Domingo 13 de Septiembre de 2009
“Necesitamos más camiones. Tenemos al casero y la casa está
controlada”. Durante aproximadamente cuatro horas, la policía santafesina monitoreó mediante
una escucha telefónica el golpe que una banda daba en un campo del departamento Constitución. Pero
había un problema. Sabían del golpe, porque policías del departamento Belgrano investigaban la
gavilla, pero no dónde se estaba produciendo el hecho. Así, con las pulsaciones a mil y afinando el
oído, los pesquisas realizaron un operativo que terminó con el desbaratamiento de la banda,
encabezada por dos pesados del hampa: uno cañadense y el otro cordobés, de Bell Ville. Además hubo
otros tres detenidos y fueron secuestrados cinco camiones cargados con soja.
El mecanismo. La banda tenía un modus operandi muy aceitado. Basado en la buena
información y en el despliegue de una logística sofisticada para el mundillo del hampa local. Los
delincuentes marcaban un campo donde hubiera soja cosechada. Un grupo ingresaba, reducía a los
caseros o dueños del lugar, y los mantenía cautivos. Con el escenario controlado al lugar llegaba
una caravana de camiones en los que cargaban la oleaginosa almacenada en silos a granel o en bolsa.
Y cuando el botín les parecía suficiente, partían. Una parte de la investigación, que comenzó hace
tres meses por un robo en la localidad de Las Rosas, está centrada en que la banda truchaba cartas
de porte y con ese documento los camiones circulaban hasta su destino final.
Los apuntados por la policía como cabecillas son de Santa Fe y Córdoba. Oscar Luis Diab, alias Tito, de 49 años, conocido en el rubo de la piratería del asfalto. Y Flavio Mariano Rodríguez, de 36 años, reconocido como El Cordobés. Además cayeron dos camioneros rosarinos y un hombre de 26 años, hijo de un suboficial de la Unidad Regional II ya retirado. Fuentes consultadas indicaron que hay prófugos, entre ellas una mujer de 38 años domiciliada en provincia de Córdoba con antecedentes en esa provincia.
El golpe que marcó el final, al menos momentáneo, de esta banda ocurrió el
viernes a la noche en un campo ubicado en la zona rural de Santa Teresa . “A partir de una
investigación que realizaba personal de la Unidad Regional III, del departamento Belgrano, por un
robo en la localidad de Las Rosas hace tres meses, se logró tener escuchas telefónicas de esta
banda. Así se monitoreó a la banda y se supo que el viernes iban a cometer un hecho, pero no se
sabía dónde”, explicó una fuente allegada a la causa. Con ese dato se montó un operativo que
incluyó a efectivos de las regionales de Belgrano, Constitución y San Lorenzo, y la colaboración de
las Tropas de Operaciones Especiales (TOE).
El golpe. El celular monitoreado estuvo al rojo vivo. A partir de las 20, uno de
los integrantes de la banca comenzó a recibir información sobre el golpe. Cuatro delincuentes,
entre ellos una mujer, llegaron al campo a cara descubierta y armados. Redujeron al casero
—José S., de 35 años— junto a su su esposa y los tres hijos de la pareja. José colaboró
y mientras lo tenían retenido empezó a ver un desfile de camiones que se abastecían del silo.
Todo esto estaba siendo escuchado por los efectivos policiales quienes realizaban operativos para determinar en qué campo de qué departamento estaba sucediendo el golpe. Fue cuando uno de los maleantes pidió “más camiones”, que se vendió y dio un dato que llevó a la policía a las inmediaciones del predio robado. Una patrulla policial halló cerca de las 0.20 de ayer el primer indicio del golpe.
En el cruce de la ruta 18 y un camino rural vieron estacionado un Peugeot 307 color gris que les resultó sospechoso. Ahí cayó el primer sospechoso, Ricardo B., de 26 años, hijo de un suboficial retirado de la UR II.
Casi en el mismo momento apareció en escena un camión Fiat 150 color blanco, que
circulaba cargado de soja. Al ver el Peugeot gris se detuvo. El camionero, identificado como
Mariano I., de 39 años y rosarino, indicó que venía de “cargar soja de un campo que le habían
indicado”. No tenía la documentación de la carga y no dio mayores datos. Así la policía
comenzó a acercarse al epicentro del lugar robado. Los vigilantes hicieron unos 2 mil metros desde
ese punto y hallaron otro camión sin ocupantes. Era un Chevrolet C 60 color azul cargado con soja.
Tenía una cubierta averiada y un choque en la parte delantera izquierda.
Abandono. Así llegaron hasta el puestero José, quien les contó a los policías lo
que le había sucedido. Les indicó que a su entender los ladrones habían cargado “unos seis
camiones”. Es decir unos 200 mil kilos de soja. Además se habían llevado del campo una pick
up F-100, modelo 1989, cargada con semillas de soja. Mientras los dos detenidos marchaban hacia la
comisaría de Santa Teresa. El operativo cerrojo continuó. En un camino rural que corre paralelo a
la ruta provincia 90 fue hallado un camión Mercedes Benz cargado de soja. Y delante de éste, la
Ford F-100 con las bolsas con semillas. Unos 1.500 metros al norte de ese lugar, otro camión con
acoplado, Fiat 150 N, también repleto de soja. Los tres vehículos estaban desocupados.
Fueron clave algunas coordenadas que se lanzaron desde el celular intervenido para dar con la otra parte de la banda. Así los pesquisas dieron con tres personas que esperaban debajo del puente que cruza el arroyo Pavón sobre la ruta provincial 178. Eran las 5.30 cuando los vigilantes lograron a detener a Diab, El Cordobés Rodríguez y un camionero cañadense identificado como Néstor Andrés O., de 32 años.