Sábado 27 de Junio de 2009
Wheelwright.— El 10 de diciembre de 2007 María Eugenia Bruno de Galiano
lloraba desesperadamente ante los medios de comunicación por el crimen de su nietita Lourdes.
Encabezó junto a sus vecinos del pueblo una marcha hacia la comisaría para que encuentren al
culpable de semejante hecho. Y ahora, un año y medio después, la Justicia entendió que la culpable
es ella y la condenó a prisión perpetua según el fallo del juez de Sentencia de Melincué, Fernando
Vidal. En la misma sentencia, el magistrado ordenó 4 años de prisión por encubrimiento para el
yerno de doña María y padrastro de la menor muerta.
El cuerpito de Lourdes María Pallota, de 7 años, fue hallado el 10 de
diciembre de 2007 a pocos metros de la humilde casa en la que vivía con su mamá, Nélida Galiano, y
la pareja de ella, Carlos Obregón. El cadáver estaba dentro de una garita para tubos de gas, en
avanzado estado de putrefacción y envuelta en una bolsa de arpillera. La autopsia determinó que la
asesinaron con un golpe en la cabeza.
En un primer momento los únicos detenidos fueron Nélida y Carlos, aunque
días más tarde la abuela confesó haber sido la autora del escabroso hecho. Lo hizo después de que
una vecina la delatara y de exponerse públicamente en distintos medios exigiendo la libertad de su
hija y el reclamo de que los verdaderos homicidas sean apresados.
Anteayer, el juez Vidal dictaminó la prisión perpetua para doña María y
4 años de prisión por encubrimiento agravado para Obregón, quienes seguirán detenidos en la
alcaidía de Melincué. En tanto, la madre de la nenita fue absuelta y recuperó su libertad ya que no
pudo comprobarse que haya estado en el escenario del crimen al momento de ocurrir el mismo.
Tres días de búsqueda. Lourdes había desaparecido de su hogar de Wheelwrigth el 7 de
diciembre de 2007. Tras la denuncia realizada por su madre se iniciaron operativos de rastrillaje
de los cuales participaron policías y varios vecinos, incluso doña María.
Tres días más tarde el cuerpito sin vida apareció a pocos metros de la
casa familiar. Estaba en avanzado estado de descomposición dentro de una garita de gas. Lo halló
una pareja que avisó a la comisaría del pueblo. Según los pesquisas, “el cadáver estuvo
escondido en la casa familiar y cuando empezamos a cerrar el cerco sobre ellos quisieron despistar
escondiéndolo en la garita del gas”.
Nélida se descompuso cuando trascendió la noticia del hallazgo y pidió
ante la prensa que “lo encarcelen de por vida o que cuelguen al culpable”, del crimen.
Sin embargo, con el correr de las horas, una amiga de doña María aseguró a los pesquisas que la
mujer le había confesado que ella mató a su nietita.
Eso derivó en una pueblada que canalizó su bronca incendiando la casa
donde vivían los Galiano. l