Policiales

Casi la mitad de los crímenes durante la cuarentena ocurrieron en casas

Los homicidios en Rosario suelen ocurrir en la vía pública, pero en los últimos tres meses 13 personas fueron asesinadas, por distintos motivos, en sus viviendas.

Lunes 13 de Julio de 2020

Cuarentena mediante, los 30 homicidios registrados en el segundo trimestre de 2020 en el departamento Rosario llevaron el total del primer semestre a por lo menos 94 hechos, diez más que en igual período de 2019. La cifra, en medio de la violentísima escalada con la que empezó el segundo semestre, admite varias lecturas que podrían decantar en una: el fenómeno de la violencia letal no admite proyecciones y sigue siendo determinado en gran medida por el azar y los milímetros que a veces deciden la diferencia entre la vida y la muerte. Sobre todo en una ciudad donde hubo más de 2.000 balaceras en lo que va del año.

   Como se analizó en ediciones anteriores, el dictado de la cuarentena el 21 de marzo puso en stand by hasta la avasallante violencia letal con la que había arrancado el año hasta llegar, a esa fecha, a un 46% más de crímenes que en el primer trimestre de 219. El abrupto parate que vino de regalo con el aislamiento se explicó por el rotundo cambio experimentado en el espacio público donde suele ocurrir la mayoría de los asesinatos en la ciudad, y así fue en el primer trimestre.

   Como dato que tal vez no supere lo anecdótico, casi la mitad de las víctimas de homicidios en la cuarentena fueron asesinadas, por motivos diversos, en sus casas.

Números

Según el archivo de crímenes que elabora este diario con información de fuentes policiales y judiciales, al 30 de junio pasado hubo 94 asesinatos en el departamento Rosario. Cifra provisoria, teniendo en cuenta casos que se investigan como homicidios pero aún no se determinaron como tales. Hasta ahora son al menos dos hechos: la muerte de Carlos Orellano, hallado el 24 de febrero en el río en el marco de un oscuro incidente en un boliche de La Fluvial, y los restos óseos de un niño encontrados por esos días en zona noroeste sobre los que no volvió a saberse.

   De esos 94 casos, 64 se registraron hasta el 21 de marzo, cuando se dictó la cuarentena. El aislamiento generó tres semanas sin homicidios hasta que el 11 de abril apareció asesinado Carlos Pavón, de 23 años, en el Fonavi de Rouillón y Seguí.

   La cantidad de homicidios con la que había arrancado 2020 hacía acordar a los años más violentos de la década con 23 casos en enero, 25 en febrero y 16 en marzo. Si bien esos números podían explicarse desde cuestiones estacionales, el inédito efecto de la pandemia se llevó puesto todo análisis. En ese sentido sólo puede decirse, con el diario del lunes, que a medida que se fue flexibilizando el control del espacio público los homicidios volvieron a aparecer de la mano de la violencia armada que vuelve a asolar la ciudad.

A los tiros

En líneas generales, algunos datos que destacan en la lectura del primer semestre del año ya se venían perfilando en los primeros tres meses. Ocho crímenes en Villa Gobernador Gálvez y nada menos que siete en Granadero Baigorria, más del doble de los ocurridos en esa ciudad en todo 2019. Varios de esos hechos, así como el único crimen en Pérez, tienen que ver con disputas entre narcos a veces originadas en Rosario.

   En cuanto a las zonas, el sur de la ciudad sigue siendo el área donde más crímenes hubo. Dentro de los límites de ese distrito (en líneas generales, de Oroño hacia el río) se contaron 15 hechos. Y la suma de los distritos oeste y sudoeste llega a 39. En tanto, el total de las zonas norte y noroeste fue de 12 hechos.

   También resaltan en el conteo preliminar los diez asesinatos en el área del distrito Centro. De ellos se recuerdan el del cuidacoches que intentó evitar un asalto en Cochabamba al 1400, un jubilado que apareció muerto a golpes en su departamento céntrico y tres femicidios.

La mitad

Sobre los motivos hay una tendencia de los últimos años que sigue firme: cerca de la mitad de los asesinatos tiene que ver con acciones de bandas criminales para eliminar competidores o meter miedo en zonas que pretenden dominar a los tiros, a veces con consecuencias mortales. En el primer semestre hubo al menos nueve personas que estaban en el interior de sus viviendas o en la vereda cuando murieron por balaceras.

   Otro dato para tener en cuenta son las 14 mujeres asesinadas en los primeros seis meses del año, apenas tres menos que en todo 2019. De esos casos hasta ahora cuatro se encuadran como femicidios —tres asesinadas por sus cónyuges y una trabajadora sexual muerta a golpes en un privado— pero la cifra puede crecer conforme avancen las respectivas investigaciones si se detecta violencia de género entre los móviles. Asimismo, siete mujeres fueron asesinadas en incidentes vinculados con la violencia narco.

   De los datos preliminares surge que al menos cinco crímenes fueron en ocasión de robo, hechos que siguen siendo minoritarios en los números finales aunque con un gran impacto social. Sobre todo si la víctima es un ídolo como Tomás Carlovich, el ex futbolista de Central Córdoba asesinado el 8 de mayo en Córdoba y Paraná. Tenía 74 años y lo golpearon para robarle la bicicleta.

Entre paredes

La mayoría de los homicidios en Rosario suelen ocurrir en el espacio público. Ese dato explicó en cierta manera la drástica disminución de los asesinatos desde el dictado de la cuarentena teniendo en cuenta que en los primeros tres meses del año 52 crímenes fueron en la vía pública y no más de una docena fueron intramuros. Por eso llama la atención, por más que en el conteo final termine siendo anecdótico, que 13 de los 30 homicidios —casi la mitad— perpetrados entre el dictado del aislamiento y el 30 de junio fueron en casas.

   Si bien los asesinatos en viviendas suelen ser en ocasión de robo o por situaciones de violencia familiar, en los 13 episodios registrados en los últimos tres meses los móviles fueron variados.

   A fines de abril un niño de 12 años murió luego de que su padre fuera a atender la puerta de su casa y un hombre disparó en un forcejeo tras el cual una bala alcanzó a la víctima. El 3 de mayo Orlando Gómez fue asesinado por un hombre en una pelea en su casa de un barrio de Alvear.

   En una presunta pelea entre vecinos fue asesinado en su casa Mardoqueo Gómez, de 60 años, el 11 de junio. También apareció muerto a golpes en su departamento de Zeballos al 1500 Teófilo Gamboa, aunque no se estableció por el momento el móvil.

   A veces el robo es uno de varios motivos, como parece haber ocurrido el 17 de mayo en barrio Tío Rolo, donde mataron a puñaladas a Roberto Vallejos y después quisieron vaciarle la casa. En tanto, Tránsito González fue asesinado en su casa de barrio Moderno donde tenía un almacén por una persona que le robó un celular.

   Además de los femicidios de Alicia Noemí Pérez, en un presunto pacto suicida, y de María del Luján Peró, el resto de las personas asesinadas en sus hogares tuvo, según se desprende de las investigaciones preliminares, un trasfondo ligado a la narcocriminalidad o presuntas venganzas. Franco Verón, Mariana Espinoza y Ramón Ramos estaban en sus casas cuando llegó alguien que golpeó la puerta, tocó timbre o voceó su nombre y al salir fueron acribillados.

   El caso de Germán “Bondi” Aguilera fue un poco más extremo: en lugar de llamar a la puerta le incendiaron el auto estacionado en la puerta de la casa de Barra al 2800 y cuando la víctima salió con dos matafuegos le dispararon entre seis y ocho balazos.

Planes

También son interesantes las variables que desde hace un tiempo incorporan a los análisis el Ministerio Público de la Acusación (MPA) y el Observatorio de Seguridad Pública del Ministerio de Seguridad de la provincia. Según el informe de los homicidios cometidos en el primer semestre en Rosario al menos el 66% de los crímenes contó con planificación previa, el 24% se hizo por mandato previo y no menos del 7,4% estuvo vinculado a otro asesinato.

El segundo semestre arrancó con más violencia

Luego del subibaja en el que se montaron los homicidios en este 2020 tan particular, el segundo semestre empezó a toda máquina con una racha de nueve hechos en cuatro días y un total de doce al cierre de esta edición. Según la información preliminar, en su mayoría obedecen a enfrentamientos entre grupos que disputan de a quiosquitos sus mercados para vender droga, en calles donde la crisis económica se hace sentir en todas las actividades. Y se hace sentir con las particularidades de la llamada nueva normalidad luego de tres o cuatro meses en los que la violencia y el odio se vienen cimentando como para aplicarse a cualquier declaración o movimiento. Así, entremezclados con esos asesinatos motivados por las cuestiones económicas más perversas, causaron una gran conmoción tres crímenes entre parejas y familiares que conformaron, en menos de una semana, un enorme mural sobre los alcances de la violencia cotidiana en la ciudad.

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