POLICIALES

Condenado a 13 años de prisión por manejar la moto desde la que se cometió un crimen

Lucas Alejandro Pino, un albañil de 22 años, fue considerado partícipe necesario del homicidio de Marcelo Mario Lagos, baleado por la espalda en marzo de 2018

Martes 15 de Septiembre de 2020

Por manejar una moto desde la que se cometió un crimen, Lucas Alejandro Pino fue condenado ayer a 13 años y 4 meses de prisión al término de un juicio oral donde uno de los testigos terminó detenido por falso testimonio. En un fallo con la disidencia parcial de uno de los jueces —que votó por una condena más baja— el muchacho recibió una pena alta para un acusado como partícipe de homicidio y se quebró en llanto al escuchar el veredicto. Su defensor considera que en el juicio no se aportaron pruebas y va a apelar. El fiscal se manifestó conforme con la decisión.

La sentencia se dictó ayer en el Centro de Justicia Penal, donde el juez Carlos Leiva leyó la parte resolutiva del veredicto. El tribunal integrado además por Alejandro Negroni y María Isabel Mas Varela condenó a Pino a 13 años y 4 meses de prisión como partícipe necesario de un homicidio doblemente agravado: por el uso de arma de fuego y por la participación de un menor de edad sindicado como el autor de los disparos. La víctima fue Marcelo Mario Lagos, de 18 años, quien fue recibió un disparo por la espalda en marzo de 2018.

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Pino, un albañil de 22 años, se quebró en llanto al escuchar el fallo. “Se desmoronó, pedía explicaciones”, dijo su defensor, Carlos Heuer. La sentencia cuenta con una disidencia parcial del juez Leiva, quien se inclinaba por condenar a Pino a la pena más baja de 10 años y ocho meses. El acusado como autor del disparo, en tanto, cuenta con una causa abierta en un juzgado de Menores que aún no fue resuelta y se encuentra en prisión domiciliaria con uso de tobillera electrónica.

Ataque

El 16 de marzo de 2018 Lagos estaba con tres amigos en la vereda de una casa de Rueda al 6300 cuando llegaron dos conocidos en una Honda Tornado amarilla. El que iba como acompañante bajó de la moto y se dirigió directamente a la víctima. Sacó un arma con la que primero le dio un culatazo en la cabeza y luego le disparó por la espalda cuando Lagos intentaba escapar corriendo. El agresor se fue en la moto donde lo esperaba el conductor.

La víctima y el atacante mantenían una disputa personal. No se encontró el arma pero sí un cartucho calibre 32 hallado en la cuadra. El mismo día, tras un llamado de su abuela a la policía denunciando amenazas, el menor señalado como autor del crimen fue detenido. Pino se presentó meses después al saber que lo buscaban. Desde la audiencia imputativa obtuvo salidas laborales para trabajar en una obra en construcción de lunes a sábado, de 6.30 a 18.30. Un beneficio que quedó en suspenso en marzo a raíz de la pandemia de coronavirus.

En el debate declararon los tres testigos presenciales. Uno atestiguó en la sala pero desconoció todas las declaraciones —la primera había sido prestada en sede fiscal el día posterior al crimen— en las que señalaba a Pino como el conductor de la moto. Por esto, luego de un cuarto intermedio, el fiscal lo detuvo por falso testimonio y dos días después lo imputó por ese delito. Otro de los testigos declaró por videoconferencia desde Jujuy y el tercero lo hizo en la sala.

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Según Bianchini, que actuó en reemplazo del fiscal Adrián Spelta y había pedido 20 años de prisión, entre las pruebas pesó una declaración prestada por el propio acusado en la primera audiencia imputativa. Entonces admitió que había trasladado al homicida pero dijo que lo hizo bajo amenazas. En el juicio en cambio no declaró y esos dichos previos se incorporaron por lectura. En su alegato final también señaló que la moto del imputado, una Honda Tornado amarilla y negra tal como la usada en el hecho, es poco común. Respecto de la condena, indicó que la pena aplicada “supera levemente el mínimo”, cercano a los 11 años, que se prevé para este delito con dos agravantes.

Falso

De los tres testigos, uno terminó detenido por falso testimonio, otro había dado varias declaraciones distintas y el último dijo que Pino no era la persona que conducía la moto”, apreció por su parte el defensor, quien indicó que se aplicó una pena alta para un partícipe cuando este tipo de situaciones generalmente cierran con “condenas de cinco a seis años y medio: no había evidencia sólida y albergábamos cierta esperanza hasta de una absolución. Desde la participación hasta los agravantes y el monto de pena, todo es discutible en este caso y por eso vamos a apelar”, adelantó.

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