Policiales

Condenado a 11 años de prisión por un crimen de hace casi una década en barrio Ludueña

Fernando Coradis fue detenido en Misiones siete años después del asesinato del adolescente Alejandro Gerez en una disputa entre bandas. Lo sentenciaron como coautor del ataque a tiros

Lunes 02 de Noviembre de 2020

El principal testigo del crimen de Alejandro Sebastián Gerez fue su primo. Era quien manejaba la moto en la que iban por barrio Ludueña cuando los atacaron a tiros y tres balazos alcanzaron por la espalda al chico de 17 años hace casi una década. “Fueron dos con dos revólveres. Uno era Pirulo”, dijo entonces el conductor de la moto, Damián Gómez, también de 17 años. Cuatro años más tarde el adolescente fue asesinado a balazos y por eso su declaración fue incorporada por lectura en el juicio contra Fernando “Pirulo” Coradis, condenado el mediodía de este lunes a 11 años de prisión como coautor de los disparos.

El debate oral y público iniciado a nueve años del crimen _tras la tardía captura de Coradis en la provincia de Misiones_ expuso la vieja rivalidad entre dos bandas que por entonces mantenían en jaque al barrio Ludueña: los Stuart y los Tiki. El acusado, hoy de 29 años, era de los Tiki. La víctima, de 17, del grupo rival. En el juicio se planteó que además existía entre ellos una disputa personal que se tradujo en balaceras previas y posteriores al crimen.

El veredicto de los jueces José Luis Suárez, Gustavo Pérez de Urrechu e Ismael Manfrín se dio a conocer a las 13.30 en el Centro de Justicia Penal. Coradis fue condenado a 11 años de prisión como coautor de un homicidio agravado y la portación ilegal de un arma de uso civil. El fiscal Sebastián Narvaja había pedido para él una condena a 15 años. La defensora Florencia Chaumet planteó que no existían pruebas sólidas para acusarlo por aquel asesinato.

Cruzando la vía

El crimen de Gerez ocurrió a las 21 del domingo 20 de marzo de 2011 cuando iba en moto con un primo por calle Solís a la altura de Casilda, cruzando la vía hacia el norte. Dos personas los atacaron con balazos calibre 32 largo. El chico de 17 años iba como acompañante y resultó herido en el corazón, el pulmón izquierdo y el tórax. Murió tras ser trasladado agonizante al Hospital Carrasco. Su primo Damián Gómez, de la misma edad, fue baleado en un glúteo.

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En aquel momento el adolescente declaró ante la sección Homicidios de la policía y luego en un juzgado de Instrucción que les salieron al paso dos jóvenes y les tiraron con “dos revólveres cada uno”. Sindicó a dos conocidos del barrio apodados “María” y “Pirulo”. De este último brindó la identidad de la madre. En enero de 2015 el principal testigo correría la misma suerte que su primo: fue asesinado en Casilda y Teniente Agnetta en un ataque a tiros por el cual, dos años después, un hombre de 34 años fue condenado a 17 años de prisión como autor del crimen y su pareja a 12 años como partícipe

La pesquisa arrojó que el ataque de 2011 estaba relacionado con una conocida disputa entre dos bandas: los Stuart, con base en la calle Humberto Primo, y los Tiki, en Solís y las vías. Cuando los balearon, para la acusación, los primos se habían adentrado por el territorio hostil de calle Solís.

Dos días después del crimen hubo dos balaceras en represalia. Una fue a la casa de Diego Godoy, quien fue investigado por el crimen de Gerez en el sistema penal escrito. El juez Gustavo Salvador lo condenó en diciembre de 2012 a 12 años de prisión pero un fallo de segunda instancia lo absolvió por la duda.

En Misiones

La otra estuvo dirigida a Piru, atacado a tiros por hombres que lo encontraron en una peluquería de Villa Gobernador Gálvez y bajaron armados de un utilitario. Si bien resultó ileso, abandonó el barrio y nada más se supo de él hasta siete años más tarde. En agosto de 2018 la policía misionera lo detuvo bajo sospecha de robo en la localidad misionera de Apostóles, donde trabajaba en un parque de diversiones ambulante.

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Entonces se detectó el pedido de detención por homicidio y fue trasladado a Rosario. “No sabía que tenía pedido de captura. Nunca tuve un arma en mis manos ni maté a una persona”, dijo al declarar por primera vez en diciembre de ese año. El joven tiene una placa de platino en la cabeza por haber sufrido un disparo en la cabeza cuatro meses antes del crimen de Gerez, en noviembre de 2010, cuando también resultó herido en un codo y una rodilla. En el juicio no habló. Su defensora planteó que al alejarse de Rosario dejó atrás los tiempos violentos, tuvo una hija y se volcó a la religión cristiana.

El fiscal Narvaja, en tanto, planteó que la víctima y el imputado tenían muchos problemas y se habían peleado a trompadas más de una vez. Además del testimonio de Gómez, incorporado por lectura, al juicio acudió una pareja de vecinos de Gerez que lo trasladaron al hospital en moto. La mujer dijo que en el camino le preguntó quién lo había atacado y el chico, agonizante, contestó “Fue Pirulo”. El hombre que manejaba la moto confirmó ese diálogo.

El fiscal además indicó que entre las personas del barrio y policías que se ocuparon de la pesquisa hubo seis personas que mencionaron a Pirulo como uno de los tiradores. Otros testimonios dieron cuenta de que ese era en efecto el sobrenombre de Coradis. Entre ellos su madre, quien declaró en una de las audiencias de debate.

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La saga de violencia que se cobró la vida de los dos primos no se detuvo ahí. En diciembre del año pasado un hermano de Gerez, Jonatan, de 28 años, fue asesinado en un tiroteo cuando se refugió en una precaria casilla de Teniente Agnetta y Tupac Amaru y disparó desde allí con una pistola calibre 45, el día después de Navidad. Fue herido en el pecho y murió en el Heca tras agonizar 13 días, mientras que sus contrincantes recibieron impactos en las piernas.

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