero la acusación fue revalidada por las instancias superiores al juez cuestionado.
  También se lo juzga por la presunta importación ilegal desde Francia de dos sustancias tóxicas, aconitina y recinina, que pueden usarse como precursores químicos para la fabricación de drogas.

La Afip celebró

La Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip) informó ayer de la condena a Segovia en su gacetilla 3239, El texto, titulado “Nueve años para el Rey de la efedrina”, señaló que las causas fueron iniciadas por denuncias de la Aduana en las que además actuó como querellante “obteniendo finalmente la condena”.

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