Cella: "Juro por Dios que no escuché cuando mi cliente dijo «la hago desaparecer»"
Se refiere a la escucha donde su cliente le pide que postergue una medida judicial para eliminar a una testigo en su contra. "Me quebraron", lamentó.

Domingo 05 de Febrero de 2017

"Juro por Dios que no lo escuché". La afirmación de Marcos Guido Cella es contundente. Se refiere al diálogo telefónico con Rubén Ariel "Tubi" Segovia, su cliente, con el que mantuvo una conversación telefónica en la que el privado de la libertad pedía que gestionara una postergación de un reconocimiento de persona para atentar contra una testigo. "Yo quiero que la gente escuche y que no pierda de vista que este es un teléfono, el mío, que suena permanentemente. A veces uno no está prestando la atención que se debe. Pero que escuchen el audio con atención y verán que no escucho lo que me dice mi cliente", explicó Cella.

El abogado penalista, que tiene 47 años y cuatro hijos, fue imputado el viernes por el fiscal Luis Schiappa Pietra como participe secundario del homicidio calificado por el uso de arma de fuego de Lorena Ojeda, una chica de 16 años hermana de una testigo que podía identificar a Tubi. Según la hipótesis de la fiscalía, la muchacha fue atacada a balazos por orden de Tubi el 16 de diciembre en la puerta de su domicilio de Vera Mujica al 2900. Recibió dos impactos en abdomen y tórax. Fue internada en estado reservado en el Clemente Alvarez y murió el pasado 21 de enero. Tras poco menos de cuatro horas debate, el juez Gonzalo López Quintana ordenó que Cella se marchara en libertad tras el pago de una fianza de un millón de pesos. Seguirá no obstante afectado al proceso.

Doce horas después de su liberación, el abogado recibió a La Capital en la oficina de uno de sus defensores, Carlos Edwards y Gabriel Navas. El celular de Cella no deja de sonar. "Me siento quebrado. La pasé muy mal. Tuve miedo porque el lugar al que me llevaron hay gente que he querellado, como el Servicio Penitenciario en Piñero. Ese lugar no es para que esté ninguna persona", dijo Cella.

—El fiscal apoya su acusación en escuchas. ¿Escuchó que Tubi se refirió a Brenda Ojeda diciendo "la hago desaparecer"?

—De ninguna manera lo escuché. De hecho esta sobrepuesta mi voz a la de él. En una transcripción puede entenderse que sí, pero la gente tiene que escuchar el audio para darse cuenta que para mi fue imposible escucharlo. Juro por Dios que no escuché.

—¿Hizo alguna gestión para suspender el reconocimiento?

—Lo que dije en la audiencia ayer (por el viernes). Es la verdad. Los reconocimientos se suspenden habitualmente. Porque el Servicio Penitenciario alega no tener un furgón para transportar a cada imputado y similares. Con lo cual nunca los traen. A veces piden tiempo para modificarse, porque les entra la duda si los conocen o no. Pero son cosas de ellos. De todas maneras si bien no planteé ninguna incidencia y ningún juez resolvió nada, eso se charló informalmente con el fiscal Ademar Bianchini en la puerta de la leonera (el ingreso a tribunales por la esquina de Montevideo y Moreno) y de mutuo acuerdo fue suspendida.

—¿Es una práctica habitual?

—Pasa todo el tiempo. En este caso se suspendió por una cuestión mía, puntualmente por una cuestión familiar que prefiero preservar.

—¿Qué sintió cuando escuchó el audio en la audiencia?

—Me di cuenta inmediatamente de que no lo había escuchado. No es un solo cliente el que te llama. Te llaman todos.

—Esa escucha es fuerte.

—La gente tiene que escuchar a conciencia y se dará cuenta inmediatamente que no sigo el hilo de la conversación porque no lo oí. Con el mismo criterio de la Fiscalía podríamos pensar que la persona que grabó esas escuchas en el marco de la investigación no actuó, habiendo escuchado no actuó. Y dejó que pasara lo que sucedió. Si esto era tan claro y contundente como ellos aseguran, por qué no intervino.

—¿Recuerda qué estaba haciendo cuando recibió la llamada?

—Estaba manejando. Venía por Circunvalación. Yo tuve un año terrible en lo personal. Tenía mil cosas en la cabeza, entre lo personal y lo profesional. En ese marco es que me entró esa llamada.

—¿En algún punto siente que violó el límite de lo profesional?

—No. No porque en primer lugar no escuché; y en segundo lugar de ninguna manera hubiera participado de algo así.

—¿No piensa que los penalistas están jugando al límite del consejo profesional?

—Creo que no. Nosotros actuamos ya con el hecho consumado. Suspender una medida (como el reconocimiento de persona de Tubi) nada tiene que ver con lo que pase a continuación. Pudo pasar antes, durante o minutos antes del juicio.

—¿Es consciente de que para la sociedad usted es un abogado sucio? ¿Cómo sigue con su trabajo?

—El daño ya está hecho.

¿Su forma de trabajar difiere mucho de la del resto?

—No. Cuando tu cliente está libre va a tu estudio y cuando está preso trata de comunicarse con vos todas las veces que pueden o los dejan. Los penalistas de trinchera recibimos consultas a todas horas de diferentes clientes. Y los tenés que atender porque merecen tu respeto y atención. Hay consultas que te hacen que son muy difíciles de contársela a gente que no las puede entender. La sociedad cambió y cada vez son menos los que pasan por el estudio porque es más fácil mandar un WhatsApp o hacer una video llamada.

—¿Va a cambiar mucho su forma de trabajar?

—No se si sigo con esto.

—¿Piensa en retirarse?

—Y...

—¿Piensa que lo retiraron?

—No. No. Si me retiro es por voluntad propia. Creo que vinieron con munición gruesa y me quebraron. Tengo la conciencia tranquila, eso sí. Pero me lastimaron. Todo está muy a flor de piel todavía (rompe en llanto). Hubo mucha gente al lado mío. Tremendo todo lo que pasó.

—Pero recibió apoyo de sus colegas penalistas, los que se conoce como el grupo de los 15.

—Fue mucha la emoción. Sabía que estaban y me apoyaron todo el tiempo. Saben quien soy y eso hace que la emoción brote constantemente. Creo que esto está ligado directamente al tema Bonfatti (el ataque a balazos contra el ex gobernador). No fui el primero que lo pensó. Fue alguien en la prensa. Pero ahora creo, sin dudas, que es un pase de facturas por ese tema. Un caso que evidentemente irritó al poder político.

—¿Para usted es un vuelto por la causa Bonfatti?

—Y de alguna manera entiendo que es un pase de facturas.

—¿Cómo fue estar en un buzón?

—Fue un día entero. No me dieron de comer. Uno siempre ha peleado para que los pibes no vayan al buzón porque las condiciones son terribles. Y saber que se había hablado de ir a otro lugar y que me tiraran ahí fue que se me quemaran las naves. Tuve mucho miedo. Pensé que me podían llegar a hacer lo que le hicieron a Alberto Nisman (el fallecido fiscal federal). Pensé que me podían suicidar. Eso pensé.

—¿Qué lo llevó a pensar eso?

—La falta de palabra, porque si te dicen que vas a ir a tal lugar y te tiran en un buzón lo que pensás es que todo viene feo. El que nunca estuvo no se imagina lo que es un buzón. Se lo dije a la psicóloga para que quedara constancia: Yo no voy a atentar contra mí. Yo no puedo estar bajo la órbita del Servicio Penitenciario porque los he querellado (en el caso de Elizabeth Canteros). Esto no puede volver a pasar. Un abogado que litiga contra el Servicio Penitenciario no puede estar encerrado en una cárcel.

—¿Eso planteó al quedar detenido?

—Lo destacamos apenas nos presentamos. El fiscal Schiappa Pietra hizo un escándalo cuando se enteró que me llevaban a Piñero, pero no pudo hacer nada. Nunca pedimos privilegios sino que se cumpliera la ley.

—En la audiencia dijo que no esperaba el trato que se le dio. ¿Por qué?

—No lo esperaba porque habíamos hablado con la Fiscalía y me habían asegurado que me iban a mandar, por mi condición y por ser querellante contra el Servicio Penitenciario, a la oficina que yo pidiera. Y estuvo muy lejos de eso. Apenas me puse a disposición me metieron en un buzón. El mensaje fue claro. Me metieron en el mismo buzón que a Emanuel "Ema Pimpi" Sandoval (cliente de Cella que estuvo detenido por el ataque a balazos a la casa del ex gobernador Antonio Bonfatti.

—¿Quién rompió ese código?

—Creo que desde el Ministerio de Seguridad interpusieron un protocolo que tenía que ver con todo eso: fotos, montadas de escena, las esposas, que todavía tengo las marcas y esto del buzón. Contradiciendo a la orden del fiscal (Luis Schiappa Pietra). Esto es importante. Un fiscal dijo va a tal lugar y se pasó por arriba del fiscal y me maltrataron de esa forma.

—¿Le teme al juicio oral?

—No, de ninguna manera. Ya lo dijo el juez Gonzalo López Quintana: No hay elementos para elevar esta causa a juicio.

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