Policiales

Cayó en un hospital un joven que estaba prófugo acusado por dos crímenes

Estaba internado en el Hospital Provincial con un balazo en el tórax. Le endilgan los crímenes de Nicolás López e Iván Basualdo, ocurridos en febrero del año pasado.

Domingo 15 de Noviembre de 2015

La mañana de ayer tanto los familiares de los pacientes internados en el Hospital Provincial como los vecinos de la zona de Alem y 9 de Julio asistieron durante varios minutos a escenas dignas de una película policial. Cuatro agentes encubiertos llegaron al centro asistencial en busca de un joven de 20 años con pedido de captura por un doble homicidio ocurrido el año anterior y, sin saberlo, desbarataron la fuga que el muchacho y un cómplice estaban programando. Es que al notar la presencia de los policías, el compinche del prófugo corrió por adentro del hospital, ganó la calle y fue apresado finalmente frente a varios testigos.

   Cuatro efectivos de la Sección Operativa de Capturas dependiente de la Región IV, Nodo Rosario, llegaron al hospital en busca de Matías Nahuel G., sobre quien pesaba un pedido de captura por un doble crimen ocurrido el 16 febrero de 2014 y en el que murieron Nicolás López e Iván Basualdo.

   El sospechoso ingresó al hospital el 11 de noviembre con una herida de bala en el tórax y consciente de que era buscado por la Justicia. Por eso dijo llamarse Lucas Zapata. Sin embargo la policía estaba tras sus pasos, y según fuentes de la pesquisa, “por medio de información de calle” supieron que estaba internado. Así, cuatro efectivos de civil ingresaron a la sala donde se hallaba el joven y sin levantar sospechas constataron que el tal Zapata tenía los mismos tatuajes que Matías Nahuel G. por lo que determinaron su verdadera identidad.

   La sorpresa fue que a pocos metros de la cama se encontraba Pablo Martín Villarreal, un hombre con amplio prontuario y con pedido de captura de parte del juzgado de Sentencia a cargo de Luciana Prunotto a raíz de no haber regresado a prisión después de salir con un permiso transitorio. Al ver a la policía, Villarreal salió a la carrera por los pasillos internos del hospital, llegó a calle Alem y siguió su camino por 9 de Julio con los efectivos pisandole los talones hasta que lo redujeron en 1º de Mayo y 9 de Julio.

Uno y otro. Los crímenes de Basualdo y López ocurrieron la madrugada del 16 de febrero de 2014 en dos esquinas de barrio Tablada. Nicolás Horacio López, de 18 años y jugador de las inferiores de Rosario Central, fue alcanzado por tres disparos que partieron desde una moto. En tanto Iván Basualdo murió con un tiro en la cabeza en Abanderado Grandoli y pasaje Page. Tenía 17 años y varios antecedentes penales.

   En el caso de López, los testigos dijeron que por Ayacucho y Centeno pasó una moto Honda Falcon, conducida por un muchacho con casco acompañado por otro joven que se cubría la cabeza con una capucha y que fue quien disparó. Luego, según la Justicia, los mismos atacantes se dirigieron hasta Grandoli y pasaje Page, donde atacaron a balazos a Iván Basualdo.

   Los primeros testimonios señalaron que los atacantes habían sido “Joel” y “Matute”, y éste es el sobrenombre de Matías Nahuel G., el muchacho capturado ayer en el hospital y quien ya había estado detenido el 22 de marzo de 2015 aunque luego quedó en libertad.

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