Policiales

Cayó en Roma un narco santafesino ligado al operativo "Carbón blanco"

Rolando Di Renzo, de Pavón Arriba, ya cumplió una condena en Portugal. Deberá dar cuenta de su rol en la organización liderada por Patricio Gorosito.

Domingo 08 de Marzo de 2020

Rolando Di Renzo, un hombre oriundo de la localidad santafesina de Pavón Arriba que purgó una condena por narcotráfico en Portugal y es considerado parte de la banda desbaratada en el operativo “Carbón Blanco”, fue apresado en Roma por agentes de Interpol ante un pedido de captura emitido por la Justicia Federal argentina por enviar al Viejo Continente un cargamento de 760 kilos de cocaína que habría salido del puerto de Rosario. Ahora se pondrán en marcha los mecanismos diplomáticos para que sea extraditado y dar respuestas en juzgados federales de Chaco y Santa Fe.

   Según publicara la página oficial fiscales.gob.ar, la operación “Carbón Blanco” se inició el 8 de marzo de 2012 cuando la policía aduanera de Portugal detectó en Lisboa un cargamento de carbón vegetal enviado por la firma Carbón Vegetal del Litoral SRL en los que había ocultos 380 kilos de cocaína de máxima pureza. Al día siguiente, un hombre identificado como Walter junto a otras cuatro personas intentaron retirar la mercadería del puerto y fueron detenidos.

   La policía portuguesa dio aviso a la Policía Federal Argentina y comenzó a desmantelarse la organización narcocriminal que, a través de la mencionada firma ya había remitido desde la localidad chaqueña de Quitilipi otros dos embarques a Europa: uno se encontraba en el puerto de Buenos Aires a punto de ser embarcado y el restante en altamar rumbo a Lisboa. Los contenedores que estaban en Buenos Aires fueron requisados y en su interior se hallaron dentro de bolsas de carbón 70 paquetes con cocaína que pesaron 519 kilos. Como lo pernos del contenedor no habían sido adulterados se presume que la droga había sido cargada en la planta de la provincia de Chaco.

   El 11 de abril de 2012, en tanto, la Policía Judicial de Portugal y su par española junto a personal de la Aduana Argentina abrieron el tercer despacho que había llegado a Lisboa y hallaron 158 kilos de cocaína dispuestos en 23 paquetes ocultos en las bolsas de carbón.

Organización piramidal

La investigación principal en la Argentina fue desarrollada por la Fiscalía Federal de la localidad chaqueña de Presidencia Roque Sáenz Peña, el juzgado Federal de dicha jurisdicción y la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar). La pesquisa permitió identificar a Jorge Carlos Rodríguez, Juan Carlos Pérez Parga (quien introducía la cocaína en los cargamentos de carbón), Héctor Roberto (enlace entre los miembros de la organización) y Rubén Félix Esquivel (a cargo de la planta de Quitilipi) como parte del núcleo principal del contrabando.

   Estos a su vez rendían cuentas al empresario santafesino Patricio Gorosito, fundador del club Real Arroyo Seco y encargado de planificiar y ejecutar los envíos de la cocaína a Europa desde España, donde se había instalado. Y sobre él, en la punta de la pirámide, estaba el abogado Carlos Alberto Salvatore, considerado el líder de la organización y encargado de financiar y controlar las operaciones.

   Estos dos hombres, máximos responsables de la operatoria, fallecieron en 2018. Salvatore murió el 9 de mayo en la cárcel de Ezeiza por una enfermedad cardiovascular y Gorosito, quien supo ser representante de futbolistas, el 12 de agosto de ese mismo año de un infarto. Ambos habían sido condenados en 2015 por el Tribunal Oral de Resistencia a 21 y 19 años de prisión respectivamente por exportar más de una tonelada de cocaína a Portugal.

Condena previa

De acuerdo a la pesquisa, el hombre conocido como Walter y apresado en 2012 operaba bajo una identidad falsa y recibía los cargamentos de parte de los santafesinos Leonardo Prodán y Rolando Di Renzo, considerados responsables de la operatoria en Portugal donde fueron detenidos y condenados ese año a penas de 9 años de prisión. Por eso, los dos hombres que se encargaban de recibir los contenedores que llegaban desde este país con cocaína camuflada, no llegaron a ser juzgados en la Argentina.

   Según la causa que investigaron los fiscales Federico Carniel y Carlos Amad, Di Renzo declaró en la causa en Portugal que muchas veces los cargamentos eran pagados en especies, es decir con cocaína. Incluso, sostuvo en una de sus declaraciones que el 10% de la droga exportada quedaba en Rosario.

   Otra causa por la cual deberá dar cuenta Di Renzo en la Argentina es el envío de un cargamento de estupefacientes desde el puerto de Rosario hacia Bilbao, en el País Vasco. Esa causa por contrabando previa a la iniciada en Chaco en 2012, se inició en 2010 aunque trascendió seis años después tras el pedido de detención e indagatoria contra los dos jefes y otros cuatro integrantes de la banda formulado por el titular de la Procunar y el entonces fiscal Mario Gambacorta ante el juez federal de Rosario Carlos Vera Barros.

   La inspección aduanera en el País Vasco se hizo en los almacenes de la firma Cira, donde se descubrió que había 762 kilos de cocaína mezclada en las bolsas de carbón en un contenedor que había sido enviado por Salvatore y Gorosito a través de la firma Agroforestal del Litoral SRL, con domicilio en Villa Gobernador Gálvez. Ese contenedor, se sostiene en el expediente, fue cargado en un galpón precario ubicado frente a un descampado lindero a las vías del Nuevo Central Argentino en Rosario y embarcado en el puerto de esta ciudad en el barco MSC Sukaiyna, de bandera panameña, con destino a Las Palmas de Gran Canaria. Allí se hizo un trasbordo a un buque chipriota y finalmente arribó al puerto de Vizcaya el 22 de julio de 2010, donde la droga fue descubierta por el departamento de Narcotráfico del Servicio de Vigilancia Aduanero de España.

   Tras ello los efectivos españoles decidieron realizar una entrega vigilada para saber quién estaba detrás del cargamento, trámite autorizado por un juzgado de Vizcaya. Así se supo que la mercadería viajó hasta la localidad de Burgos, donde fueron detenidas dos personas que esperaban el cargamento y que habían sido engañadas por Di Renzo, entre ellos la dueña de una empresa que había pactado la compra del carbón con este narcotraficante sin saber que el trámite tenía por objetivo sacar el contenedor del puerto al que había arribado.

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