Policiales

Condenado por un intento de homicidio y una balacera

La pena de 5 años y 10 meses de cárcel recayó en Emanuel Moreyra por hechos de 2012 y 2017. El primero de ellos tuvo implicados a policías.

Jueves 12 de Septiembre de 2019

Un técnico en refrigeración de 26 años aceptó ayer una condena a 5 años y 10 de meses de cárcel por un intento de homicidio ligado a una disputa de bandas en el Fonavi Parque Oeste y por participar en 2012 de un tiroteo frente a un búnker de Pérez. La víctima de los disparos fue un joven de 18 años que en agosto de 2017 recibió una descarga de tiros en el estómago, el diafragma y el colon de los que logró sobreponerse tras permanecer más de un mes internado. La pena fue dictada en un juicio abreviado que homologó la jueza Hebe Marcogliese.

El acusado Emanuel Rodrigo Moreyra, de 26 años, se presentó en la audiencia como un técnico en refrigeración que antes de ser detenido trabajaba en un taller junto a su padre. El muchacho prestó su consentimiento a la pena acordada previamente por su abogado, José Nanni, y los fiscales Georgina Pairola y Gonzalo Fernández Bussy. Pairola lo investigaba por el intento de homicidio y su colega por una causa del viejo sistema penal, una balacera de 2012 que derivó en una investigación a tres jefes policiales.

Pelea de "soldaditos"

El ataque a tiros ocurrió el 17 de agosto de 2017 cerca de las 2 de la mañana. Según planteó la fiscal Pairola, Moreyra abordó a Carlos Ezequiel F., de 18 años, cuando estaba en un quiosco de Pedro Lino Funes y Cerrito y descargó sobre él varios disparos que le afectaron el aparato digestivo y debió estar un mes internado en el Heca.

Moreyra fue condenado como autor de un intento de homicidio agravado por el uso de arma de fuego y la portación de un arma que, al no ser hallada (tampoco se encontraron vainas) se consideró de uso civil. El hecho fue denunciado al 911 por una vecina que vio a varios muchachos "a las corridas", luego escuchó disparos y advirtió que dos jóvenes se llevaban a un herido en un auto.

Los testimonios apuntaron a Moreyra y dieron cuenta de un contexto de disputa entre soldaditos de dos facciones ligadas a la venta de drogas. Según datos del legajo, la víctima le habría prendido fuego a un auto del acusado y eso desató la represalia. "Era soldado de Tito y Lito. Esas eran las personas que en ese momento manejaban el barrio. Sé que ahí hubo una guerra y que ahora no están más. Al que le decían Tito lo mataron en villa Banana. Los otros no sé. Pero del barrio desaparecieron", contó un vecino que fue intimidado —"pasaban en moto y mostraban armas sin decir nada"— y debió mudarse.

En esa línea, un informe del Organismo de Investigaciones del Ministerio Público Fiscal conectó el ataque con disputas ligadas a la narcocriminalidad de dos bandas enfrentadas en el barrio. Moreyra fue detenido el 14 de septiembre de 2017 en un allanamiento a su casa donde se secuestró droga y elementos de corte, por lo que se inició una causa en la Justicia federal y desde entonces está preso en la Unidad Nº 6.

"Después de ese hecho a Carlos le volvieron a disparar. Iban dos en una moto y tiraron. Le volvieron a pegar en la panza", añadió un conocido de F., quien volvió a reponerse de las heridas. El 8 de abril de 2018 fue asesinada su madre, María Alejandra Esquivel. Tenía 40 años y fue apuñalada en una casa de barrio Acíndar. La mujer murió en la calle cuando salió malherida a pedir auxilio. Sólo alcanzó a pronunciar el nombre del agresor antes de que llegara la ambulancia. A la misma hora, a media cuadra del lugar, desde una moto acribillaron el portón de una vivienda de Deán Funes al 4400.

Policías vinculados

El segundo hecho por el que fue condenado Moreyra es un enfrentamiento con una grave derivación institucional. El 29 de octubre de 2012, una vecina de Jacarandá al 700, en el barrio Cabín 9 de Pérez, llamó a la subcomisaría 18ª para denunciar disparos. Entonces llegó un móvil de la seccional a cargo del cabo primero Pedro C. y el sargento Omar A., quienes fueron recibidos a tiros. Pedro C. respondió con dos disparos al aire y detuvo a Moreyra junto a una chica de 12 años y un adolescente 16. Le secuestraron un revólver plateado calibre 32.

Al dialogar con la vecina los policías supieron que los jóvenes se habían enfrentado con los ocupantes de un Volkswagen Golf que pasó por el lugar. Dos impactos habían quedado marcados en el frente de la casa. Un móvil del Comando Radioeléctrico que interceptó el auto detuvo a tres ocupantes sin antecedentes.

Una vez en la seccional se hicieron presentes los jefes de la dependencia y los dos jefes del Comando de esa localidad para "interiorizarse del tema". El cabo C. les contó que "el hecho se había producido en la puerta de un búnker" y que se habían secuestrado celulares. Y que en uno de esos aparatos observó en la agenda el número de un jefe policial.

Cuando se terminó de labrar el acta las autoridades del Comando no hicieron constar el secuestro del celular, por lo que el cabo se negó a firmarla. Eso originó una discusión hasta entrada la madrugada, cuando agentes de la División Judiciales llegó a hacerse cargo de la situación.

El incidente derivó en una causa contra tres jefes policiales de Pérez (los del Comando y el subjefe de la comisaría) por "ocultamiento de pruebas, obstrucción de la Justicia e incumplimiento de los deberes de funcionario público" que tramitó en el viejo juzgado de Instrucción Nº 12. Moreyra, en tanto, terminó condenado por la portación de un arma y resistencia a la autoridad.

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