Condenado por matar a un hombre y cometer estafas con su documento
Un practicante de arte marcial fue condenado a 12 años de prisión por el crimen de Damián Andrés Muccini, quien fue degollado en el interior de un departamento de Balcarce al 500 a fines de 2005. Homicidio simple, robo y estafas reiteradas en 14 casos fue la figura legal aplicada a Axel Alfredo Cariñani, quien de acuerdo al fallo conocido ayer no sólo cometió...

Viernes 04 de Julio de 2008

Un practicante de arte marcial fue condenado a 12 años de prisión por el crimen de Damián Andrés Muccini, quien fue degollado en el interior de un departamento de Balcarce al 500 a fines de 2005. Homicidio simple, robo y estafas reiteradas en 14 casos fue la figura legal aplicada a Axel Alfredo Cariñani, quien de acuerdo al fallo conocido ayer no sólo cometió el asesinato sino que se apoderó de la tarjeta de crédito y el documento de la víctima y realizó numerosas compras en distintos locales del centro de la ciudad.

El fallo fue firmado por el juez de Sentencia Nº 3, Luis Giraudo, y también alcanzó a la pareja de Cariñani, Carla Cobelli, quien fue sobreseída por el homicidio, pero condenada a 2 años de prisión en suspenso por las estafas. Las pruebas reunidas en la investigación revelaron que ambos realizaron las compras con los documentos de la víctima. Cariñani actualmente está alojado en la cárcel de Piñero y, según fuentes judiciales, presentó una apelación para que el fallo sea revisado por la Cámara Penal.

El crimen ocurrió el 27 de diciembre de 2005, cerca de las 2.30. Damián Muccini, de 38 años, era rosarino pero hacía 14 años se había radicado en la ciudad alemana de Stuttgart. Allí trabajaba como encargado de un bar, según pudieron reconstruir los investigadores. En base al ahorro de euros, el hombre adquirió un coqueto departamento en el edificio de Balcarce casi esquina Urquiza.

De visita.Muccini había regresado a Rosario unos días antes de ser asesinado con intenciones de pasar las fiestas de Año Nuevo con sus padres. La noche anterior al crimen, el hombre cenó con familiares y luego concurrió a un boliche. La investigación policial consignó que de ese lugar se retiró en compañía de otro hombre con el que fue al departamento de Balcarce 504, donde descorcharon un vino espumante. Nada se supo de la víctima hasta el día siguiente, cuando su padre se acercó hasta ese lugar preocupado porque no se sabía nada de él.

Damián yacía en el piso, degollado. Según la autopsia, había sufrido una "hemorragia masiva por seccionamiento de vasos del cuello por heridas de arma blanca". Los investigadores intuyeron que el criminal podría ser conocido de la víctima, porque además del hallazgo de la botella a medio terminar no había cerraduras ni ventanas forzadas. Luego se estableció que faltaban una notebook de última generación, una cafetera, una máquina para elaborar soda, un celular y cubiertos para asar. También habían desaparecido la tarjeta de crédito y el DNI de la víctima.

El alerta. Parte del misterio se develó días después cuando Karlt, un amigo de Muccini que vive en Alemania, se comunicó con los padres de Damián y les avisó que había recibido una llamada del Deustch Bank en la que se solicitaba autorización para una importante transacción comercial a realizarse con la tarjeta de la víctima.

A partir de ese dato, la policía comenzó a rastrear los negocios por los que había pasado la tarjeta Mastercard de Muccini. Catorce comercios de distintos rubros fueron visitados por los estafadores. Esa pesquisa orientó las sospechas sobre Cariñani y su mujer. En un allanamiento en la casa que compartían se hallaron un par de zapatillas Nike y el juego de cubiertos de asar de Muccini. Ambos reconocieron haber realizado las maniobras fraudulentas, pero negaron su vinculación con el homicidio.

Axel dijo que un conocido, apodado Enriqueta, le había dejado esos artículos, una tarjeta de crédito y un DNI como una presunta devolución de favores. Y que aprovechó la volada. Carla fue desvinculada del crimen poco después, pero afrontó un proceso por estafa. Axel, en cambio, quedó acorralado por pruebas que para el juez fueron contundentes.

Varios testimonios lo ubicaron, al menos, cerca de la víctima. Su entrenamiento en el arte marcial del jiu jitsu también lo complicó. Para el juez, sólo una persona con cierto entrenamiento pudo atacar por la espalda, golpear y a apuñalar a un hombre robusto como Muccini. También se acreditó que Cariñani utilizó la documentación del hombre asesinado pocas horas después del homicidio.