Cómo van y vienen las armas y balas que siembran terror en las calles
Las municiones se pueden comprar de forma legal y luego ingresarlas al mercado negro. Las variables que determinan los precios

Lunes 14 de Junio de 2021

Los tiroteos contra viviendas y los asesinatos por encargo en Rosario y las ciudades de la zona instalan varias preguntas, entre ellas ¿de dónde salen las armas? y ¿cómo se obtienen las balas? En los últimos meses se detectaron arsenales en allanamientos en los cuales lo menos esperado era encontrar armas cortas sofisticadas y otras de gran calibre. En tanto, en otras investigaciones en las se que buscaban arsenales fueron efectivamente hallados y esas pesquisas arrojaron luz acerca del manejo del mercado legal de las municiones y sobre todo cómo llegan esas balas, de modo ilegal, a las calles. Algo sabido: toda persona que tenga una autorización para tener armas puede comprar hasta mil municiones por mes y si tiene más de un registro puede comprar hasta mil balas por cada permiso. En este marco, hay quienes tienen de manera legal hasta 30 registros.

Quienes andan por esas calles y saben de esos manejos tienen mucho que contar. Por ejemplo, una de las ametralladoras que cada vez más seguido aparecen por Rosario sale unos 250 mil pesos en el mercado negro, donde se puede conseguir una pistola o un revólver pagando entre 25.000 y 50.000. El precio depende, más allá de las condiciones en las que esté el arma, “de lo limpia o sucia que se encuentre, si fue usada en algún crimen o no”, confió a este diario un conocedor del tema.

Incautaciones

Según el Observatorio de Seguridad Pública del Ministerio de Seguridad de la provincia, durante 2020 se secuestraron en territorio santafesino un total de 2.242 armas de fuego, 724 en el departamento Rosario.

En mayo pasado una investigación de la unidad fiscal que investiga balaceras y ataques a tiros a viviendas en el Gran Rosario, conformada por los fiscales Pablo Socca, Valeria Haurigot y Federico Rébola, desembocó en doce allanamientos en Rosario, Villa Gobernador Gálvez y algunas poblaciones entrerrianas. En ese marco se descubrió un potente arsenal: 22 fusiles entre FAL y Mauser; 17 pistolas de distintos calibres y nada menos que 3.429 municiones de todo tipo y medida.

Ese fue el desenlace de una investigación que llevó ocho meses y en la cual se pactaron entregas controladas —se compraron armas robadas que los sospechosos vendían a través de Facebook— y se trabajó con policías encubiertos que se fingieron ser clientes. De las ocho personas que resultaron imputadas, tres son policías: Sergio González, su esposa Mariana Guzmán, agente del Comando Radioeléctrico al igual que Alan Juárez.

En octubre de 2020 la Agencia de investigación Criminal (AIC) descubrió, a partir de una denuncia por violencia de género y amenazas calificadas, un arsenal en una vivienda de Zelaya al 1000, en Alberdi. Si bien el hombre buscado por esos delitos no fue localizado, al allanar la vivienda se encontraron armas de todo tipo como escopetas, fusiles, revólveres, pistolas y gran cantidad de cargadores y municiones de diverso calibre.

Un hallazgo reciente fue la semana pasada en Sadi Carnot al 6500, en zona sur. La policía realizaba un control de rutina y al intentar identificar a un hombre, éste huyó hasta un pasillo cercano. Los uniformados lo corrieron hasta la vivienda donde el sospechoso intentó refugiarse y entonces encontraron un revólver calibre 357, una escopeta Ithaca calibre 12.70, otra escopeta de ese mismo calibre, una pistola ametralladora FMK3 con su cargador, un cargador calibre 380 y municiones de diversos calibres.

Variables

“Este tema implica muchas cosas que no se entienden”, explica un conocedor de los pasillos donde se tejen negocios turbios. “A veces —agrega— los narcos compran armas para demostrar poder de fuego a sus contrincantes, ya que no hubo muchos enfrentamientos entre policías y narcos. Publican y exponen lo que tienen en redes sociales que saben que son vistas por sus enemigos. Por otro lado los precios varían según el desgaste que, en caso de las de puño, tengan la corredera o el gatillo y cómo esté el cargador, si fue chipeada —cambiado el cargador— o no. Y también la historia del arma. Los armeros, que en Rosario no son más de siete u ocho, suelen ser retirados o jubilados de la policía u otra fuerza de seguridad y se contactan con los que necesitan las armas”.

También contó que “a veces las alquilan, por eso hay gente que la acumula, y hay armamento que lo vende la misma policía. Hay objetos que son como un elefante en la calle como los cargadores circulares de las pistolas Glock que no se pueden vender; es muy obvio de dónde vienen”.

Van y vienen

Los pesquisas y sus colaboradores que suelen toparse con armas llegaron a una conclusión similar: “Las bandas actúan de dos formas distintas y eso también se observa en el manejo de las armas. Arriba, los jefes, se mueven como cárteles al estilo colombiano, todos se conocen y de alguna manera se respetan. En tanto hacia abajo actúan las pandillas tipo mejicanos, se conocen de vista, disparan sin pensar y reclaman balas y armas permanentemente”.

Otro conocedor del mercado ilegal contó que “muchas armas son robadas en viviendas y sus dueños nunca denuncian la falta. Y muchas también son robadas en el campo, entre ellas muchas carabinas y cortas de grueso calibre. Los dueños no las denuncian y después las escopetas aparecen recortadas, con estrías retocadas y limadas”.

Un hecho que muestra las armas que circulan y de las que no se sabe la procedencia ya tiene rango de anécdota. Fue cuando el músico dedicado al trap conocido como Zaramay apareció en su cuenta de Instagram en una foto rodeado de amigos con sus rostros cubiertos. Entre los que pudieron ser identificados por los investigadores están uno de los hijos de Claudio “Pájaro” Cantero y también el novio de una hija de Diego Bay, uno de los lideres de la banda de “Los Gorditos”.

A raíz de esa foto se abrió una causa de intimidación pública por la cual el trapero estuvo preso y luego resolvió su situación con una “probation”. Otros cuatro participantes de esa sesión también fueron detenidos y algunos ya resolvieron condenas en procedimientos abreviados. Cuando la imagen fue analizada por un perito en armamentos e instructor de tiro, dictaminó que las armas exhibidas eran un fusil FAL o FSL con culata rebatible, un fusil con acción tipo AK-47, dos pistolas Glock con cargadores rotativos de alta capacidad, una pistola tipo Taurus y otra tipo CZ o Tanfoglio y que todas coincidían con armas de fuego reales en cuanto a su morfología, diseños y accesorios”.

De exportación

Un hecho aparte en este contexto que tuvo una pata rosarina se detectó en 2019. En el expediente federal Nº 1.561/2018 que instruyó el juez federal santafesino Pablo Yadarola se detalló la investigación por contrabando y tráfico ilegal de armas más grande de Argentina. Allí se describen las distintas metodologías de compra y venta ilegal de material bélico.

Según los investigadores esta organización, con fuertes contactos internacionales, “exportó” más de 2.500 fusiles de alto impacto. Entre los responsables fueron investigados dos rosarinos, los hermanos Flavio y Román Ragusa.

Una de las modalidades del tráfico era el envío de encomiendas a Paraguay y Brasil, algunas de las cuales salían desde un departamento de San Martín al 2000. En los paquetes se mandaban armas de alta gama que llegaban desarmadas y eran ensambladas en destino por armeros que luego las hacían llegar a sus compradores: el Primer Comando Capital (PCC) y Comando Vermelho, dos de las organizaciones criminales más importantes de Brasil.