Cayeron dos pesados hampones en una persecución regada de tiros tras un robo
Tras un espectacular accidente sobre la ruta nacional 11, a la altura de la localidad de Oliveros, la policía santafesina logró detener el miércoles por la noche a dos pesos pesados del...

Viernes 06 de Enero de 2012

Tras un espectacular accidente sobre la ruta nacional 11, a la altura de la localidad de Oliveros, la policía santafesina logró detener el miércoles por la noche a dos pesos pesados del hampa rosarino que fugaban tras robar una finca en San Fabián, un pequeño pueblo del departamento San Jerónimo. Allí, a las 21.50 de anteayer, cuatro hombres armados ingresaron a una vivienda de la zona rural y se llevaron dinero, algunas alhajas y un Chevrolet Aveo. Con ese auto huyeron por la ruta en dirección a Rosario y, cerca de las 23, tras una cinematográfica persecución policial que incluyó varios intercambios de disparos, los maleantes chocaron a 200 kilómetros por hora contra un camión con acoplado cargado con soja.

Cuando los policías de Oliveros que los perseguían llegaron a la escena del choque, en el kilómetro 345 de la ruta, y se toparon con el Aveo clavado contra el acoplado del camión, el ladrón que estaba al mando del volante los recibió a los balazos y así cubrió la fuga de dos de sus cómplices. En el asiento del acompañante, totalmente deformado por el impacto, otro de los malhechores yacía malherido y aprisionado. Lo identificaron como Félix Ariel Seco, de 47 años, domiciliado en el barrio República de la Sexta de Rosario y catalogado como un antiguo integrante de la banda de Mario Italo Burro Barbieri, un ex policía muerto en agosto de 1999 que estuvo implicado en el secuestro del empresario José Ricardo Díaz Franco. Seco fue trasladado al hospital Eva Perón de Granadero Baigorria donde quedó internado en terapia intensiva.

Chofer mentiroso. En tanto, el chofer del Aveo robado fue desarmado en el lugar y dijo llamarse Víctor Hugo González, de 42 años y con domicilio en barrio Las Flores. También fue trasladado al Eva Perón donde tras estar 12 horas en observación por los golpes fue dado de alta. Entonces fue conducido a la comisaría 12ª de Oliveros, donde un veterano pesquisa de la Unidad Regional II que investigaba a la banda por al menos cinco golpes dados en el departamento Rosario en los últimos meses miró al sospechoso y le preguntó: "¿Vos te llamás Víctor Hugo González o Juan Marcelo Priotti?", a lo que el hombre conocido en la calle como El tuerto le respondió: "Jefe, llameme como quiera".

El tuerto Priotti es un pesado del hampa que incumplió hace unos meses una condena a 30 años de prisión a la que fue sentenciado en 2007 por el crimen de José Enrique Mancini, el dueño de una estación de servicios de la localidad de Arminda asesinado el 5 de enero de 2002. Y además es hermano de Carlos María Priotti, el hampón de 41 años que tras un tiroteo ocurrido el 13 de octubre de 2009 en San Martín y Uriburu se voló la tapa de los sesos con su pistola calibre 9 milímetros al verse cercado (ver página 33).

En el Aveo que habían robado en la finca de San Fabián, la policía incautó tres pistolas calibre 9 milímetros, un pistolón calibre 14 y una escopeta calibre 16.

A la banda, según fuentes policiales, se la investiga por más de una docena de robos en zonas rurales de los departamentos Rosario y San Lorenzo,casos en los que atacaron viviendas ubicadas en el ingreso o la salida de los pueblos. Utilizando guantes de látex maniataban a sus víctimas con precintos plásticos y, tras revisar la casa, se llevaban objetos de valor y también el vehículo de las víctimas. Uno de los detalles de la gavilla es que cuando las víctimas no querían decir dónde tenían la plata, amenazaban con picanearlos hasta conseguir el objetivo.

El último golpe. El miércoles a la tardecita María de los Milagros V., una docente de 48 años, llegó a su casa en la zona rural de San Fabián, un pequeño poblado de 800 habitantes ubicado a 100 kilómetros al norte de Rosario. Lo hizo en compañía de su hijo de 10 años y junto al pequeño se sorprendieron al ver estacionada frente a la vivienda una Ford EcoSport. Entonces cuatro hombres bajaron del vehículo y de prepo la metieron a la casa.

Tanto María como su hijo fueron maniatados con precintos plásticos y encerrados en una habitacións. Los maleantes revolvieron todos los rincones de la casa y se llevaron un reloj de oro, algunas joyas, una escopeta calibre 16 y el Chevrolet Aveo de la familia. A las 21.50 llegó a la casa Omar, de 57 años y esposo de María, junto a su hija de 18 años. El hombre se preocupó al observar que la puerta estaba cerrada con llave y trató de ingresar por una ventana.

Entonces vio a su mujer y su hijo atados en la cama. Tras liberarlos llamó a la comisaría 14ª e inmediatamente los policías de San Fabián dieron el alerta a la Unidad Regional XV, con asiento en Coronda, y desde ahí a la Jefatura de provincia. Mientras los ladrones fugaban, desde Santa Fe se dio la orden de realizar un operativo cerrojo.
  Así comenzaron a correr los minutos de la última hora en la calle de la banda de El tuerto Priotti, quien piloteaba el Aveo recién robado. Los celulares de los policías ardían de las unidades regionales con asiento en Coronda, Cañada de Gómez, San Lorenzo y Rosario.

El cerco final. Un llamado desde la comisaría 9ª de la localidad de Bernardo de Irigoyen, a 60 kilómetros de San Fabián, dio cuenta que la EcoSport usada por la banda en el robo se estaba incendiando en el cruce de las rutas 11 y 40 S. Con el correr de los minutos se pudo establecer que ese vehículo tenía pedido de captura por haber sido robado el 13 de noviembre pasado en la localidad de Salto Grande a un familiar directo del senador provincial Hugo Rasetto.
  Mientras tanto, el Aveo con Priotti al volante devoraba pavimento rumbo a Rosario por la ruta 11. Los uniformados de las localidades ubicadas a la vera del camino sólo atinaban a verlos pasar. En Maciel estuvieron a un paso de ser interceptados y en Oliveros tenían preparada la Ford Ranger de la comisaría.
  “Los seguimos unos seis kilómetros. La velocidad que llevaba el Aveo era impresionante. Nosotros íbamos a 175 kilómetros por hora y el auto se nos perdía. Debe haber llegado a los 200 por hora”, comentó un oficial que participó del operativo. La persecución hizo recordar la ocurrida el 21 de noviembre de 2008 en el camino de tierra que ingresa a la localidad de General Lagos en la que cuatro pesos pesados huían en una Toyota Hilux tras robar una mueblería de Casilda. Una mala maniobra hizo que la Hilux volcara y el nicoleño Norberto Fabián Azuquita Soto, de 39 años, murió camino al Heca. Sergio Fabián Frío Rodríguez, Sergio Darío Checu Camos, Gabriel Eduardo Lomo, y Víctor Ricardo Giménez sobrevivieron y fueron detenidos. En el auto llevaban un fúsil de asalto AK 47 Kalashnikov.
  El miércoles por la noche los protagonistas de esta crónica tuvieron más suerte. Mientras cubrían su fuga a los balazos sobrepasando autos y camiones, Priotti tuvo un lapsus y no pudo evitar el acoplado repleto de soja que la providencia le plantó frente al capó del Aveo. El golpe fue terrible y se escuchó desde los campos vecinos. El auto quedó literalmente clavado bajo el acoplado. Los vehículos se detuvieron a 20 metros del mojón del kilómetro 345 de la ruta 11 y de un pequeño altar al Gauchito Gil. Luego llegaron los disparos leales de Priotti cubriendo a sus cómplices que escapaban, los gemidos de dolor de Seco y la detención del peso pesado del hampa. l

 

Dos hermanos unidos por su pasado delictivo

En diciembre de 2006 Juan Marcelo El tuerto Priotti, el hampón detenido l anoche del miércoles tras el robo a una finca de San Fabián, recibió la inusual pena de 30 años de prisión. La condena abarcaba el homicidio de José Enrique Mancini, el dueño de una estación de servicios de la localidad de Arminda, ocurrido el 5 de enero de 2002. Un mes más tarde, el 19 de febrero de 2002, dos delincuentes volvieron a asaltar la casa de los Mancini, todavía sensibilizados por la muerte de José. Aunque esta vez alguien alcanzó a comunicarse con la policía. Entonces, dos uniformados se tirotearon con los asaltantes cuando escapaban corriendo por el campo y en un sembradío de soja uno de ellos recibió un tiro en una pierna. Aún así lograron escapar.
  Al investigar la procedencia de una moto que los maleantes abandonaron en su escape, los policías llegaron a El tuerto Priotti y a Ariel Martín Cara Cabrera. Otros tres robos a mano armada incrementaron los años que Priotti debía pasar tras las rejas. Ocurrieron el 26 de abril de 2002, cuando junto a un cómplice retuvieron a un remisero en Ovidio Lagos y Circunvalación, lo encerraron en el baúl de su auto y lo llevaron a un raíd delictivo; en Piñero cuando dieron un golpe en la empresa Transporte Uno y media hora después vaciaron la Cooperativa Agropecuaria Federada de Alvarez. La policía encontró abandonado el auto con el chofer encerrado en su interior.
  Cuando lo atraparon, Priotti tenía pendiente una condena a 9 años de prisión por robo calificado, pero el 26 de agosto de 2001 aprovechó un permiso de salida transitoria de la cárcel de Coronda y no volvió más, hasta que lo recapturaron. La cantidad de hechos que le imputaron, sumados a sus antecedentes, hicieron que recibiera, en primer término, una dura sanción: 28 años de cárcel. La Cámara Penal luego redujo esa condena a 25 años. Pero mientras revisaban el fallo los camaristas tomaron conocimiento de una vieja cuenta pendiente de Priotti con la Justicia cordobesa: una pena a 14 años y 3 meses que en 1999 le había impuesto la Cámara en lo Criminal de Villa María por 15 asaltos. Como no estaba cumplida, el juez Casas añadió esa condena a la anterior y le impuso la pena única de 30 años de cárcel.

Hermano suicida. La historia de su hermano, Carlos María Cabezón Priotti no fue muy diferente. Su vida terminó el 13 de octubre de 2009 cuando una brigada de la sección Homicidios se tiroteó con tres maleantes que viajaban en un Fiat Siena rojo en Uriburu y San Martín, en la zona sur de la ciudad. En ese enfrentamiento el cabo Fabián Montoya resultó herido al igual que Leandro Julio Godoy, de 33 años, quien recibió un tiro en el pie y quedó detenido por atentado y resistencia a la autoridad. En tanto, Damián Alberto Aguirre apareció poco después internado en el hospital Eva Perón de Granadero Baigorria y murió tiempo después. Para los pesquisas era el tercer integrante de la gavilla.
  Respecto al Cabezón Priotti, abandonó a sus compañeros y huyó con el auto hasta Esteban de Luca al 700, donde cercado por la policía de disparó un tiro en la cabeza. Entonces estaba en libertad condicional tras purgar parte de una condena a 6 años por robos en las provincias de Santa Fe y Córdoba. Le faltaban apenas días para cumplir con la pena, pero volvió al delito y no estaba dispuesto a volver al encierro. l

 

Otro grupo, el mismo estilo

En noviembre pasado agentes de la Unidad Regional IV y la Tropa de Operaciones Especiales detuvieron a Jorge Viejo P., de 48 años, y Maximiliano Chino S., de 33, quienes quedaron a disposición de la jueza de Instrucción de Casilda, Silvia Nogueras. Los acusaron de integrar una grupo de bandidos rurales al que le achacaron cuatro golpes cometidos entre abril y septiembre del año pasado en Bigand, Chabás, Los Molinos y San José de la Esquina. Esa banda, como la que formaban los apresados ayer, tenía el mismo estilo de trabajo: reducían a las víctimas, robaban dinero y objetos de valor, y huían en autos de las familias asaltadas.