Policiales

Comerciante acepta condena por cinco episodios violentos

Diego Ricci, dueño de una sandwichería de Villa Gobernador Gálvez, debe cumplir tres años de prisión condicional y reglas de conducta.

Martes 05 de Febrero de 2019

Un comerciante que había sido detenido a fin de año por tres hechos de amenazas graves fue condenado en un procedimiento abreviado a tres años de prisión condicional e inhabilitación para usar y tener armas de fuego durante seis años. Se trata de Diego Ignacio Ricci, de 43 años y dueño de una sandwichería en el centro de Villa Gobernador Gálvez, quien admitió su responsabilidad en cinco hechos que le atribuyeron y deberá cumplir con reglas de conducta que incluyen la prohibición de contacto con las víctimas, entre ellas su ex pareja y una hija de ambos.

El acuerdo arribado entre el fiscal Carlos Covani y el defensor Pablo Morosano, homologado días atrás por el juez penal Héctor Núñez Cartelle, contempla además una reparación económica a las siete personas que lo denunciaron por delitos que van desde amenazas coactivas hasta un abuso de armas.

Variedad

Ricci fue detenido a fines del año pasado luego de que se hallara en la guantera de uno de sus vehículos una pistola calibre 9 milímetros y tres cargadores con municiones muy particulares: balas de punta hueca, que al penetrar en un cuerpo se expanden, por lo que tienen una letalidad mayor. En ese momento se le dictó prisión preventiva por un mes, ya que además había sido denunciado por diversos hechos violentos en los últimos meses de 2018.

A mediados de septiembre una hija suya de 20 años lo acusó de haberla "amenazado de muerte" para que firmara como garante de un contrato de alquiler. En esa denuncia la joven había consignado diversas conductas violentas de su padre y asegurado que siempre llevaba un arma en la guantera de su auto. Por este hecho se lo acusó de amenazas coactivas.

Días después de ese episodio, el 4 de octubre pasado, el comerciante fue denunciado por inspectores de bromatología de la Municipalidad de Villa Gobernador Gálvez a quienes amenazó durante una inspección en su sandwichería "Braki". Según los denunciantes, mientras realizaban una auditoría provincial en el local Ricci les tomaba fotos y les decía cosas como "esto no va a quedar así", "ustedes no me conocen", "me están haciendo perder plata", "las van a tener que ir a buscar al cementerio, yo soy poderoso, tengo un ejército de soldaditos que las va a hacer sonar". El episodio le valió una imputación por amenazas simples.

El siguiente hecho por el cual Ricci admitió su responsabilidad fue una amenaza contra su ex concubina —constatada el pasado 7 de diciembre— a través de una cuenta de la red social Instagram donde publicó una historia con la siguiente leyenda: "Me buscaron, van a saber cómo me manejo, tengo más..." y acto seguido nombraba a su ex esposa y a su hija, junto al dibujo de una rata, y la frase "ahora me van a conocer quién soy". Por esto fue imputado de amenazas.

Armado

El cuarto hecho que se le imputó fue haber portado en la vía pública "sin la debida autorización legal y en condiciones de uso inmediato" una pistola Bersa Thunder Pro calibre 9 milímetros serie F63619 con corredera gris y empuñadura negra con un cartucho en su recámara y cargador con 16 cartuchos intactos. El arma fue hallada por personal policial en la guantera del Mercedes Benz blanco del comerciante el pasado 28 de diciembre. Además en otro lugar del vehículo había un cargador con 15 cartuchos intactos calibre 9 milímetros y un cargador para 30 balas con 29 cartuchos del mismo calibre, catorce de los cuales poseen punta expansiva o hueca.

A pesar de que había exhibido credenciales del Renar y del Anmac para demostrar que era legítimo usuario de armas de uso civil, el comerciante quedó detenido. Por el hecho se le imputó "portación ilegal de arma de fuego de guerra atenuada por ser legítimo tenedor".

Un tiro al piso

El quinto hecho que se le atribuyó fue anterior —en 2016— cuando un vigilador privado del barrio Puerto Paraíso de General Lagos lo acusó de haberlo amedrentado a punta de pistola e incluso efectuar un disparo contra el suelo.

Según esa denuncia, el 10 de enero alrededor de las 6.30 el custodio recorría el predio a caballo cuando sonó una alarma en la casa de Ricci y fue a ver qué había pasado. Cuando recorría el perímetro para ver qué había pasado vio asomarse al dueño con un arma de fuego. El vigilador bajó entonces de su caballo y comenzó a hablar con el comerciante, quien le preguntó si tenían algún problema personal con él, además de achacarle que no realizaba bien su trabajo.

Así se originó una discusión en la que Ricci esgrimía el arma hasta que, minutos después, "apuntó hacia el piso y disparó al lado izquierdo de donde se encontraba el vigilador, aproximadamente a un metro de su persona". El hecho le valió una imputación como autor de abuso de armas.

Tratamiento y reparación

A la hora de plantear el procedimiento abreviado las partes tuvieron en cuenta que Ricci no cuenta con antecedentes condenatorios. Así, teniendo en cuenta que en función de los delitos imputados la pena mínima es de dos años y cuatro meses y la máximo de 16 años y ocho meses, acordaron una condena a tres años de prisión condicional y la inhabilitación para el uso y tenencia de armas de fuego por seis años.

Además Ricci deberá cumplir con una serie de reglas de conducta como abstenerse de usar drogas y abusar de bebidas alcohólicas, realizar un tratamiento psiquiátrico "orientado a contener sus impulsos de violencia por el término de 3 años", la prohibición de acercamiento "tanto físicamente como en redes sociales o medios similares" a las siete personas que lo denunciaron, a quien además deberá reparar económicamente con cinco mil pesos a cada una.


¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario