Lunes 06 de Abril de 2009
El mal ejemplo. Esto fue lo que la Sala IV de la Cámara Penal tuvo en cuenta para ratificar las condenas de 10 y 7 años con un hombre de 42 años y su hijo de 20 que robaron al menos dos veces juntos, en menos de diez días durante agosto de 2006 en un minimarket y un telecentro de San Lorenzo. Al ratificar la sentencia el juez Carlos Carbone había resaltado la mala influencia puesta en el accionar del padre, quien comandaba a su hijo en los asaltos.
Pedro Agustín Avalos tiene hoy 42 años. Siete meses antes de caer preso en agosto de 2006 había cumplido una condena de diez años por delitos unificados. Su hijo, Jesús Ezequiel Avalos, tiene 20 años y al momento de ser acusado junto a su padre no tenía condenas. Los robos por los que se juzgó a los Avalos ocurrieron en la ciudad de San Lorenzo el 3 de agosto de 2006 en un minimercado de Presidente Roca y Artigas, y el 12 del mismo mes en un telecentro de Irigoyen al 500. En ambos hechos los dos hombres llegaron con una bicicleta, redujeron al menos a dos mujeres y fueron vistos por varios testigos que realizaron reconocimientos.
En el minimarket, el 3 de agosto, el más joven de los Avalos entró al local, pidió fiambre y por detrás suyo entró su padre revólver en mano. Se llevaron 300 pesos. En el telecentro, nueve días más tarde, fue papá Avalos quien entró, pidió una tarjeta para celular y luego sacó un revolver y encañonó a dos empleadas. Su hijo se quedó en la puerta haciendo campana. Se marcharon con 200 pesos
A las pocas horas del segundo robo, y a raíz del mismo, Jesús Ezequiel Avalos fue detenido en una vivienda de Corrientes al 1200 de San Lorenzo. Tras la detención del muchacho el propietario de la casa en la que residía le entregó a la policía un revólver calibre 38 que dijo era de Avalos. Jesús confesó haber participado de los atracos con su padre. Luego, tras un allanamiento al domicilio de Corrientes al 200, cayó detenido Pedro Agustín Avalos. Se le secuestró una pistola Bersa calibre 22. Avalos padre dijo que tanto el 38 y el 22 eran suyas y que las había comprado por seguridad.
Señalados. Los acusados fueron reconocidos por testigos en los albumes de la policía. Fueron procesados y condenados. A Jesús Ezequiel le dieron siete años de condena y a su papá, Pedro Agustín, 10 años.
El juez Carbone, actuando en suplencia, ratificó las condenas. Al valorar la aplicación de penas, hizo hincapié en la "edad y la educación pobre" de Jesús Ezequiel. Y agegó: "Que ha actuado siempre bajo el mando de su padre, contacto con el cual resultó pernicioso ya que antes no tenía antecedentes condenatorios". Por eso los siete años. Sobre Pedro Agustín, su papá, recalcó su reincidencia — "comete el hecho a poco menos de siete meses de cumplir una pena de diez años unificada"— y puso en evidencia el mal ejemplo que le daba a su hijo.