Carrascosa fue visitado por amigos que consideraron "injusto" el momento que vive
Guillermo Sánchez Saravia, amigo del matrimonio desde que eran  novios y una de las seis personas que hoy concurrió al penal de Campana, contó que Carrascosa, “como todos, está acostumbrándose”  a vivir en prisión.

Sábado 27 de Junio de 2009

Buenos Aires- Carlos Carrascosa, condenado a  reclusión perpetua por el crimen de su esposa María Marta García  Belsunce, recibió hoy la visita de seis amigos en la Unidad 41 de la  ciudad bonaerense de Campana, quienes se quejaron por el “injusto  momento” que está atravesando el viudo.

Guillermo Sánchez Saravia, amigo del matrimonio desde que eran  novios, contó que Carrascosa, “como todos, está acostumbrándose”  a vivir en prisión, y “en poco tiempo más va a estar más  integrado, ya que es muy reciente todo”.

En declaraciones al canal Crónica TV afuera del penal, poco  después de visitar a su amigo, dijo que le llevaron “cosas  normales”, como ropa y alimentos, y que el viudo “no ha pedido nada en  especial”.

Aseguró que “no” hablaron del trámite que, según los medios de  prensa, inició el detenido con el mismo certificado de defunción  apócrifo que se había utilizado en el inicio de la causa.

“No hablamos de eso, aunque hasta donde yo sé no es una cosa  tal como se presentó”, indicó.

Finalmente, afirmó: “Vengo a ver un amigo íntimo, muy querido,  que está pasando este injusto momento en este lugar, y para darle  mi apoyo”.

Sánchez Saravia fue uno de los amigos de Carrascosa y García  Belsunce que protestó frente a los Tribunales de San Isidro para  reclamar por su liberación, tras conocerse el fallo de segunda  instancia.

El viudo fue trasladado el jueves pasado a una cárcel común de  Campana, donde ya estuvo 35 días alojado en 2007.

El viernes 19 de este mes fue trasladado detenido a la DDI de  San Isidro, para cumplir la pena de reclusión perpetua que,  sorpresivamente, le impuso en segunda instancia el Tribunal de Casación  bonaerense.

La Justicia lo encontró culpable de “homicidio agravado” por  el vínculo de su mujer, ocurrido el 27 de octubre de 2002 en una  casa del lujoso country “Carmel”, de la localidad bonaerense de  Pilar.

El viudo y su entorno sostuvieron entonces que María Marta  murió al patinar en la bañera y golpearse la cabeza con la grifería  de la ducha.

Sin embargo, 50 días después el fiscal Diego Molina Pico -que  había estado en el velatorio- ordenó una autopsia que reveló que  la mujer había recibido cinco balazos de revólver calibre 38 en la  cabeza.

Un sexto proyectil había sido tirado al inodoro por un grupo  de familiares y amigos, según confiaron ellos mismos en la  fiscalía, al considerarlo un “pituto” -sostén de estante- que no servía  para nada, más allá de las sospechas que ya por entonces tenían  varios de los presentes. (DyN)