Cayó el sospechoso por el crimen de un repartidor
A las pocas horas de producirse el ataque al repartidor Darío Tirabassi, el 14 de octubre en barrio Saladillo, los investigadores policiales recibieron datos de los informantes de calle que sindicaban como autor del disparo que acabaría con la vida de la víctima a un veinteañero afincado en la zona más pobre del Mangrullo

Domingo 13 de Diciembre de 2009

A las pocas horas de producirse el ataque al repartidor Darío Tirabassi, el 14 de octubre en barrio Saladillo, los investigadores policiales recibieron datos de los informantes de calle que sindicaban como autor del disparo que acabaría con la vida de la víctima a un veinteañero afincado en la zona más pobre del Mangrullo, en el límite entre Rosario y Villa Gobernador Gálvez, conocido con el apodo de Mona. La búsqueda fue infructuosa en los últimos dos meses, pero derivó en el arresto de dos muchachos como presuntos cómplices, quienes luego fueron desvinculados del crimen. Ayer, el famoso Mona fue detectado en el vecindario y agentes de la sección Seguridad Personal lo detuvieron.

Cautela policial. Mona es el apodo con que se lo conoce Hugo A., por el momento el único detenido que presenta el caso. Si bien se lo mencionó desde el principio como el autor material del crimen, ayer los investigadores policiales, con un poco más de cautela, sostuvieron que por ahora sólo se le puede atribuir haber integrado el grupo que sorprendió a Tirabassi.

El crimen ocurrió el mediodía del 14 de octubre cuando el repartidor llegaba en su camioneta con una carga de golosinas hasta un comercio de Hilarión de la Quintana 13 bis. En ese momento estaba acompañado por un sobrino y tras abrir la caja del vehículo para bajar mercadería fue abordado por dos jóvenes que se desplazaban en moto. Quisieron robarle, pero uno le disparó con un arma a muy corta distancia. Un balazo calibre 22 le atravesó la boca y quedó en el cerebro. Tirabassi murió el sábado 17 de octubre tras una agonía de 3 días en el Hospital Clemente Alvarez. Los asaltantes huyeron raudamente en la misma moto, una Yamaha Cripton azul.

El apodo de Mona comenzó a sonar en los oídos de la policía el mismo del ataque. Es más, las informaciones señalaban que el muchacho, que ostenta un prontuario cargado delitos, habría actuado acompañado de un sobrino Pachu, de 16 años. A partir de entonces, la búsqueda de la policía se orientó a la zona de la bajada Mangrullo, donde son oriundo los sospechosos. Un primer allanamiento en procura de dar con Mona y Pachu dio negativo, pero la policía se llevó presos a dos muchachos, uno de ellos propietario de una moto parecida a la que describieron los testigos.

Foja cero. Poco después esos dos jóvenes no fueron reconocidos en una rueda de testigos en Tribunales y terminaron excarcelados y desvinculados de la causa judicial. Fuentes policiales señalaron ayer que el paradero de Mona fue rastreado no sólo en la humilde barriada a orillas del Paraná y el arroyo Saladillo. Villa Constitución y Casilda fueron dos ciudades en las que se buscó, pero con resultados negativos hasta esta semana. La información esta vez señalaba que Mona estaba de regreso en el barrio y ayer con una orden de allanamiento del juzgado de Instrucción Nº 3 se realizaron seis procedimientos en viviendas del asentamiento.

El operativo abarcó las dos márgenes del arroyo Saladillo porque había temor de que el sospechoso pudiera cruzar ese curso de agua al advertir la llegada de la policía. Según fuentes de la investigación, Hugo A. posee varios antecedentes por robo calificado, lesiones, amenazas coactivas y abuso de armas. En 2007 recuperó la libertad luego de haber purgado una pena por robo en la cárcel de Coronda.