Cinco ladrones irrumpen en una casa de familia a medianoche para robar
La familia Agreda había terminado de cenar y todos descansaban en sus habitaciones sobre la medianoche del miércoles. Isabel, hija del matrimonio, se levantó al escuchar ruidos en el dormitorio contiguo y al asomarse se conmovió al advertir a su padre rodeado por dos personas y con sangre cubriéndole la cabeza.

Viernes 03 de Abril de 2009

La familia Agreda había terminado de cenar y todos descansaban en sus habitaciones sobre la medianoche del miércoles. Isabel, hija del matrimonio, se levantó al escuchar ruidos en el dormitorio contiguo y al asomarse se conmovió al advertir a su padre rodeado por dos personas y con sangre cubriéndole la cabeza. En un instante advertiría que había cinco sujetos en la casa. En minutos inmovilizaron a los dueños de casa para terminar alzándose con 5 mil dólares y alhajas por un valor de diez mil dólares.

El atraco ocurrió en una casa de dos plantas ubicada en Piñero García al 2600, un solitario y vistoso pasaje situado a la altura de Callao al 1100, atravesado por Mendoza y San Juan. Alejandro Agreda es un ciudadano peruano de 53 años, propietario de un bar.

El miércoles después de cenar Alejandro y su esposa subieron a su dormitorio. Lo mismo hicieron sus hijos Isabel, de 23 años, y José Leandro, de 19. Un rato después todos eran presa de cinco individuos armados. Al parecer, los intrusos escalaron los techos de las casas contiguas hasta que llegaron a un patio trasero de los Agreda que se conecta con la vivienda.

Isabel contó que al oír un ruido anormal se dirigió a la pieza de su padre y que allí lo encontró rodeado por dos sujetos, con sangre en la cabeza, producto de un culatazo. "Nos amenazaban y gritaban pidiéndonos plata", contó Isabel a Canal 5.

Los delincuentes, según los denunciantes, recorrieron la propiedad en búsqueda de elementos de valor causando a su paso un descomunal desorden. Abrieron placares y revolvieron cajones. Recogieron aros, pulseras y anillos de oro que encontraron en los muebles.

Ir por más. El hallazgo de las alhajas no conformó a los hampones. Buscaron el dinero tras proferir amenazas y terminaron apoderándose de cinco mil dólares. Mientras esto ocurría, los Agreda estaban encerrados en la habitación y sólo escuchaban los movimientos de los malhechores. Cuando había transcurrido media hora, los hampones se marcharon por la puerta principal.

El comerciante denunció el atraco a la policía y una patrulla del Comando Radioeléctrico acudió a la escena del robo. También llegó hasta allí un móvil de la comisaría 6ª que pasaba por el lugar, pero los uniformados no localizaron a los maleantes. Anoche, los pesquisas tenían pocas certezas acerca de los rasgos físicos de los ladrones. Sólo sabían que sus edades oscilan entre "18 y 25 años" y que actuaron a cara descubierta.