Policiales

Condenan a 21 años de prisión a un joven por asesinar a un vecino

Un joven fue condenado a 21 años de prisión por un crimen ocurrido hace casi dos años en zona sur. El fallo se conoció ayer al término de un juicio oral iniciado la semana pasada y sentenció a Horacio...

Miércoles 20 de Abril de 2016

Un joven fue condenado a 21 años de prisión por un crimen ocurrido hace casi dos años en zona sur. El fallo se conoció ayer al término de un juicio oral iniciado la semana pasada y sentenció a Horacio Enrique Benaventos, de 23 años, por homicidio agravado por el uso de arma de fuego, condena que se unificó con otras previas por encubrimiento y abuso de arma de fuego.

Lisandro Enrique tenía 22 años cuando pasadas las 22 del 9 de julio de 2014 fue asesinado de dos tiros en la oscuridad del pasaje 503 y Pineda, cerca del apeadero sur. Una de las bala calibre 32 le impactó en el pecho y la otra en la espalda, cuando intentaba escapar.

En ese momento se mencionaron dos hipótesis: una relacionada con un bunker de drogas cercano y la otra con motivos pasionales. Esta última se impuso un mes después cuando cayó Benaventos, quien había salido con Jaqueline, una ex novia de Enrique. Según testimonios ventilados en el juicio, ella quiso terminar la relación con el acusado y volver con la víctima. Y Benaventos prometió venganza.

Tras el desfile de testigos ante el tribunal conformado por los jueces Juan Andres Donnola, Luis María Caterina y Raquel Cosgaya, el fiscal Adrián Spelta formuló su alegato final: afirmó que Benaventos mató a Enrique por esa cuestión pasional. Reseñó que Jaqueline puso fin a su "relación esporádica" con Horacio y luego intentó retomar la relación con Lisandro, aunque a escondidas, habida cuenta de las amenazas de Benaventos.

Esas amenazas, describió el fiscal, se manifestaron una vez en la puerta de la casa de la víctima cuando Horacio le dijo a Jaqueline que "iba a matar a Lisandro cuando lo viera". También se mencionó que el acusado quiso cortar a Enrique con una cuchilla en la esquina de la casa de Jaqueline y un intento de incendio de la casa de la víctima.

Spelta afirmó que Benaventos mató a Enrique basado en el testimonio de Brian, un joven que alcanzó a ver la escena e identificar a sus protagonistas a quienes conocía como clientes de la verdulería del barrio donde trabajaba. Otro testigo fue una vecina que minutos después del hecho se cruzó con Benaventos y lo notó muy nervioso, por lo que le preguntó que le pasaba. "Lo maté, lo maté al Li", aseguró en el juicio que le respondió el acusado.

Días después del crimen Brian comentó lo sucedido en la verdulería y allí una chica llamada Valeria le contó que era la hermana de Lisandro. Esta joven declaró que las amenazas de Horacio contra su hermano preocupaban a su familia, que vivían encerrada por temor, sobre todo tras escuchar que el acusado trabajaba en un quiosco de drogas. Veinte días después del crimen, Valeria se enteró de que Benaventos había vuelto a la zona y lo fue a buscar en un remís. Cuando lo encontró, logró que lo detuvieran, a pesar de que —afirmó— en la subcomisaría 20ª lo protegían porque él trabajaba para el búnker (cuestión que será investigada por la Fiscalía de Violencia Institucional, sostuvo Spelta en el juicio).

Por su parte, el defensor Jorge Funes refutó la teoría de Spelta, pidió la absolución del acusado y reservó un recurso de inconstitucionalidad. Sostuvo que más allá de las verosimilitudes del relato acusador no había evidencias que lo dotaran de la certeza necesaria para condenar. Dudó del testimonio de Brian, desestimó los móviles esgrimidos por Spelta y dijo que tampoco había pruebas que acreditaran la veracidad de los relatos.

Spelta respondió que no era así: que Benaventos fue visto por un testigo, escuchado por otro y al día siguiente se fue de su casa. Y que esos testimonios no fueron contrarrestados durante el juicio.

Tras los alegatos, el tribunal dio a conocer ayer su fallo aunque no los fundamentos. Desestimó el pedido final de Spelta, que al término del juicio había pedido 25 años. Y unificó la condena por el homicidio y dos sentencias menores anteriores en 21 años de prisión.

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