Miércoles 24 de Abril de 2013
El Tribunal Oral Federal de la ciudad de Paraná impuso condenas de prisión efectiva de entre 3 y 10 años a los acusados de instalar una cocina de cocaína en un campo de las afueras de la capital entrerriana, lugar que fue desbaratado en agosto de 2011 en forma accidental.
El fallo del Tribunal integrado por Lilia Carneror, Noemí Berros y Roberto López Arango recayó sobre Jose Roberto Sterz, de 61 años, a quien encontraron responsable del delito de fabricación de estupefacientes y lo condenaron a la pena de 10 años de prisión y una multa de 5.000 pesos; Vicente Jesús Bioletti, dueño del campo donde funcionaba la cocina y condenado por facilitar el lugar en el que se fabricaba la droga por lo que le dieron 6 años de prisión y una multa de 1.875 pesos; y el peón del establecimiento rural, Ramón Palavecino, quien recibió una pena de 3 años de prisión efectiva y 700 pesos de multa como partícipe secundario de la facilitación del lugar.
La cocina, en la que se hallaron unos 6 kilos de cocaína de máxima pureza y otros elementos utilizados en el fraccionamiento de alcaloides, fue encontrada accidentalmente por la policía a pocos metros de un campo ubicado a unos 20 kilómetros de la capital entrerriana donde en agosto de 2011 cayó una avioneta. La aeronave provenía de Morteros, en la provincia de Córdoba y, tras precipitarse a tierra se incendió totalmente y provocó la muerte de sus dos tripulantes, oriundos de la provincia de Santa Fe.
Mientras se peritaba el lugar del accidente, los policías observaron movimientos extraños en una construcción cercana y gente que cargaba bidones y otros elementos en un vehículo. Entonces, con una orden de la Justicia Federal los pesquisas realizaron un allanamiento en la vivienda situada a menos de 200 metros de donde cayó la avioneta y constató que en lugar había varios bidones de acetona, además de la droga compactada en hormas y otras sustancias químicas como solventes, balanzas de precisión, prensas y elementos para el secado de droga.
Avisó y cayó. Al momento de iniciarse el allanamiento en el campo sólo se encontraba el cuidador del lugar, Ramón Palavecino, quien horas antes había denunciado a la policía la caída de la avioneta y ahora terminó condenado por tapar la existencia de la cocina.
Respecto a las dos víctimas fatales que provocó la caída de la avioneta fueron identificadas como Gustavo Daverio y Fernando Martina, oriundos de la localidad santafesina de San Guillermo, quienes según arrojó una investigación posterior trasladaban la aeronave tipo Pipper desde la localidad cordobesa de Morteros hacia el aeroclub de Paraná para ser sometida a un chequeo mecánico.
La avioneta siniestrada quedó prácticamente irreconocible debido a que las llamas la consumieron integramente a pesar de que seis dotaciones de bomberos trabajaron en el lugar. La pesquisa determinó que no existió ninguna conexión entre el accidente aéreo y la cocina de drogas encontrada en el lugar.